Susanna Griso: cocido de Madrid y albóndigas con sepia, sus platos de cuchara favoritos

Susanna Griso combina jornadas tempranas de trabajo con una pasión clara por la cocina: se levanta antes del amanecer y, cuando no presenta Espejo Público, suele volver a casa sobre las tres de la tarde. En una conversación con la marca Gallina Blanca la periodista catalana confesó que disfruta preparando platos caseros, que su “favorito para el día a día” es el pollo al curry y que en su despensa nunca falta un buen caldo, al que considera esencial para lograr sabores redondos.

En otoño e invierno, cuando el frío invita a platos calientes, Griso recurre a las recetas tradicionales de Madrid y Cataluña que más le reconfortan. Entre ellas destaca especialmente el cocido madrileño y las albóndigas con sepia, dos preparaciones que, aunque distintas, comparten la base de un buen fondo o caldo que marca la diferencia en el resultado final.

Por qué el caldo es el secreto que repite Susanna Griso

Para la presentadora, el caldo no es un simple acompañamiento: es la columna vertebral de varias recetas. Un buen fondo aporta cuerpo, aroma y profundidad a los guisos y sopas, y permite transformar ingredientes sencillos en platos memorables.

  • Versatilidad: sirve como punto de partida para sopas, purés, potajes y para dar jugosidad a carnes y verduras.
  • Mejor sabor con tiempo: un caldo reposado concentra aromas y suaviza sabores; por eso muchas recetas tradicionales insisten en dejarlo cocer lentamente.
  • Aprovechamiento: restos de carne o huesos pueden convertirse en una base económica y sabrosa que evita desperdicios.

El cocido madrileño: cómo se disfruta y qué lo hace único

El cocido es uno de los emblemas de la cocina de la capital. Se trata de un guiso contundente que reúne legumbres, verduras y carnes en una cocción larga y paciente. En Madrid es costumbre servirlo por etapas para degustar cada elemento en su punto.

La tradición de los tres vuelcos

En muchos restaurantes y hogares madrileños el cocido se reparte en tres servicios o “vuelcos”, una fórmula que permite saborear el caldo y los sólidos por separado:

  1. Primer vuelco: el caldo caliente, a menudo servido con fideos o como sopa para abrir el apetito.
  2. Segundo vuelco: las legumbres con las verduras (garbanzos, patata, repollo) que aportan textura y suavidad.
  3. Tercer vuelco: las carnes y embutidos: morcillo, jamón, chorizo, tocino u otras piezas que completan el plato.

Además de su poder para reunir a la familia en la mesa, el cocido es también un recurso culinario: las sobras se transforman fácilmente en recetas nuevas.

  • Ropa vieja: desmenuzar las carnes y mezclar con garbanzos y salsa para un guiso diferente.
  • Croquetas: convertir los restos en una bechamel densa y empanarlas para un bocado crujiente.

Albóndigas con sepia: el sabor mar y montaña de la cocina catalana

En la tradición catalana, la mezcla de pescado y carne es habitual y muy apreciada. Las albóndigas con sepia son un ejemplo clásico de ese diálogo entre el mar y la tierra, una tapa o plato casero que combina textura y jugosidad.

Variantes y acompañamientos habituales

Este plato puede adaptarse según la temporada y el gusto, incorporando ingredientes que modulan su carácter:

  • Champiñones o setas, para aportar un matiz terroso y más cuerpo.
  • Guisantes o judías verdes, que añaden color y frescura.
  • Salsas a base de tomate o fumet, que realzan el contraste entre la albóndiga y la sepia.

En Cataluña es común encontrar estas preparaciones en barras y tabernas, servidas como tapa o ración para compartir. Se conocen por nombres como pilotilles amb sípia o mandonguilles, según la zona y la tradición familiar.

Consejos prácticos para recrear estos guisos en casa

Si quieres emular los platos que celebra Susanna Griso, algunos trucos sencillos te ayudarán a mejorar resultados sin complicarte demasiado.

  • No escatimar en el caldo: usar huesos, cabezas o recortes de verduras para un fondo intenso.
  • Cocción lenta: respetar tiempos para que las legumbres y las carnes queden melosas y el caldo concentrado.
  • Moderar las especias: en recetas tradicionales, el equilibrio entre ingredientes es clave; pequeñas cantidades de pimentón o azafrán marcan la diferencia.
  • Reutilizar sobras: piensa en croquetas, guisos rápidos o cremás para aprovechar el cocido restante.

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