Guardia Civil en la reserva: agente condenado a cuatro años por vender cocaína en el trabajo

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), con competencia sobre Ceuta y Melilla, ha confirmado la condena contra un agente de la Guardia Civil en situación de reserva por traficar cocaína desde el interior del cuartel principal de Melilla. El fallo recalca la venta de estupefacientes en espacios como la cantina y sus inmediaciones, y reaviva las dudas sobre el consumo y la distribución de drogas dentro del propio instituto armado en la ciudad autónoma.

La resolución ratifica la pena dictada anteriormente por la Audiencia Provincial de Málaga y afecta tanto al guardia como a un colaborador externo. Ambos fueron identificados como responsables de varios intercambios de droga que tuvieron lugar entre finales de 2021 y los primeros meses de 2022.

Confirmación de la pena y alcance judicial

El TSJA ha dejado firme la condena a prisión para el miembro de la Guardia Civil en reserva, reduciendo en un año la pena impuesta en primera instancia. El agente y su cómplice han sido condenados a cuatro años de cárcel por un delito contra la salud pública, según el fallo. La Audiencia de Málaga había probado la participación de ambos en una red de pequeña distribución de cocaína, con clientes dentro y fuera de la fuerza.

Entre las decisiones judiciales figura la orden de decomisar los efectos relacionados con el delito: droga, dinero, terminales móviles y el vehículo utilizado para el transporte. La pena inicial, superior en un año, fue rebajada por la sala que conoce del recurso.

Método de distribución dentro del cuartel y en sus alrededores

Cómo operaban

Según el relato probado en el juicio, la dinámica entre los implicados siguió pautas claras:

  • El cómplice, ajeno a la Guardia Civil, adquiría cocaína en distintos puntos de la ciudad.
  • Tras recibir la droga, el agente en reserva la repartía entre compañeros destinados en el acuartelamiento y compradores externos.
  • Los intercambios se producían principalmente en la cantina del cuartel, dentro de las dependencias y en las inmediaciones del mismo.
  • La comunicación entre los implicados se realizaba mediante llamadas telefónicas, mensajes de texto y encuentros personales en el recinto.

Fechas y entregas relevantes

Entre los hechos concretos que constan en la sentencia destacan:

  • Entregas registradas en diciembre de 2021 y febrero de 2022 a otros agentes.
  • Una intervención el 11 de febrero de 2022, cuando el agente fue observado recibiendo la sustancia y, minutos después, entregándola a otro comprador dentro de la cantina. La bolsa incautada pesó 0,82 gramos y presentó una pureza del 70,2%.
  • El 9 de marzo de 2022 se produjo un nuevo intercambio cercano al cuartel; poco después ambos fueron detenidos con 0,4 gramos de cocaína al 71,9% de pureza.

Pruebas, cámaras y veredictos sobre otros acusados

La sentencia recoge distintas piezas probatorias y, al mismo tiempo, deja sin demostrar la participación de otra persona investigada: un segundo agente que llegó a ser procesado fue finalmente absuelto por falta de pruebas sobre su implicación. En paralelo, el tribunal obvió en su valor probatorio las grabaciones de una cámara instalada en la cantina por la propia Guardia Civil, pese a que la entidad había manifestado sospechas sobre actividad relacionada con el tráfico de droga en ese espacio.

Medidas accesorias y peticiones de la acusación

Además de la pena privativa de libertad, la resolución incorpora la incautación de los elementos vinculados al tráfico y la actividad ilícita:

  • Droga intervenida
  • Dinero en efectivo
  • Teléfonos móviles usados en la cadena de suministro
  • Vehículo empleado para el transporte de estupefacientes

La fiscalía solicitó asimismo que se investigue la posible comisión de un delito de falso testimonio por parte de varios guardias civiles citados como testigos en el juicio y que negaron haber comprado cocaína a su excompañero.

Quiénes lideraron la investigación

La pesquisa fue desarrollada por la unidad orgánica de la policía judicial del propio acuartelamiento de la Guardia Civil en Melilla. Los agentes responsables reconstruyeron las comunicaciones y los encuentros que permitieron atribuir las entregas al binomio condenado, y facilitaron las intervenciones que desembocaron en las detenciones y en la incautación de las pequeñas cantidades de cocaína encontradas en febrero y marzo de 2022.

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