Los precios bajos de bebidas azucaradas y alcohol están pasando factura a la salud pública mundial, según advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). En nuevos informes, el organismo llama a una revisión urgente de la fiscalidad sobre estos productos para frenar enfermedades evitables y aliviar la presión económica sobre los sistemas sanitarios.
La advertencia llega en un momento en que, pese a la evidencia sobre beneficios de los impuestos sanitarios, muchos países aplican gravámenes insuficientes o con lagunas que permiten que refrescos, zumos y bebidas alcohólicas sigan siendo asequibles para grandes segmentos de la población.
Por qué la OMS reclama impuestos más ambiciosos y mejor diseñados
La OMS sostiene que las tasas actuales, en demasiados casos, no cumplen su función preventiva ni recaudatoria. Un enfoque tributario efectivo puede reducir el consumo de productos vinculados a enfermedades no transmisibles —como diabetes, enfermedades cardiovasculares y ciertos cánceres— y al mismo tiempo generar fondos para salud, educación y protección social.
De acuerdo con los informes, hay tres problemas recurrentes en la política fiscal sobre bebidas azucaradas y alcohol:
- Los impuestos suelen ser demasiado bajos para modificar hábitos de compra.
- Están mal diseñados, con exenciones y categorías que eluden el objetivo sanitario.
- No se ajustan periódicamente para compensar inflación o aumentos de ingresos, lo que reduce su efecto con el tiempo.
Datos clave: quién grava qué y dónde quedan vacíos
Los nuevos documentos de la OMS condensan cifras que muestran avances parciales junto a importantes brechas. Entre los hallazgos más relevantes están:
- 116 países aplican algún impuesto a las bebidas azucaradas, pero muchas bebidas con alto contenido de azúcar siguen sin tributar.
- Al menos 167 naciones imponenen impuestos al alcohol, mientras que 12 mantienen prohibiciones totales sobre su venta.
Estos números revelan que, aunque haya cobertura tributaria, la estructura y alcance de los impuestos permiten que productos con riesgo sanitario significativo se mantengan fuera del marco fiscal en muchos mercados.
Productos que escapan al impuesto y sus implicaciones
Las exenciones afectan a bebidas que no siempre se perciben como nocivas: zumos 100% fruta, bebidas lácteas azucaradas y cafés o tés comerciales preparados. Estas categorías, a menudo omitidas en las leyes, representan una fuente de azúcares añadidos en la dieta que no recibe el mismo control fiscal que los refrescos tradicionales.
Consecuencias prácticas
- Consumidores con ingresos medios y bajos siguen teniendo acceso fácil a calorías líquidas.
- Las empresas obtienen beneficios elevados mientras los costes sanitarios por enfermedades relacionadas recaen sobre los sistemas públicos.
- Los impuestos mal calibrados limitan la capacidad de los gobiernos para invertir en prevención.
Tendencias en asequibilidad: ¿sube o baja el precio real?
La OMS analiza la evolución de la asequibilidad desde 2022 y encuentra patrones preocupantes: en la mayoría de los países el alcohol y muchas bebidas azucaradas han pasado a ser más asequibles o no han cambiado significativamente en precio real.
- Las bebidas carbonatadas azucaradas solo han empeorado su asequibilidad (es decir, se han encarecido en términos reales) en 34 países; en 62 se han vuelto más asequibles y en 24 no hubo cambios.
- La cerveza se ha encarecido en solo 37 países, mientras que en 56 aumentó su accesibilidad y en 25 permaneció estable.
- Las bebidas espirituosas mostraron una reducción de asequibilidad en apenas 25 países; la mayoría vio un aumento de accesibilidad.
Los expertos señalan que si los impuestos no se actualizan para seguir la inflación y el crecimiento de los ingresos, su poder preventivo se diluye: el público consume igual o más y los daños a la salud se mantienen o aumentan.
Casos y ejemplos que ilustran la problemática fiscal
El documento reporta situaciones concretas: el vino continúa sin gravarse en numerosos países, especialmente en algunas regiones europeas, pese a su vinculación con riesgos para la salud. Esta ausencia de impuestos sobre ciertos tipos de alcohol facilita un consumo que incrementa la violencia, las lesiones y las enfermedades relacionadas con el alcohol.
Según responsables de la OMS, cuando el precio del alcohol baja en términos reales, es frecuente observar mayores tasas de daño social y de carga sanitaria, mientras que la industria mantiene márgenes altos.
Qué propone la OMS y cómo plantea apoyar a los países
Más allá del diagnóstico, la OMS impulsa acciones concretas: aumentar y rediseñar impuestos para que sean efectivos en salud pública y sostenibles en el tiempo. La estrategia central se integra en la iniciativa denominada “3 para 2035”, que busca elevar el precio real de tres productos clave —tabaco, alcohol y bebidas azucaradas— para 2035, reduciendo así su accesibilidad y su impacto sobre la salud.
Recomendaciones prácticas incluidas en los informes
- Eliminar exenciones que permiten que bebidas con alto contenido de azúcar queden fuera del régimen fiscal.
- Indexar impuestos a inflación y crecimiento de ingresos para mantener su eficacia a lo largo del tiempo.
- Diseñar gravámenes que apunten claramente a objetivos de salud pública y que sean simples de administrar.
- Destinar, cuando sea posible, parte de la recaudación a programas de prevención y servicios sanitarios.
La OMS se ofrece a asesorar a los países en el diseño e implementación de estos impuestos sanitarios, con la idea de avanzar hacia esquemas más justos y efectivos que protejan la salud y al mismo tiempo mejoren la sostenibilidad financiera de los sistemas públicos.
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Inés Redondo es una periodista especializada en salud y bienestar. Explica de manera sencilla los avances médicos y comparte consejos prácticos para mejorar la calidad de vida.






