Beber sin emborracharse ya no es sólo cuestión de opciones cero. Investigadores británicos trabajan en bebidas que pretenden reproducir la sensación de relajación y desinhibición asociada al alcohol, pero sin sus riesgos: sin resaca, sin daños hepáticos y sin dar positivo en un control de alcoholemia. Ese reto —crear placer social sin intoxicación— está detrás de cervezas sin alcohol y de “espirituosos” vegetales que empiezan a llegar al mercado.
Detrás de estos productos hay laboratorios que han estudiado qué ocurre en el cerebro cuando nos “alegramos” con una copa y qué ingredientes podrían imitar esos efectos de forma segura. El resultado es un catálogo curioso que va desde bebidas ya comercializadas hasta compuestos en fase de aprobación. A continuación explicamos cómo funcionan y qué plantas y moléculas están en el centro de la polémica y la innovación.
Cómo el alcohol altera el cerebro: el papel clave del GABA
Los efectos sedantes y desinhibidores del alcohol se relacionan estrechamente con un mensajero químico del cerebro llamado ácido gamma‑aminobutírico, conocido como GABA. A concentraciones bajas de alcohol en sangre (alrededor del 0,02–0,04 %) se aprecia un aumento de la actividad del GABA, lo que reduce la excitabilidad neuronal y produce esa sensación de calma física y mental.
Etapas de la intoxicación y neurotransmisores
- 0,02–0,04 %: predominio del GABA y efecto relajante.
- 0,05–0,08 %: además del GABA, suben dopamina y endorfinas, con sensación de euforia y recompensa (lo que favorece el riesgo de adicción).
- > 0,15 %: se bloquean receptores de glutamato —un estimulador cerebral—, lo que puede producir somnolencia, amnesia (las conocidas lagunas) y, en casos extremos, detener funciones vitales como la respiración.
Esos cambios muestran por qué imitar solo la primera fase (relajación sin euforia adictiva ni depresión respiratoria) sería la opción más segura para crear una alternativa “social” al alcohol.
Bebidas sin alcohol que buscan reproducir la relajación: qué han desarrollado los laboratorios
GABA Labs, la entidad detrás de varios de estos experimentos, dio a conocer investigaciones sobre cómo modular el sistema GABA sin recurrir a etanol. Su estrategia ha tenido dos vías principales: extraer compuestos de plantas que influyan en el GABA y sintetizar nuevas moléculas que interactúen con los mismos receptores.
Productos disponibles y en desarrollo
- SENTIA: línea de bebidas tipo “espirituoso” basada en extractos vegetales que busca producir relajación y mayor sociabilidad sin alcohol.
- GABYR: una bebida concebida para parecer cerveza sin alcohol y emular su experiencia; su disponibilidad ha sido limitada en el mercado.
- Alcarelle: compuesto químico diseñado para reproducir los efectos asociados al GABA; se encuentra en trámites regulatorios en Estados Unidos.
Algunas de estas bebidas ya pueden encontrarse en países como Reino Unido, Estados Unidos y miembros de la Unión Europea, mientras que otras siguen buscando aprobación o han sido retiradas temporalmente del mercado para ajustes.
¿Qué plantas y sustancias entran en la fórmula? Ingredientes y cómo actúan
En lugar de etanol, los desarrolladores han recurrido a extractos botánicos con pruebas de actuación sobre el GABA. Entre los más citados están:
- Mora (extractos que, en estudios, muestran actividad sobre receptores inhibitorios).
- Tilo (tradicionalmente usado como relajante suave).
- Pasiflora (pasiflora incarnata, con efectos ansiolíticos en algunos ensayos).
- Ashwagandha (adaptógeno que puede modular la respuesta al estrés).
- Melisa (usada por sus propiedades calmantes).
Un reto importante fue la biodisponibilidad: muchos de esos compuestos no atraviesan con facilidad la barrera hematoencefálica. Para resolverlo, los investigadores añadieron piperina —un alcaloide presente en la pimienta negra— que facilita la absorción y permite que los principios activos ejerzan su efecto central.
Alternativas sintéticas vs. naturales
Mientras los extractos botánicos ofrecen una imagen más “natural”, las moléculas sintéticas como Alcarelle persiguen una acción más predecible y reproducible sobre los receptores GABAAR. Cada enfoque tiene ventajas y advertencias: los naturales pueden tener menos efectos secundarios conocidos, pero menor eficacia; los sintéticos prometen control y consistencia, pero requieren ensayos clínicos más largos.
Por qué estos productos interesan al público y qué preguntas plantean
Mucha gente bebe para mitigar la ansiedad social o para relajarse tras jornadas intensas, aunque no sea la solución más saludable. En ese contexto, las bebidas que buscan imitar la sensación de “estar en confianza” sin alcohol pueden satisfacer una necesidad real: proporcionar calma social sin resacas ni riesgo de alcoholemia positiva.
Beneficios potenciales
- No generan resaca ni tensión hepática asociada al consumo crónico de alcohol.
- Pueden evitar positivos en pruebas de alcoholemia, lo que reduce algunos riesgos legales y de seguridad vial.
- Ofrecen una alternativa para quienes disfrutan del ritual social del consumo pero quieren evitar el etanol.
No obstante, hay cuestiones éticas y médicas en juego. Reproducir la desinhibición químicamente invita a preguntarse por qué se recurre a una sustancia para facilitar la sociabilidad y si no sería preferible —en muchos casos— abordar la ansiedad con terapia u otras estrategias no farmacológicas.
Riesgos, regulación y futuro de las bebidas “sin alcohol que emborrachan”
La idea de obtener relajación sin los daños clásicos del alcohol es atractiva, pero la seguridad debe demostrarse mediante evidencia. Los compuestos que actúan sobre el GABA pueden tener efectos adversos, interacciones con medicamentos (por ejemplo, ansiolíticos y sedantes) y, en algunos casos, riesgo de dependencia si estimulan los mismos circuitos de recompensa que la dopamina.
- La aprobación regulatoria será clave: moléculas sintéticas necesitan ensayos clínicos robustos.
- La estandarización de extractos naturales y la trazabilidad del origen vegetal resultan imprescindibles para garantizar calidad y reproducibilidad.
- La información al consumidor debe ser clara sobre límites de uso, efectos secundarios y contraindicaciones.
En paralelo, la industria explora fórmulas sensoriales para que estas bebidas no solo actúen en el cerebro, sino que también ofrezcan apariencia y sabor atractivos, acercando la experiencia al acto social de beber una cerveza o un combinado sin recurrir al alcohol.
Qué buscar si quieres probar estas alternativas sin alcohol
Si te interesa experimentar con estas bebidas, conviene tener en cuenta varios criterios de seguridad y calidad:
- Consultar la información del fabricante sobre ingredientes y dosis recomendada.
- Evitar mezclar con medicamentos que depriman el sistema nervioso central.
- Probar con precaución en ambientes controlados para evaluar tolerancia individual.
- Buscar productos con estudios clínicos o avales regulatorios cuando se trate de compuestos sintéticos.
La alternativa a la bebida alcohólica tradicional se está sofisticando: no se trata sólo de reducir el contenido de etanol, sino de entender qué mecanismos del cerebro generan bienestar social y cómo reproducirlos de forma segura y responsable.
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Tomás Villalba es un periodista especializado en ciencia y tecnología. Sus artículos destacan la inteligencia artificial, el espacio, la robótica y las innovaciones digitales que están transformando el mundo. Con un estilo claro y preciso, ayuda a los lectores a comprender los avances que influyen en su vida diaria.






