La Dirección General de Tráfico (DGT) ha activado un paquete de medidas para frenar la elevada siniestralidad entre usuarios de motocicleta. La iniciativa mezcla cambios normativos, campañas de formación y recomendaciones técnicas impulsadas tras varios estudios que alertan sobre comportamientos de riesgo y patrones de accidente persistentes en las carreteras españolas.
Los responsables de tráfico insisten en que las motos representan una proporción pequeña del parque móvil pero concentran una parte desproporcionada de las víctimas, lo que obliga a actuar en tres frentes: equipamiento obligatorio, revisiones en la formación y campañas focalizadas por perfil de usuario.
Nuevas obligaciones de seguridad: qué equipamiento será obligatorio
La reforma de la normativa sobre circulación incorpora exigencias concretas sobre la vestimenta y los elementos de protección. Entre las novedades más relevantes figuran:
- Obligatoriedad de llevar guantes homologados para todos los motoristas.
- Uso de calzado cerrado que proteja el pie en caso de caída.
- Para quienes utilicen la moto por motivos laborales, la exigencia de un chaleco reflectante cuando así lo determine la actividad.
Según los datos técnicos presentados por Insia, la combinación adecuada de ropa y accesorios de protección puede reducir hasta un 45% el riesgo de heridas y disminuir las abrasiones en torno al 90%. Estas cifras se utilizan como argumento central para justificar la extensión de las obligaciones más allá del casco.
Formación y licencias: la DGT apuesta por cursos y nuevos criterios de acceso
La otra pata de la estrategia es la capacitación. La DGT detecta que apenas una minoría de conductores de moto se somete a cursos adicionales: solo el 22,6% ha realizado formación complementaria. Para cambiar este dato se están impulsando varias líneas de intervención:
- Revisión del acceso al permiso A, con reglas más estrictas y adaptadas al perfil del vehículo.
- Promoción de sistemas de ayuda a la conducción (conocidos como Aras) en motocicletas y en la formación práctica.
- Incentivos para que los motoristas realicen cursos de seguridad que, además, permiten recuperar dos puntos del carnet cuando se completan con éxito.
Expertos y estudios recomiendan que la formación y la homologación de permisos no se limiten solo a la cilindrada del motor, sino que incluyan el tipo de motocicleta (scooter, naked, touring, sport-touring) y el uso previsto. Esa adaptación busca reducir la brecha entre las capacidades del vehículo y la experiencia real del conductor.
Perfiles vulnerables: jóvenes, usuarios de scooter y los «reborn»
Los análisis que han servido de base a la DGT señalan grupos con mayor riesgo por kilómetro recorrido. Entre ellos destacan:
- Menores de 24 años: son los que presentan una mayor siniestralidad relativa, por lo que se propone intensificar la formación específica para este tramo de edad.
- Usuarios de scooter: constituyen algo más de la mitad del parque de motos, pero concentran el 60,8% de los accidentes registrados en los estudios.
- Los denominados «reborn»: conductores que vuelven a utilizar la moto tras una larga pausa, habitualmente en modelos sport-touring, y que reconocen adoptar prácticas inseguras pese a percibir el riesgo.
Estos perfiles marcan la prioridad de campañas educativas y la necesidad de diseñar itinerarios formativos diferenciados por edad y tipología del vehículo.
La evidencia detrás de las medidas: estudios y porcentajes clave
Tres informes —elaborados por Insia, Applus Idiada y Sigma Dos— han sido la base técnica para las propuestas de la DGT. Entre las conclusiones más destacadas:
- El casco sigue siendo el elemento de protección más efectivo: puede reducir la probabilidad de muerte en torno al 42%.
- La ropa protectora y los accesorios homologados disminuyen notablemente la gravedad de las lesiones (con reducciones estimadas del 45% en lesiones y del 90% en abrasiones, según Insia).
- A pesar de la alta percepción del riesgo entre muchos motoristas, conductas peligrosas como el zigzagueo entre vehículos y el exceso de velocidad persisten y explican buena parte de la siniestralidad.
Los estudios recomiendan combinar medidas técnicas —mejora del equipamiento y adopción de sistemas de asistencia— con políticas educativas y regulatorias orientadas a perfiles específicos. Ese enfoque mixto pretende traducir la evidencia científica en normas que reduzcan víctimas sin penalizar la movilidad por defecto.
Medidas prácticas que llegarán a la carretera y cómo pueden afectar al motorista
Entre las implicaciones concretas para quienes circulan en moto están:
- Controles y campañas informativas sobre el cumplimiento del nuevo equipamiento obligatorio.
- Ofertas de cursos homologados con beneficios administrativos (recuperación de puntos).
- Adaptación de los contenidos del permiso A para incluir formación según el tipo de motocicleta y asistencias electrónicas.
La DGT plantea así una combinación de presión normativa y formación incentivada para cambiar hábitos y reducir la tasa de mortalidad entre motoristas, manteniendo el foco en estadísticas que, a su juicio, obligan a una actuación urgente y específica.
Artículos similares
- Multas de tráfico en España: autoridades preparan nuevas sanciones
- Kawasaki pone en jaque a las motos chinas con nuevo modelo
- Móviles: principal causa de accidentes mortales en España
- Accidentes de tráfico: segunda causa de muertes laborales en España
- Semana Santa: tráfico prevé 17 millones de desplazamientos

Álvaro Segarra es un periodista que sigue de cerca la actualidad española. Sus artículos abordan sociedad, cultura y eventos nacionales con un estilo directo que permite a los lectores comprender los temas del país.






