Terapia con calostro: nuevo protocolo reduce estancia hospitalaria en recién nacidos prematuros

Un equipo multidisciplinar del Hospital Universitario de Jaén ha implantado un protocolo pionero para administrar calostro por vía orofaríngea a recién nacidos que no pueden iniciarse en la alimentación al pecho desde el nacimiento. La iniciativa persigue que los prematuros y otros neonatos ingresados en la unidad reciban cuanto antes los componentes inmunológicos y bioactivos de la primera leche materna.

La medida, fruto del trabajo conjunto entre Neonatología, Obstetricia y Enfermería, busca sistematizar la extracción, conservación y administración del calostro con criterios de seguridad y eficacia. Fuentes del hospital subrayan que el objetivo es mejorar resultados clínicos y facilitar la instauración de la lactancia materna cuando la madre y el bebé han tenido que separarse.

Por qué el calostro es clave para los prematuros: beneficios y evidencias

El calostro es la primera secreción láctea, rica en inmunoglobulinas, factores de crecimiento y compuestos con acción antiinflamatoria y antimicrobiana. En neonatos prematuros —cuyo sistema inmunitario está aún inmaduro— la administración temprana de calostro favorece la maduración intestinal, refuerza la defensa frente a infecciones y contribuye a una mejor adaptación a la alimentación enteral.

Estudios científicos muestran que la exposición temprana a estos factores bioactivos puede reducir complicaciones asociadas a la prematuridad y acelerar la transición alimentaria, por lo que su uso controlado en unidades de neonatología es cada vez más aceptado.

Quiénes se benefician: criterios clínicos y población diana

El protocolo del Hospital Universitario de Jaén está dirigido a los recién nacidos que no puedan recibir alimentación oral desde el primer momento. Entre los destinatarios prioritarios figuran:

  • Prematuros extremos (menores de 32 semanas de gestación y/o con peso por debajo de 1.500 gramos).
  • Recién nacidos pretérmino o a término que hayan sido separados de la madre por causas médicas y no puedan realizar un agarre efectivo al pecho.
  • Neonatos con contraindicación temporal para alimentación enteral que necesiten soporte inmunológico precoz.

Cómo se implementa el protocolo: pasos, roles y logística

El procedimiento recoge instrucciones claras sobre la recogida precoz, el almacenamiento y la administración del calostro por vía orofaríngea, y establece responsabilidades para los equipos de Obstetricia, Neonatología y Enfermería.

Pasos prácticos del proceso

  1. Estimular la extracción de calostro idealmente durante las primeras dos horas tras el parto, siempre que las condiciones maternas lo permitan.
  2. Registrar la identificación de la muestra y seguir un protocolo de transporte seguro hasta la unidad neonatal.
  3. Almacenar el calostro según criterios de conservación definidos (temperatura y tiempo máximos).
  4. Administrar pequeñas dosis por vía orofaríngea al neonato, siguiendo pautas de seguridad y monitorización clínica.
  5. Realizar un seguimiento clínico sistemático para evaluar tolerancia y resultados.

Recomendaciones complementarias para el personal sanitario

  • Promover el contacto piel con piel siempre que sea posible para favorecer vínculo y lactancia.
  • Ofrecer apoyo continuo y formación a las madres sobre técnicas de extracción y manejo de la leche.
  • Registrar y auditar el proceso para garantizar trazabilidad y calidad asistencial.

Seguridad, conservación y control: aspectos técnicos del calostro

El protocolo incluye normas para la identificación, transporte y conservación de las muestras, así como límites de tiempo y temperatura para su uso. Estas medidas buscan minimizar riesgos microbiológicos y asegurar que el calostro entregue sus propiedades terapéuticas de forma efectiva.

Además, se establecen controles clínicos periódicos para valorar la respuesta del neonato, detectar signos de intolerancia o infección y ajustar la pauta de administración según la evolución.

Impacto esperado en salud neonatal y en la instauración de la lactancia

Los responsables del proyecto señalan que la administración precoz de calostro puede contribuir a:

  • Reducir la incidencia de infecciones sistémicas en las primeras semanas de vida.
  • Acortar la estancia hospitalaria en la unidad neonatal.
  • Facilitar la transición hacia la alimentación enteral y apoyar la posterior instauración de la lactancia materna.

Además de los beneficios clínicos, el equipo médico destaca el impacto emocional: muchas madres valoran poder aportar algo concreto al cuidado de su hijo cuando la separación ha sido inevitable, lo que refuerza el vínculo y la motivación para continuar con la lactancia.

Equipo promotor y recomendaciones para su réplica en otras unidades

El protocolo ha sido diseñado por profesionales de la UCINP del Hospital Universitario de Jaén: la supervisora Carmen Cruz, la enfermera especialista en Obstetricia y Ginecología Leticia Molina y la pediatra neonatóloga Carmen Martínez, con la participación activa de enfermeras de la unidad como Beatriz Ríos.

Los autores recomiendan que unidades de neonatología que deseen implantar una medida similar consideren:

  • Formación conjunta de Obstetricia, Neonatología y Enfermería.
  • Protocolos escritos que cubran desde la extracción hasta la administración y el seguimiento.
  • Comunicación fluida con las familias para informar y apoyar la extracción y el uso del calostro.

Según el personal implicado, incorporar la administración orofaríngea de calostro en el paquete de cuidados de la unidad constituye un paso hacia una atención neonatal más protectora y centrada en la evidencia científica.

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