Diagnóstico erróneo de neumonía en hospital de Valencia provoca la muerte de un hombre por infarto

Un fallo en la atención sanitaria en Valencia acabó con la vida de un hombre tras horas de diagnóstico erróneo y tratamientos inapropiados. La familia, que denunció la cadena de errores que llevaron a la muerte por un infarto, ha conseguido que un juzgado obligue a la autoridad sanitaria a indemnizar con una suma significativa por los perjuicios causados.

El caso, ocurrido en noviembre de 2022, pone de manifiesto fallos en varios eslabones del sistema de emergencias: desde un centro de salud local hasta el hospital público donde finalmente ingresó en estado crítico. La sentencia reconoce que una combinación de demoras, interpretaciones erróneas de pruebas y decisiones asistenciales equivocadas contribuyeron al desenlace fatal.

Qué pasó ese día: cronología de un diagnóstico tardío

  • 09:27 — El paciente acudió al servicio de urgencias de un centro de salud local por dolor torácico y dificultad para respirar. Se le practicó una radiografía de tórax, pero no se le realizó un electrocardiograma ni se le proporcionó oxígeno suplementario; se le indicó acudir al hospital por su cuenta.
  • Tras desplazarse en vehículo propio, llegó al hospital y aguardó en triaje donde se le sometió a pruebas adicionales, entre ellas análisis de sangre y un electrocardiograma.
  • Los profesionales hospitalarios inicialmente consideraron que sufría neumonía y lo ingresaron en medicina interna, administrándole medicación no específica para un infarto cardíaco.
  • Hacia las 17:00 su estado empeoró —sudoración profusa, tensión arterial baja, desaturación de oxígeno y taquipnea— y se realizaron nuevas exploraciones que evidenciaron el agravamiento.
  • A las 19:44, casi diez horas después de la primera consulta, fue trasladado a la unidad de cuidados intensivos por insuficiencia respiratoria aguda y edema pulmonar; allí se identificó finalmente un infarto de miocardio.
  • Pese al diagnóstico tardío, la isquemia y la necrosis miocárdica ya estaban avanzadas; el paciente sufrió una parada cardiorrespiratoria y falleció poco después.

Informes periciales: errores detectados y responsabilidades

Distintos peritajes médicos y una inspección sanitaria establecieron puntos clave que sustentaron la reclamación de la familia ante los tribunales.

  • Un peritaje concluyó que en el centro de salud hubo una actuación imprudente al enviar al paciente al hospital sin acompañamiento, sin soporte de oxígeno y sin realizar un electrocardiograma que podría haber orientado hacia un infarto.
  • En el hospital, otro informe evidenció una interpretación incorrecta del electrocardiograma, demoras superiores a dos horas para la atención efectiva y la ausencia de activación del código infarto, lo que impidió iniciar la reperfusión y el tratamiento cardiológico adecuados.
  • La inspección sanitaria coincidió parcialmente: consideró acertada la derivación al hospital, pero criticó que en urgencias no se estableciera el diagnóstico de infarto ni se adoptaran las medidas urgentes necesarias, y que el paciente fuera trasladado a una camilla y luego ingresado en medicina interna en lugar de un circuito cardiológico de urgencia.

Errores clínicos y su impacto en el pronóstico

La acumulación de fallos técnicos y organizativos no fue puntual:

  • La demora en identificar la necrosis miocárdica permitió la progresión de la isquemia.
  • El tratamiento inicial, orientado a una infección pulmonar inexistente, no solo fue ineficaz sino que contribuyó al deterioro hemodinámico y respiratorio del paciente.
  • La falta de activación del protocolo para infarto impidió intervenciones urgentes que, de haberse realizado en las primeras horas, podrían haber cambiado el curso clínico.

Recurso judicial y cuantía de la indemnización

Tras analizar las pruebas y los informes periciales, el juzgado falló a favor de la familia. La autoridad sanitaria deberá abonar una indemnización de 128.379 euros a la esposa y a la hija del fallecido como compensación por la muerte atribuida, en parte, a la negligente atención recibida.

  • La sentencia subraya la coexistencia de errores en distintos niveles asistenciales.
  • Reconoce el nexo causal entre las actuaciones médicas inadecuadas y el empeoramiento clínico que desembocó en la muerte.

Factores organizativos que facilitaron la cadena de fallos

Además de los errores individuales, el caso pone el foco en fallos del sistema que aumentaron el riesgo:

  • Procedimientos de triaje y vigilancia insuficientes que permitieron esperas prolongadas.
  • Comunicación deficiente entre los distintos equipos que atendieron al paciente (centro de salud, urgencias y medicina interna).
  • Ausencia de protocolos activados a tiempo, como el código infarto, y falta de coordinación para la atención cardiológica de urgencia.

Qué cambiaron los peritos y qué reclaman los familiares

Los informes extrapolados del proceso judicial recomiendan mejoras en la interpretación precoz de pruebas cardiológicas y en la organización de circuitos de urgencias. La familia, por su parte, pidió que se reconozcan las fallas humanas y sistémicas que impidieron una atención adecuada, junto con la compensación económica ahora ratificada por el tribunal.

El fallo judicial se apoya en la combinación de tres análisis técnicos: uno que consideró imprudente la actuación inicial del centro de salud, otro que detectó errores en la gestión hospitalaria de urgencias y un tercero que, desde la inspección, reclamó mayor diligencia en el diagnóstico inmediato del infarto.

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