Los recientes choques militares y las tensiones en el Golfo han encendido las alarmas en los mercados energéticos y financieros. El cierre práctico del estrecho de Ormuz —por donde pasa casi una quinta parte del comercio mundial de hidrocarburos— ha disparado los precios del petróleo, el gas y los fertilizantes, y plantea interrogantes sobre la evolución de la inflación en España de aquí al verano.
Un informe del think tank Funcas sitúa los efectos en un marco temporal y cuantitativo: los movimientos de precios pueden provocar un repunte transitorio del IPC, aunque la mayor diversidad de suministros de gas reduce la probabilidad de una crisis semejante a la de 2022.
Subida de precios energéticos: qué está ocurriendo y por qué importa
El bloqueo parcial del corredor marítimo ha tenido impacto inmediato en las cotizaciones internacionales. Aunque los mercados no han reaccionado con la misma violencia que tras la invasión de Ucrania, los incrementos en Brent y en el mercado ibérico de gas (Mibgas) ya se reflejan en costes para empresas y consumidores.
- Tráfico estratégico: cerca del 20% del comercio mundial de hidrocarburos atraviesa Ormuz, lo que convierte cualquier tensión en un riesgo global de suministro.
- Volatilidad comparada: las subidas actuales son relevantes, pero la respuesta del mercado es más moderada que en 2022 gracias, en parte, a rutas alternativas y reservas estratégicas.
- Precedente: en el punto álgido de la crisis anterior, el Brent superó los 180 dólares y el gas en la península llegó a valores cercanos a 200 €/MWh; esos extremos no se están repitiendo ahora.
Proyecciones de inflación: estimaciones clave de Funcas
Funcas modela varios escenarios según la evolución de los precios del crudo y el gas. La entidad lo hace con supuestos explícitos sobre la duración del conflicto y el mantenimiento de los niveles actuales de cotización.
- Aumento puntual: si los precios de petróleo y gas se sostienen, la inflación en España podría situarse ligeramente por encima del 3% durante el periodo hasta el verano de 2026.
- Transmisión al IPC: una subida del 10% en el precio del crudo tiende a añadir aproximadamente 0,1 puntos porcentuales al IPC —un efecto similar proviene de incrementos en el coste del gas doméstico y la electricidad.
- Escenario anual: con un conflicto corto —hasta tres meses— la previsión central apunta a una desaceleración posterior, situando la inflación en torno al 2,5% a final de año.
Canales de impacto sobre familias y empresas
El encarecimiento de la energía actúa por diversas vías y puede frenar el ritmo de la actividad económica:
- Subida de la factura eléctrica y del gas doméstico, que reduce la renta disponible de los hogares.
- Incremento de los costes de producción en la industria alimentaria y manufacturera, que presiona los precios finales.
- Pérdida de dinamismo en el consumo privado, con impacto sobre ventas minoristas y servicios.
- Posible ralentización de la inversión y efectos adversos en la competitividad de las exportaciones si los costes energéticos permanecen elevados.
Sectores más expuestos: turismo, alimentación e industria
El mapa sectorial no es homogéneo. Algunos sectores se verán más afectados que otros, aunque no todos de la misma manera.
Turismo: menos poder adquisitivo pero mayor demanda por desvíos
La subida de precios puede mermar el gasto medio por turista, pero España podría beneficiarse de desplazamientos desde destinos cercanos a Oriente Medio. El resultado final será la suma de menor gasto individual y posibles aumentos de flujo turístico por sustitución de destinos.
Alimentación e industria ligera
Los costes de los fertilizantes y la energía elevan el precio de materias primas y el coste de procesado, lo que puede trasladarse a los lineales y afectar márgenes empresariales.
Por qué la situación difiere de 2022: suministros y reservas
Una de las mayores diferencias con la crisis energética anterior es la diversificación de las fuentes de gas y la existencia de capacidad de producción adicional en terceros países. Esa realidad actúa como colchón frente a shocks externos.
- Origen del gas: Argelia aporta una parte sustancial de las importaciones españolas (alrededor del 34,6%), mientras que Estados Unidos cubre cerca del 30%, reduciendo la dependencia directa del Golfo Pérsico.
- Reservas y margen de producción: las reservas estratégicas y la capacidad productiva de otras naciones pueden mitigar cortes temporales de suministro.
Escenarios posibles y variables que marcarán el impacto
Funcas articula sus conclusiones en torno a la duración y la severidad del conflicto. A partir de esas dos variables se derivan efectos muy diferenciados sobre precios y actividad.
- Escenario central (menos de 3 meses): subida temporal de la inflación, seguida de normalización gracias a reservas y alternativas de suministro.
- Escenario prolongado: si las hostilidades se alargan, los precios energéticos podrían mantenerse altos durante más tiempo, generando una inflación sostenida y mayores pérdidas de renta.
- Escenario de daño a infraestructuras: roturas en oleoductos, refinerías o terminales incrementarían drásticamente los costes y las disrupciones en la cadena de suministro.
Artículos similares
- Inflación en España sube 3,3% en marzo por la guerra en Irán
- Inflación en España 2,3% se mantiene antes de escalada por Irán
- Inflación zona euro sube a 2,6% por la guerra en Irán
- España reducirá impuestos a combustibles y electricidad para paliar el impacto de la guerra en Irán
- Reservas estratégicas de petróleo: AIE pide liberarlas para frenar alza de precios

Álvaro Segarra es un periodista que sigue de cerca la actualidad española. Sus artículos abordan sociedad, cultura y eventos nacionales con un estilo directo que permite a los lectores comprender los temas del país.






