Un fallo en el servicio de urgencias y un diagnóstico equivocado terminaron costándole a un hombre la pierna derecha. La Justicia madrileña ha estimado que la negligencia médica y la demora en identificar la verdadera causa del dolor obligan al hospital a pagar una compensación cercana a medio millón de euros.
El caso pone de manifiesto cómo una prueba común y sencilla, una ecografía Doppler, habría cambiado el rumbo del tratamiento si se hubiera realizado a tiempo. Ahora, más allá de la indemnización económica, se discute la organización del servicio y las decisiones clínicas que llevaron a una amputación evitable.
La sentencia y la cuantía de la indemnización que impone al hospital
El juzgado determinó que la aseguradora del Hospital de Dénia debe abonar 389.011 euros por el daño causado, además de cerca de 94.000 euros en concepto de intereses por el pago retrasado, lo que eleva la cifra total a casi medio millón. La demanda fue defendida por los abogados Ica Aznar y Juan Carlos Montealegre, representantes de la asociación El Defensor del Paciente, que presentaron ante el tribunal los argumentos sobre la existencia de un error diagnóstico y la tardanza en aplicar la prueba correcta.
Qué sucedió el 6 de marzo de 2023: cronología del caso
Los hechos, según la documentación judicial y las piezas del proceso, se desarrollaron de la siguiente manera:
- Por la mañana, un hombre de 63 años de la provincia de Alicante acudió al servicio de urgencias del Hospital de Dénia con un dolor intenso en el pie derecho.
- Los médicos que le atendieron realizaron únicamente un análisis de sangre y, con ese dato, emitieron un diagnóstico inicial de trombosis venosa profunda (TVP), dejando al paciente en su domicilio.
- Ante la persistencia y el empeoramiento del dolor, el afectado regresó horas más tarde al hospital. En esa segunda visita se le practicó una ecografía Doppler, que reveló una isquemia arterial —una obstrucción del flujo sanguíneo— provocada por un aneurisma.
- Por la demora en la identificación del problema, la posibilidad de una revascularización eficaz ya no existía, por lo que se impuso la amputación de la pierna derecha por encima de la rodilla.
Por qué una ecografía Doppler era determinante
Los expertos consultados para el pleito coincidieron en que la realización del Doppler arterial o venoso el mismo día habría permitido establecer el diagnóstico correcto y aplicar el tratamiento oportuno para intentar salvar la extremidad. El tribunal subrayó que los signos clínicos —disminución de los pulsos y sensación de frialdad en la pierna derecha— sugerían con claridad una causa arterial más que venosa, por lo que no se justificó la espera.
En medicina vascular, el tiempo es crítico: la ventana para una revascularización exitosa es limitada. En este caso, el retraso en practicar la prueba de imagen transformó una lesión potencialmente recuperable en un daño irreversible.
La organización del servicio: sin ecógrafo por la tarde
Un punto clave de la sentencia es la falta de disponibilidad del servicio de ecografía en el turno vespertino del hospital. Según el informe operativo del propio servicio de urgencias, no disponían de ecografía después del mediodía y la prueba fue programada para el día siguiente. El paciente tuvo que esperar alrededor de siete horas, y para cuando le realizaron la exploración ya era tarde para evitar la amputación.
Ese lapso y la carencia organizativa fueron considerados por el tribunal como factores determinantes en el perjuicio sufrido por el enfermo.
Lecciones clínicas y recomendaciones para servicios de urgencias
Señales de alarma que no deben descartarse
- Dolor intenso y súbito en una extremidad que no remite con analgesia básica.
- Disminución o ausencia de pulsos periféricos detectables al examen físico.
- Frialdad o palidez de la extremidad en comparación con la contralateral.
Medidas organizativas recomendadas
- Garantizar disponibilidad de ecografía Doppler en turnos ampliados o contar con protocolo de respuesta urgente.
- Establecer rutas rápidas de diagnóstico para sospecha de isquemia arterial.
- Formación específica para el personal de urgencias en reconocimiento de signos vasculares críticos.
Repercusiones legales y mensaje para la gestión hospitalaria
El fallo tiene implicaciones tanto legales como operativas: a nivel jurídico, reafirma la responsabilidad del centro en la atención continuada y adecuada durante las 24 horas; a nivel asistencial, obliga a reflexionar sobre los recursos disponibles en turnos no habituales. El coste económico impuesto por la sentencia pretende compensar el daño físico, psicológico y las secuelas derivadas de una amputación que, en opinión del tribunal, podría haberse evitado.
Las organizaciones de pacientes y los propios profesionales sanitarios suelen reclamar que los servicios esenciales, como la ecografía vascular, estén accesibles cuando la clínica lo requiere. Este caso resalta la consecuencia humana y económica de no cumplir esa premisa.
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Álvaro Segarra es un periodista que sigue de cerca la actualidad española. Sus artículos abordan sociedad, cultura y eventos nacionales con un estilo directo que permite a los lectores comprender los temas del país.






