España marca un nuevo récord en el número de puntos públicos de recarga para vehículos eléctricos, pero la celebración choca con una realidad operativa que preocupa a fabricantes y usuarios: muchos cargadores no funcionan o no ofrecen la potencia necesaria para viajes largos. Los datos recientes dibujan un panorama de avance cuantitativo acompañado de importantes déficits cualitativos que condicionan la adopción masiva del coche eléctrico.
Las cifras muestran un salto en instalaciones, pero también un aumento aún mayor de puntos inactivos, lo que pone en duda la fiabilidad de la red para quienes dependen de ella a diario. Analizamos dónde se concentra el problema, qué regiones lideran la implantación y qué medidas públicas y privadas se están impulsando para que la infraestructura responda al ritmo del mercado.
Cifras que llaman la atención: crecimiento récord, pero con sombras
Según el último informe de la patronal Anfac, España cuenta actualmente con 53.072 puntos de recarga públicos, una cifra histórica que refleja el impulso en despliegue durante el último año. Ese crecimiento en instalaciones se ha traducido en un aumento del 37% respecto al ejercicio anterior, el mayor incremento registrado hasta la fecha.
No obstante, la otra cara de la moneda es la operatividad: el número de puntos no operativos ha crecido a un ritmo aún mayor, un 43%, lo que equivale a 16.340 cargadores fuera de servicio. En la práctica, esto significa que aproximadamente uno de cada cuatro puntos públicos no está disponible para los conductores. Anfac calcula que, si todos los aparatos instalados funcionaran, el parque público operativo ascendería a 69.412 puntos.
La carga rápida, asignatura pendiente en las vías
Más allá del conteo total, la potencia de recarga es un factor decisivo para la usabilidad en viajes largos y para vehículos pesados. De los puntos instalados, solo una pequeña proporción permite recargas de alta potencia.
- 5.151 puntos (en torno al 10% del total) ofrecen potencias de ~150 kW, adecuadas para recuperar autonomía en unos 15–27 minutos.
- La mayoría de los cargadores públicos siguen siendo de baja potencia, por debajo de 22 kW, lo que implica tiempos de recarga superiores a tres horas en muchos casos.
La preponderancia de cargadores de baja potencia —especialmente en entornos urbanos e interurbanos, donde siete de cada diez estaciones se sitúan en esa categoría— dificulta que el vehículo eléctrico sea una opción versátil para todos los usos. El despliegue de más puntos de carga rápida en carreteras y autopistas es una necesidad urgente para desbloquear la movilidad de largo recorrido y la electrificación del transporte pesado.
Distribución territorial: quién avanza y quién se queda atrás
La implantación de la infraestructura no es homogénea. Algunas comunidades destacan por su densidad de puntos, mientras que otras suman progresos marginales.
- Madrid: lidera con 34,1 (índice/ratio del informe) y registró un crecimiento anual cercano al 12,4%, alineándose con la media europea en expansión.
- Navarra: ocupa un puesto destacado con 29,8.
- Cataluña: sigue de cerca con 25,4.
- Ceuta y Melilla: registran los incrementos más modestos, apenas un 0,2% respecto a finales de 2024.
Estos desequilibrios territoriales impactan en la percepción de confianza de los usuarios y en la capacidad de las empresas para planificar flotas eléctricas eficientes fuera de las grandes áreas metropolitanas.
Posición de España en Europa y evolución del índice
En el ámbito comunitario, España continúa por detrás de varios países: obtiene una puntuación de 22,9 sobre 100 en el indicador analizado, lo que supone una mejora anual del 7,4%. Gran parte de ese avance responde a la expansión del parque de vehículos electrificados, mientras que la contribución de la infraestructura ha sido más limitada.
La media europea se sitúa en 35,5 puntos; España recortó la distancia en 1,6 puntos, pero aún mantiene un desfase superior al 10% frente al promedio comunitario. En términos prácticos, esto confirma que el país necesita acelerar tanto la instalación como la puesta en servicio de puntos de carga, con especial atención a la potencia de los mismos.
Mercado y matriculaciones: la demanda sube y presiona a la red
La electrificación del parque avanza con fuerza y ejerce presión sobre la infraestructura existente. En 2025, , con una cuota del 19,6%, cifra que representa un aumento en torno al 8% respecto al año anterior. Por primera vez, las matriculaciones de eléctricos puros y enchufables superaron las 225.000 unidades, un récord que refleja tanto la demanda de particulares como la de flotas corporativas.
Factores que apuran la necesidad de infraestructura
- Creciente adopción por parte de empresas y renting, que requieren disponibilidad y potencia uniforme.
- Mayor diversidad de modelos, incluyendo segmentos de acceso con una relación precio/autonomía muy competitiva.
- Demanda de cargas rápidas en corredores interurbanos para viajes de media y larga distancia.
Política pública: ayudas y objetivos para acelerar la transición
El Ejecutivo ha actualizado las ayudas con el nuevo plan Auto+, que sustituye al Moves III. Entre las medidas más relevantes se incluyen:
- Una dotación de 400 millones de euros para incentivar la compra de vehículos eléctricos.
- La extensión de una deducción del 15% en el IRPF para la adquisición de coches eléctricos y la instalación de puntos de recarga domésticos.
- Un objetivo gubernamental de acercar la cuota de modelos enchufables al 30% en 2026.
El éxito de estas políticas depende en gran medida de que la red pública sea completa, operativa y con suficiente potencia para convertir el vehículo eléctrico en una alternativa real para todo tipo de desplazamientos.
Competencia de mercado y presión sobre la infraestructura
La entrada y expansión de marcas chinas como BYD, MG, Omoda o Xpeng han reconfigurado el mercado: oferta competitiva en precio, autonomía y tecnología que acelera las ventas, sobre todo en los segmentos de acceso y en flotas. Este fenómeno incrementa la demanda de recarga y pone de relieve la necesidad de mantener y activar los puntos instalados, con especial prioridad en los cargadores rápidos en carreteras.
Regulación europea y el futuro del parque de combustión
El marco regulatorio comunitario está evolucionando hacia un mercado donde el vehículo eléctrico será una pieza central. La reciente flexibilización del calendario para la eliminación progresiva de motores térmicos tras 2035 introduce un modelo basado en cuotas, relegando los motores de combustión a producciones de nicho y alta aportación de valor. Ese enfoque subraya, una vez más, la urgencia de contar con una red de recarga suficientemente amplia y fiable para que la transición sea real y sostenible.
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Álvaro Segarra es un periodista que sigue de cerca la actualidad española. Sus artículos abordan sociedad, cultura y eventos nacionales con un estilo directo que permite a los lectores comprender los temas del país.






