Mari Pau Domínguez revela siniestras casas del pecado mortal en su nueva novela: sedes del infierno

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, existieron instituciones que encerraban a mujeres para ocultar embarazos considerados escándalo social. La periodista y escritora Mari Pau Domínguez rescata esa realidad casi olvidada en su novela Las arrepentidas, donde una joven de alta alcurnia se enfrenta al encierro, la pérdida y la lucha por reconstruir su vida.

La obra sitúa la acción en una Casa del Pecado Mortal de Madrid y traza el itinerario de Carlota Visedo, marquesa de Peñaflorida, cuyo destino se ve marcado por la decisión de familiares y la costumbre social de silenciar lo que avergonzaba. Entre sombras, telones tapiados y secretos robados al tiempo, el relato combina historia, amor y resistencia.

Qué eran las Casas del Pecado Mortal: propósito y funcionamiento

Esas instituciones no funcionaban como hogares amorosos: eran lugares cerrados destinados a apartar de la vista pública a las mujeres «desviadas» según los estándares de la época. Aunque muchas casas parecidas alojaban a prostitutas o mujeres pobres, la llamada Casa del Pecado Mortal a la que se refiere Domínguez tenía una finalidad particular: aislar a mujeres de buena posición social que habían quedado embarazadas fuera del matrimonio.

  • Ingreso forzado: esposos, padres o hermanos con poder podían encerrar a la mujer para evitar un escándalo.
  • Encierro anónimo: ventanas tapiadas, silencio obligado y cambio de nombre al entrar.
  • Duración: estancias prolongadas, por lo general varios meses, tras los cuales la mujer regresaba a su entorno como si nada hubiera pasado.
  • Ocultamiento del nacimiento: los hijos nacidos en estas casas quedaban en la institución y, en algunos contextos históricos, eran desviados hacia adopciones ilegales.

Una protagonista marcada por el encierro: Carlota Visedo y su destino

Carlota, joven marquesa, es el hilo narrativo que permite a la autora explorar la humillación social y la resistencia personal. Tras ser separada durante su embarazo, regresa a Madrid a enfrentarse a la rutina y a la indiferencia de su marido, pero también a la memoria de un hijo cuya huella queda oculta por el silencio institucional.

Amor, pérdida y secretos

En la novela, la relación con Rodolfo Valderroca funciona como motor afectivo y como contrapunto a las imposiciones familiares. El embarazo fuera del matrimonio no solo hiere la reputación: reconfigura toda una biografía. A partir de ese quiebre, el relato sigue la búsqueda que Carlota emprende por recuperar parte de lo arrebatado y por no plegarse al mandato del arrepentimiento impuesto socialmente.

Clase social y trayectorias diferenciadas dentro de las casas

El clasismo reproducido dentro de estas instituciones era una extensión del orden social exterior. Domínguez describe cómo la nobleza y las clases acomodadas tenían espacios distintos y trato preferente, frente a la hacinamiento y la servidumbre impuesta a las mujeres humildes.

  • Las aristócratas gozaban de cierta intimidad: habitaciones separadas y una apariencia de decoro.
  • Las mujeres pobres eran forzadas a tareas domésticas y compartían cuartos pequeños.
  • El aislamiento físico y simbólico se acentuaba: las internas debían llevar velo, guardar silencio y perder su nombre.

Contexto histórico: Madrid entre 1896 y 1917 y la desaparición de las casas

La novela sitúa la entrada de Carlota en 1896 y su regreso en 1917, años en los que Madrid experimenta cambios profundos. Las obras de la Gran Vía simbolizan la modernización que va desplazando, a empujones, costumbres más antiguas. La Casa del Pecado Mortal de la que parte la historia llegó a convivir con ese proceso y fue demolida en 1926 durante las obras urbanísticas; sin embargo, su memoria se perdió con facilidad.

De la oscuridad a la ciudad moderna

El contraste entre el Madrid cerrado de finales del XIX y el progreso visible en la nueva centuria ayuda a comprender la dificultad para que relatos como este quedaran registrados en la memoria colectiva. Domínguez aprovecha ese escenario para mostrar cómo la modernidad coexistía con prácticas aún profundamente represivas.

Adopciones ilegales y tráfico de bebés: distinciones y solapamientos

El episodio de los bebés arrebatados a las internas constituye una de las aristas más dolorosas del relato histórico. La autora separa dos realidades:

  1. La finalidad original de la Casa del Pecado Mortal, centrada en la «salvación» del honor y del alma de la mujer.
  2. El fenómeno más amplio y prolongado del tráfico y robos de bebés que, en determinados momentos, se convirtió en un lucrativo negocio y se extendió hasta bien entrado el siglo XX.

Domínguez subraya que, en el caso concreto retratado, la casa no nació como un mercado de infantes; sin embargo, las fronteras entre ocultamiento, silencio y comercio ilegal terminaron por cruzarse en la historia reciente.

Fuentes, descubrimiento y proceso creativo de la autora

La idea de la novela brotó cuando la autora, revisando archivos para otro proyecto, dio con documentación que revelaba la existencia de esta casa y su funcionamiento. Lo que parecía una leyenda se convirtió en un hecho documentado que merecía ser narrado desde la ficción.

  • Trabajo de archivo: hallazgos en fondos históricos que cambiaron la intención inicial del proyecto.
  • Invención literaria: fuera del marco histórico, Domínguez permitió a la imaginación construir tramas, personajes y escenas inéditas.
  • Mezcla de géneros: la novela combina elementos históricos, románticos, de suspense y aventuras, incluso con episodios criminales.

Geografías del consuelo: Cangas de Onís como refugio inesperado

En la reconstrucción vital de Carlota aparece Cangas de Onís, un lugar escogido por intuición narrativa que terminó por encajar de manera natural con el trayecto del personaje. Lo que en la trama comienza como un refugio temporal se convierte en un hogar de décadas, espacio donde ella reconstruye una segunda vida.

Reflexiones sobre la memoria y la identidad femenina

Una idea recurrente en la novela es que la vida puede recomenzar cuando quien la vive acepta la finitud y la singularidad de su existencia. Carlota simboliza esa posibilidad: a pesar del tiempo perdido, cada experiencia forma parte de la identidad. El arrepentimiento, en la obra, aparece como una herramienta de sometimiento más que como un bálsamo moral.

Domínguez insiste en que contar estas historias sirve para recuperar hechos que fueron borrados de la cronología oficial y, al hacerlo desde la ficción, dar voz a mujeres cuya historia fue tratada como vergüenza. Su trabajo combina la documentación histórica con la libertad narrativa para iluminar prácticas que hoy resultan difíciles de concebir.

Recepción y futuro del proyecto literario

La autora confiesa que, tras presentar Las arrepentidas, se concentra en su promoción y en la esperanza de que la novela alcance a muchos lectores. Por ahora no tiene una nueva historia en marcha: su atención está puesta en la vida editorial y cultural del libro.

Artículos similares

Califica este artículo
Lea también  One Piece temporada 2 en Netflix promete una travesía más ambiciosa

Deja un comentario

Share to...