Xiaomi ha comenzado a desplegar robots humanoides dentro de sus líneas de producción, una apuesta que combina investigación avanzada con pruebas en entornos reales. Los prototipos ya operan junto a empleados humanos en las plantas donde se fabrica el SU7, con el objetivo de medir su impacto en la productividad y la seguridad industrial.
La confirmación llegó durante el Mobile World Congress de Barcelona: el fabricante chino está poniendo a prueba unidades que realizan labores repetitivas en la cadena de montaje para determinar si pueden integrarse a ritmos exigentes y prolongados.
Robots humanoides en la planta: qué hacen y cómo rinden
El presidente de Xiaomi, Lu Weibing, explicó en una entrevista que los robots están enfocándose en tareas mecánicas y repetitivas —como apretar piezas o desplazar materiales— y que los resultados iniciales son prometedores. Según la compañía, las unidades alcanzan un rendimiento que les permite completar la mayoría de las labores asignadas en pocas horas de trabajo.
Los modelos en prueba pueden cubrir alrededor del 90% de las tareas en apenas tres horas, una cifra que Xiaomi utiliza para ilustrar la rapidez de aprendizaje y la efectividad en trabajos concretos.
Qué modelo usan: el CyberOne y sus capacidades
Xiaomi está aprovechando las iteraciones más recientes del CyberOne, su robot humanoide estrenado en 2022, adaptado ahora para entornos industriales. Estas versiones incorporan mejoras en movilidad, manipulación y percepción del entorno.
Principales especificaciones
- Altura y peso próximos a los de un adulto: diseño pensado para tareas humanas.
- Articulaciones con múltiples grados de libertad que facilitan movimientos complejos.
- Sistemas de detección y control basados en Mi-Sense AI para interpretar el entorno y reaccionar a variaciones en la línea de montaje.
- Mejoras en motores, baterías y algoritmos para una autonomía y estabilidad superiores a modelos anteriores.
Desafíos de ritmo y convivencia con la producción automotriz
Una de las preocupaciones principales al introducir robots humanoides en plantas de ensamblaje es la sincronización con el flujo productivo. Xiaomi fabrica automóviles a un ritmo muy alto y, según Weibing, la integración exige que las máquinas mantengan ese tempo sin causar cuellos de botella.
En la fábrica de coches de la compañía, donde la línea avanza a gran velocidad, las unidades en prueba han mostrado que pueden adaptarse al ritmo de producción; todavía están en una fase de aprendizaje y supervisión humana constante.
De aprendices a herramientas para tareas peligrosas
Weibing ha comparado públicamente a estos robots con “aprendices” dentro de la planta: están ahí para mejorar, demostrar utilidad y, eventualmente, asumir labores que resulten peligrosas o físicamente exigentes para personas. Por ahora, su presencia es experimental y sin contratos permanentes dentro de la plantilla.
- Ventaja potencial: reemplazar tareas riesgosas o repetitivas por máquinas.
- Limitación actual: necesitan supervisión y ajuste fino para trabajar sin supervisión humana total.
Contexto industrial: China acelera la carrera por fábricas automatizadas
Xiaomi no es la única empresa que explora la automatización avanzada. Compañías como Foxconn, BYD y Hyundai también investigan cómo desplegar plantas con mínima intervención humana, conocidas como fábricas ‘lights-out’ o sin luces, donde los robots operan de manera continua.
El concepto se basa en eliminar la dependencia de turnos humanos: si los robots pueden mantener la producción sin descanso, las instalaciones pueden funcionar con menos personal y mayor eficiencia.
Avance tecnológico en 2025–2026 y balance de mercado
En el último año se ha observado una aceleración notable en el hardware y la integración de software para humanoides en China. Lo que en 2025 eran prototipos con limitaciones de equilibrio y movilidad, en 2026 ha evolucionado hacia máquinas más veloces y estables gracias a mejoras en motores, baterías y control algorítmico.
Analistas proyectan un mercado enorme: según RBC Capital Markets, el negocio de robots humanoides podría mover alrededor de 9 billones de dólares para 2050, y se estima que China podría captar cerca del 60% del mercado gracias a su ecosistema de fabricantes y fábricas de prueba en funcionamiento.
Oportunidades y retos para la integración masiva
- Seguridad y normativa: adaptar áreas de trabajo para interacciones seguras entre humanos y máquinas.
- Fiabilidad: garantizar que los robots mantengan el rendimiento sin provocar interrupciones.
- Coste y retorno de inversión: evaluar cuándo la sustitución parcial o total por robots compensa económicamente.
- Actualizaciones y mantenimiento: sistemas que demandan mejoras constantes en software y hardware.
Cómo las grandes empresas prueban la tecnología en tiempo real
La ventaja competitiva de fabricantes como Xiaomi, BYD o Foxconn es la posibilidad de evaluar sus robots directamente en cadenas de montaje propias, lo que acelera el ciclo de prueba-error y permite ajustes inmediatos sobre la marcha. Esa capacidad de testeo en condiciones reales es, hoy por hoy, uno de los factores clave para liderar la implementación industrial de humanoides.
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Tomás Villalba es un periodista especializado en ciencia y tecnología. Sus artículos destacan la inteligencia artificial, el espacio, la robótica y las innovaciones digitales que están transformando el mundo. Con un estilo claro y preciso, ayuda a los lectores a comprender los avances que influyen en su vida diaria.






