Desinformación: la ONU recalca que 80% de expertos cree que agrava las crisis mundiales

La ONU ha lanzado una iniciativa en redes sociales para llamar la atención sobre un peligro que ya no es hipotético: la desinformación está amplificando crisis en todo el planeta justo cuando los conflictos, las emergencias climáticas y las tensiones internacionales aumentan su impacto. La campaña busca alertar a ciudadanos y responsables públicos sobre cómo los bulos y la información manipulada complican la gestión de desastres, erosionan la confianza y hacen más vulnerables a comunidades enteras.

El impulso proviene de la Oficina de la ONU para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR) y retoma las conclusiones de su primer informe global de riesgos, basado en una amplia encuesta internacional. Ese examen sitúa la desinformación entre las amenazas que mayor atención requieren por su capacidad de agravar crisis humanitarias y perturbar la respuesta colectiva.

Por qué la desinformación es ahora un riesgo que preocupa a la ONU

Los autores del estudio advierten que la circulación de noticias falsas y mensajes engañosos ya no es un problema secundario: afecta directamente la gestión de emergencias y la respuesta pública ante pandemias, catástrofes climáticas y conflictos. Más del 80% de los expertos encuestados considera que la difusión de contenidos erróneos está exacerbando crisis en distintas regiones.

Además, el informe sitúa a la desinformación dentro de un conjunto más amplio de vulnerabilidades que combinan factores ambientales, sociales y tecnológicos. Ese cruce de riesgos multiplica la complejidad: cuando fallan las instituciones, la desinformación puede llenar el vacío informativo y empeorar consecuencias.

Hallazgos clave del informe global de riesgos

  • Alcance de la encuesta: participaron más de 1.100 representantes de gobiernos, empresas, universidades, organismos multilaterales y organizaciones civiles procedentes de más de 130 países.
  • Vulnerabilidades simultáneas: aumento de la desigualdad, inacción frente al cambio climático y amenazas digitales figuran entre los riesgos con mayor consenso.
  • Impacto en confianza y gobernanza: la propagación de información falsa contribuye al deterioro de la confianza institucional y complica la coordinación internacional.

Los expertos subrayan que la desinformación no solo genera confusión: puede intensificar tensiones geopolíticas y dificultar la logística en situaciones de emergencia, limitar la adopción de medidas sanitarias y ralentizar respuestas frente a fenómenos climáticos extremos.

Cómo la desinformación agrava la respuesta a crisis

En escenarios de conflicto o desastre, la rapidez con la que circulan rumores y versiones manipuladas en plataformas digitales socava la capacidad de respuesta. Cuando la población no confía en las fuentes oficiales o recibe información contradictoria, las acciones de auxilio, evacuación y prevención pierden eficacia.

Equipos de emergencia coordinando respuestas en situaciones de crisis humanitaria
La desinformación socava la coordinación y eficacia de las operaciones de rescate en desastres.

Efectos observados

  • Obstaculiza operaciones de rescate y coordinación entre agencias.
  • Desincentiva medidas de salud pública y campañas de vacunación.
  • Amplifica discursos polarizadores que aumentan la violencia social.
  • Propicia la explotación de narrativas por actores malintencionados en conflictos geopolíticos.

Principales barreras para afrontar la desinformación

El estudio identifica varios escollos que limitan la capacidad de respuesta colectiva. Entre ellos destacan la falta de consenso político sobre prioridades, la escasez de mecanismos eficaces para compartir datos y la desconfianza entre actores públicos y privados. Estas carencias permiten que la desinformación crezca sin control.

Representantes de gobiernos y organismos internacionales en diálogo colaborativo
La cooperación internacional y multisectorial es clave para construir resiliencia informativa.

Más del 70% de quienes participaron en la encuesta también mostraron preocupación por el aumento de las desigualdades, que a su vez hace a comunidades más susceptibles a mensajes falsos o manipuladores.

Estrategias propuestas para fortalecer la resiliencia informativa

La ONU y los expertos consultados apuestan por una respuesta basada en la cooperación internacional y la coordinación multisectorial. No se trata solo de regular las plataformas, sino de construir ecosistemas informativos más resistentes y con mayor confianza pública.

  • Cooperación internacional: alianzas entre gobiernos, organismos multilaterales, empresas tecnológicas, academia y sociedad civil.
  • Mejor comunicación de riesgos: mensajes claros, accesibles y oportunos en contextos de emergencia.
  • Mecanismos de verificación: herramientas técnicas y redes de verificación que detecten y neutralicen información dañina.
  • Fortalecimiento institucional: aumentar la capacidad de las instituciones para anticipar amenazas y coordinar respuestas.
  • Educación mediática: programas para mejorar la alfabetización digital y la capacidad crítica de la población.

La reactivación de la campaña coincide con un panorama internacional marcado por desplazamientos masivos, crisis climáticas y un uso intensivo de las redes sociales como canal de movilización. En este contexto, reforzar la resistencia frente a la desinformación aparece como una prioridad para reducir el daño de riesgos cada vez más entrelazados.

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