La Alianza Másnutridos ha aprovechado su décimo aniversario para visibilizar un problema silencioso que atraviesa hospitales y centros de salud: la desnutrición relacionada con la enfermedad. Profesionales sanitarios, sociedades científicas y organizaciones de pacientes se reunieron para lanzar un manifiesto que pide medidas claras y coordinadas para detectar, registrar y tratar la desnutrición clínica con urgencia.
El documento subraya que solo la acción conjunta entre equipos clínicos, administraciones y pacientes permitirá transformar la atención nutricional en una práctica estructurada y de calidad. A continuación se desgranan los puntos clave del manifiesto, la evidencia que sustenta la urgencia de actuar y las propuestas para integrar la nutrición en la rutina asistencial.
Alianza Másnutridos: diez años de advocacy por la nutrición clínica
Impulsada por la Sociedad Española de Nutrición Clínica y Metabolismo (SENPE) y con el respaldo de 17 sociedades científicas y plataformas de pacientes —entre las que figura el Consejo General de Enfermería—, la Alianza Másnutridos ha consolidado una red dedicada a mejorar la atención nutricional. En el acto conmemorativo se presentó el “Manifiesto sobre el Abordaje de la Desnutrición Relacionada con la Enfermedad”, que reclama a los decisores políticos la puesta en marcha de políticas efectivas basadas en evidencia.
Qué es la desnutrición relacionada con la enfermedad (DRE) y a quién afecta
La desnutrición relacionada con la enfermedad ocurre cuando el aporte de macro y micronutrientes no cubre las necesidades del organismo, ya sea por ingesta insuficiente, problemas de absorción o alteraciones en el metabolismo asociadas a procesos patológicos. No se trata solo de pérdida de peso; es una condición que empeora el pronóstico y complica los tratamientos.
Grupos más vulnerables:
- Personas mayores, especialmente mayores de 70 años.
- Pacientes con enfermedades crónicas o múltiples patologías.
- Personas ingresadas de urgencia y pacientes institucionalizados.
- Enfermedades con alto riesgo nutricional: cáncer, patologías digestivas, renales, infecciosas y cardiorrespiratorias.
En Europa, la DRE afecta aproximadamente a 30 millones de personas, y en España se estima que alrededor del 30% de los pacientes hospitalizados presentan algún grado de desnutrición relacionada con la enfermedad.
Impacto clínico y coste económico: por qué la atención nutricional es prioritaria
La evidencia muestra que la desnutrición agudiza complicaciones, alarga estancias y aumenta reingresos. Un estudio multicéntrico nacional mostró que casi una cuarta parte de los pacientes ya presentaba DRE al ingreso, con mayor prevalencia en ancianos, mujeres y en ingresos urgentes. Además, muchos pacientes mantienen o empeoran su estado nutricional durante la hospitalización.
Consecuencias destacadas:
- Mayor tasa de complicaciones médicas y peor recuperación.
- Estancias hospitalarias más largas (media aproximada: 11,5 días frente a 8,5 días en pacientes bien nutridos).
- Incremento de reingresos y pérdida de autonomía.
- Coste estimado para el Sistema Nacional de Salud: al menos 1.143 millones de euros al año, con un coste extra aproximado de 5.820€ por paciente desnutrido.
Por eso, expertos y representantes de calidad asistencial insisten en que un manejo precoz y protocolizado de la DRE es esencial para reducir la morbimortalidad tanto en el hospital como tras el alta.
El papel central de enfermería y otros profesionales en la detección y seguimiento
Las enfermeras desempeñan un rol decisivo en la atención nutricional: realizan cribados, aplican intervenciones basadas en la evidencia, acompañan en la adherencia al tratamiento y monitorizan la evolución. La vocalía de Nutrición del Consejo General de Enfermería ha subrayado que estas competencias las convierten en piezas clave para implantar un abordaje integral de la DRE.
Acciones concretas que pueden liderar los equipos de enfermería
- Realizar cribado nutricional sistemático en el ingreso y revisión periódica.
- Coordinar el plan nutricional con médicos, nutricionistas y dietistas.
- Formar al personal y a las familias sobre terapias y adaptaciones dietéticas.
- Registrar los resultados de las valoraciones para asegurar continuidad asistencial.
DRE y derechos humanos: la atención nutricional como componente del cuidado digno
La atención a la alimentación adecuada no es solo un aspecto clínico sino también un derecho humano. El reconocimiento de este derecho aparece en la Declaración Universal de Derechos Humanos y ha sido revalorizado en documentos internacionales recientes que abogan por incluir la nutrición clínica como parte de los cuidados sanitarios con dignidad.
En el ámbito hospitalario, esto implica garantizar diagnóstico nutricional oportuno y acceso a terapias nutricionales adecuadas, trabajando para que la hospitalización no suponga un riesgo añadido para el estado nutricional del paciente.
Continuidad asistencial: conectar Atención Primaria y Unidades de Nutrición
El envejecimiento poblacional y la mayor prevalencia de enfermedades crónicas hacen imprescindible una red asistencial coordinada. La valoración nutricional durante la hospitalización debe continuar tras el alta desde Atención Primaria, con planes personalizados según el riesgo y la situación clínica.
Propuestas para mejorar la continuidad:
- Incluir cribado nutricional universal y periódico en todas las unidades de hospitalización.
- Establecer vías de coordinación entre Atención Primaria y Unidades de Nutrición Clínica y Dietética.
- Integrar la atención nutricional en los planes de continuidad de las Comunidades Autónomas.
Ejemplos autonómicos muestran avances en continuidad asistencial cuando se definen criterios claros de valoración y revisión, aunque expertos reclaman revisar la normativa de financiación para que ésta se base en el diagnóstico de desnutrición y no exclusivamente en la enfermedad de base.
Registrar la desnutrición: la documentación como herramienta de mejora
La codificación y el registro de la desnutrición son pasos imprescindibles para que la intervención nutricional se convierta en parte estable de la práctica clínica. Sin datos, es difícil planificar recursos, evaluar impacto y garantizar equidad en el acceso a tratamientos.
Beneficios del registro sistemático:
- Permite identificar quién necesita intervención y en qué grado.
- Facilita la individualización del plan terapéutico y su monitorización.
- Proporciona información para la gestión sanitaria y la asignación de recursos.
Sociedades científicas e industria: impulso colaborativo para la mejora de la atención
Las sociedades científicas actúan como puente entre la investigación y la práctica clínica, promoviendo formación, protocolos y estándares homogéneos. Su trabajo contribuye a que la atención nutricional sea basada en evidencia y reproducible en distintos centros.
La colaboración público-privada también ha sido destacada como un motor de difusión y de implementación de iniciativas prácticas que favorezcan la detección temprana y el tratamiento adecuado de la DRE. Según representantes implicados, solo con una estrategia conjunta entre profesionales, instituciones y agentes privados se alcanzarán mejoras sostenibles en la calidad de vida de los pacientes.
Durante el encuentro conmemorativo, se hizo hincapié en que la acción coordinada y el respaldo institucional son fundamentales para que la atención nutricional deje de ser una asignatura pendiente y pase a formar parte del cuidado habitual en todos los niveles asistenciales.
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Inés Redondo es una periodista especializada en salud y bienestar. Explica de manera sencilla los avances médicos y comparte consejos prácticos para mejorar la calidad de vida.






