Pase de guardia de enfermería: clave para la seguridad de pacientes crónicos complejos

La transición de responsabilidades entre turnos sigue siendo un punto crítico en los hospitales, donde una palabra omitida o un dato perdido puede cambiar el rumbo de una atención. Una investigación reciente en la Región de Murcia pone el foco en cómo el personal de enfermería vive y valora ese proceso —el famoso pase de guardia— y qué impacto tiene en los pacientes crónicos complejos, aquellos con múltiples patologías y tratamientos que requieren una coordinación muy fina.

El estudio, realizado con profesionales que trabajan en Unidades de Medicina Interna, revela tensiones cotidianas: confianza en la propia labor, pero también brechas en la comunicación que obligan a repetir gestiones o a buscar información adicional. Los hallazgos abren un debate sobre herramientas estandarizadas y cambios organizativos para mejorar la seguridad del paciente y la continuidad asistencial.

Hallazgos principales del pase de guardia en enfermería

La investigación encuestó a 244 enfermeras y enfermeros de hospitales públicos de la Región de Murcia, un número que supera la mitad del personal en estas unidades. Los datos muestran una percepción ambivalente sobre la calidad del relevo de información:

  • 85 % de los profesionales considera que realiza correctamente el pase de guardia.
  • Sin embargo, 84,8 % estima que la comunicación empeora cuando el paciente es un caso de alta complejidad crónica.
  • Un 71,7 % reconoce haber recibido alguna vez información insuficiente.
  • Casi el 70 % se ha visto obligado a volver a contactar con un compañero para aclarar datos.

Estos números no sólo cuantifican incidencias: señalan oportunidades concretas para reducir errores asociados a fallos de comunicación y para mejorar la coordinación entre equipos multidisciplinares.

Qué factores dificultan la transferencia de información entre turnos

El análisis identifica varias causas que deterioran la calidad del pase de guardia. Entre las más citadas aparecen la fatiga post-turno, la sobrecarga asistencial y la organización de horarios largos, como los turnos de 12 horas. Además, la práctica de realizar el pase lejos del lado del paciente es prácticamente la norma.

  • El 78,6 % admite que tras un turno nocturno puede olvidar información relevante.
  • La falta de personal y la carga asistencial elevada son factores repetidos que condicionan el tiempo y la atención dedicados al relevo.
  • Sólo un 0,4 % realiza el pase de guardia a pie de cama, pese a que muchos protocolos consideran esta práctica más segura.

Esto ilustra una tensión: la voluntad profesional por mantener la calidad del traspaso de información frente a limitaciones estructurales que dependen de decisiones organizativas y de recursos.

Riesgos concretos para pacientes crónicos complejos

Los pacientes con múltiples enfermedades y tratamientos simultáneos son especialmente vulnerables ante fallos de comunicación. La omisión de datos sobre medicación, pruebas pendientes, cambios en el estado clínico o ajustes terapéuticos puede traducirse en retrasos diagnósticos, duplicidad de pruebas o errores en la administración de fármacos.

Consecuencias observadas

  • Retrasos en la realización o interpretación de pruebas diagnósticas.
  • Problemas en la continuidad de la medicación y ajustes incorrectos de dosis.
  • Aumento de llamadas internas y tiempo destinado a aclaraciones que desvía recursos directos de la atención.

Por ello, la calidad del pase de guardia no es sólo una cuestión operativa: afecta directamente a la seguridad del paciente y a la eficiencia del servicio hospitalario.

Medidas propuestas para normalizar y proteger la transferencia de turno

Los autores del estudio recomiendan la implantación de herramientas estandarizadas que estructuren el proceso de comunicación. Estas soluciones van desde guías y checklists hasta formatos de briefing que aseguren la cobertura de los elementos críticos del paciente.

Opciones prácticas y tecnológicas

  • Protocolos de pase de guardia con campos obligatorios: identificación, medicación, pruebas pendientes, cambios recientes y plan de cuidados.
  • Breves registros electrónicos o plantillas interoperables para que la información no dependa exclusivamente de la memoria del profesional.
  • Formación específica en habilidades comunicativas para relevos y simulaciones que reproduzcan escenarios de alta complejidad.
  • Promover pase a pie de cama en casos seleccionados, especialmente para pacientes con mayor fragilidad clínica.

Estas propuestas buscan reducir la pérdida de datos y mejorar la continuidad asistencial, además de poder adaptarse a las particularidades de los pacientes crónicos complejos.

Alcance, metodología y limitaciones del estudio

El trabajo fue liderado por profesionales con experiencia clínica y acompañado de apoyo metodológico estadístico. Se dirigió a enfermeras y enfermeros de Unidades de Medicina Interna en hospitales públicos de la Región de Murcia, lo que le otorga relevancia local y foco en un entorno asistencial concreto.

  • Participantes: 244 profesionales de enfermería.
  • Ámbito: Unidades de Medicina Interna en la Región de Murcia.
  • Objetivo: Evaluar la percepción sobre la transferencia de información en el pase de guardia, con especial atención a pacientes crónicos complejos.

No obstante, como en cualquier estudio de encuestas, existen limitaciones: la representatividad fuera de la región, la posible autoevaluación optimista sobre la propia práctica y la falta de mediciones directas de eventos adversos vinculados al pase de guardia.

Implicaciones prácticas para gestores y equipos clínicos

Los hallazgos sitúan a la transferencia de información como un punto estratégico para las políticas de seguridad del paciente. Implementar cambios implica coordinar a dirección, servicios de enfermería y equipos clínicos para ajustar recursos, diseñar plantillas funcionales y priorizar la formación en comunicación entre turnos.

  • Evaluar la viabilidad de instrumentos estandarizados en cada unidad.
  • Ponderar cambios en la organización de turnos para reducir la fatiga y la pérdida de datos.
  • Incorporar tecnología que facilite el registro y acceso rápido a la información crítica.

La adopción de estas medidas requiere pruebas piloto y evaluación continuada para validar su eficacia en la práctica clínica diaria y su impacto en la seguridad y experiencia del paciente.

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