Casi medio millón de trabajadores en España realizaron horas extra sin recibir remuneración durante 2025, según un análisis reciente que pone en evidencia una pérdida económica sostenida y una práctica laboral extendida. Los números no son solo estadísticas: reflejan jornadas que no se pagan, empleadores que se benefician y un coste que trasciende el bolsillo de los asalariados para afectar a la economía nacional.
El informe, elaborado a partir de datos de la Encuesta de Población Activa (EPA) del Instituto Nacional de Estadística y publicado por la oficina económica de CC OO, describe una realidad en la que el registro de la jornada prometido por el Ejecutivo aún choca con obstáculos políticos y cuestionamientos jurídicos, lo que retrasa medidas destinadas a frenar esta práctica.
Cuántas horas se quedan sin pagar y quiénes las realizan
En términos absolutos, el estudio detecta que 441.000 trabajadores realizaron, de media, 2,5 millones de horas extra no remuneradas cada semana en 2025. Estos datos indican que una parte relevante de la plantilla laboral española aporta tiempo de trabajo que no se traduce en salario ni en descanso compensatorio.
Otros datos clave sobre el perfil y alcance del fenómeno:
- 945.000 personas hicieron horas extraordinarias semanalmente en 2025, lo que representa alrededor del 5% del conjunto de asalariados.
- Casi la mitad de quienes hicieron horas extra —es decir, cerca de 441.000— no percibieron pago ni disfrute equivalente de tiempo libre.
- El total de horas extraordinarias contabilizadas en el año alcanzó las 6,38 millones, de las cuales el 39% fueron no remuneradas.
- Las horas no pagadas equivalen, según el informe, a la necesidad de cerca de 160.000 empleos a tiempo completo para absorber ese volumen de trabajo.
La factura económica: pérdidas para trabajadores y el Estado
El fenómeno no solo priva a los trabajadores de su retribución, sino que genera un impacto macroeconómico. Según los cálculos del estudio:
- Los empresarios se habrían beneficiado de alrededor de 2.300 millones de euros en concepto de remuneraciones no abonadas a lo largo de 2025.
- Si se incorpora el coste completo para el país —incluyendo salarios dejados de percibir, cotizaciones a la Seguridad Social y efectos fiscales— la cifra asciende a aproximadamente 3.200 millones de euros.
Esos recursos que no llegan a las nóminas representan menos consumo, menos cotizaciones y un efecto negativo sobre los ingresos públicos y la protección social, subraya el informe.
Registro de jornada: la norma que pretende cambiar el escenario y sus obstáculos
La implantación de un registro obligatorio de la jornada laboral figura como una de las herramientas centrales para controlar las horas efectivamente trabajadas. La vicepresidenta y ministra de Trabajo impulsó esta iniciativa con la intención de atajar el abuso de las horas extra no pagadas.
Sin embargo, la tramitación se ha visto condicionada por factores políticos y jurídicos:
- Existe división interna en el propio Gobierno que ha retrasado la aprobación definitiva de medidas de control.
- Se plantean dudas sobre la constitucionalidad de algunos aspectos del reglamento, lo que abre la puerta a recursos y a periodos de incertidumbre legal.
La voz sindical: CC OO califica la situación como explotación persistente
Para CC OO, la práctica constituye una forma de explotación laboral que ha perdurado durante décadas y que no se ha logrado reducir de manera significativa pese a normas anteriores sobre el registro de horas. El sindicato insiste en que la obligatoriedad de registrar la jornada no basta por sí sola si no va acompañada de instrumentos de control y sanción efectivos.
Propuestas y medidas reclamadas
- Fortalecer la inspección laboral para detectar fraudes y omisiones.
- Establecer sanciones disuasorias frente a empresas que sistemáticamente no abonan horas extraordinarias.
- Garantizar la trazabilidad del registro horario y su accesibilidad para la plantilla y la autoridad laboral.
- Impulsar la negociación colectiva para regular mejor las horas extraordinarias y sus compensaciones.
Consecuencias sociales y productivas de las horas no pagadas
Más allá del cálculo económico, el informe alerta sobre efectos menos cuantificables pero igualmente relevantes: aumento del estrés laboral, deterioro del equilibrio entre vida profesional y personal, y mayor riesgo de accidentes laborales por fatiga acumulada. Estas consecuencias, a su vez, repercuten en la productividad y en los costes empresariales a medio plazo.
La combinación de ventajas económicas de corto plazo para algunas empresas y la precarización de condiciones para las personas trabajadoras plantea un dilema de políticas públicas que exige medidas coordinadas entre Gobierno, agentes sociales y la administración encargada de velar por el cumplimiento normativo.
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Álvaro Segarra es un periodista que sigue de cerca la actualidad española. Sus artículos abordan sociedad, cultura y eventos nacionales con un estilo directo que permite a los lectores comprender los temas del país.






