La disputa pública entre Elon Musk y Sam Altman ha descubierto nuevas versiones de lo que ocurrió detrás de puertas cerradas en los inicios de OpenAI. Testimonios recientes del juicio entre ambas figuras han aportado detalles sobre decisiones, tensiones y gestos simbólicos que precedieron a la salida de Musk de la organización.
Uno de los relatos más reveladores viene del cofundador y presidente de OpenAI, Greg Brockman, quien durante su declaración describió el ambiente de aquellas reuniones fundacionales y cómo se llegó al punto de quiebre en 2017. Sus notas y recuerdos han sido retomados por la prensa y ahora forman parte del expediente público del litigio.
Relato de Brockman: el episodio que marcó la separación de Elon Musk
Según el testimonio recogido en el proceso, los cofundadores de OpenAI se reunieron en agosto de 2017 para decidir el rumbo de la organización. La discusión central giró en torno a la creación de una estructura comercial que permitiera captar inversión privada sin renunciar a la misión original de investigación en inteligencia artificial.
Brockman explicó que en los días previos a la reunión Musk había realizado gestos llamativos para ganar confianza entre los fundadores, entre ellos la entrega de vehículos Tesla Model 3 a cada uno. Ese tipo de acciones, junto con presentes planificados por otros miembros, ayudaron a crear una atmósfera cargada de expectativas.
Durante la conversación sobre la nueva entidad, Musk planteó que quería un control absoluto desde el inicio. Al enfrentarse con la negativa del resto del grupo, decidió retirarse abruptamente de la reunión, llevándose consigo un obsequio y dejando una frase que, según Brockman, cuestionaba el compromiso futuro de los demás con OpenAI.
El detonante técnico y la urgencia por financiar IA avanzada
La controversia no surgió en el vacío: un hito técnico —cuando uno de los modelos de OpenAI venció a jugadores humanos profesionales en DOTA II— hizo evidente que el proyecto requería más capacidad de cómputo para avanzar hacia una inteligencia artificial de mayor alcance. Ese logro tensionó el debate entre mantener un enfoque exclusivamente no lucrativo o buscar vías de financiación comercial.
Por qué la capacidad de cómputo cambió la estrategia
- Resultado en DOTA II: impulsó la convicción interna de que la IA escalaría con más recursos computacionales.
- Limitaciones del modelo sin ánimo de lucro: los fundadores temían que depender solo de donaciones no permitiera competir a largo plazo.
- Alternativa propuesta: crear una subsidiaria con fines comerciales para atraer capital y acelerar la investigación.
Opciones sobre la mesa y la exigencia de control de Musk
La mesa de negociación ofreció múltiples alternativas. Algunas de las propuestas discutidas incluyeron:
- Vincular el esfuerzo de OpenAI con las iniciativas de inteligencia artificial que se desarrollaban en Tesla.
- Distribuir la participación accionarial de forma proporcional a la inversión de cada cofundador.
- Conservar una estructura de gobernanza que limitara el control absoluto de un único actor.
Musk, sin embargo, exigía un mandato claro desde el inicio, una postura que no fue aceptada por la mayoría. Los desacuerdos sobre gobernanza y propiedad intelectual fueron, según los testimonios, el eje de la fractura.
Documentos privados y dudas éticas
Brockman aportó extractos de su diario personal al procedimiento judicial, donde se observa la inquietud por la decisión de transformar la entidad original. En sus apuntes se preguntaba si avanzar sin Musk sería éticamente problemático y cómo equilibrar la misión pública con la necesidad urgente de capital.
Consecuencias financieras: la entrada de Microsoft y el impulso a OpenAI
Tras la salida de Musk del consejo —que formalizó en febrero de 2018 y acompañó con el cese de sus donaciones regulares—, OpenAI decidió finalmente crear una rama comercial. El movimiento atrajo inversiones significativas, siendo Microsoft uno de los socios clave en una inyección de capital que permitió escalar la infraestructura y la investigación.
- Miles de millones captados que aceleraron el desarrollo de modelos de IA.
- Transformación de OpenAI en uno de los laboratorios más relevantes a nivel global.
- Valorización pública y privada que, según algunos testimonios, multiplicó el alcance económico de la organización original.
Acusaciones cruzadas: «robo» de una organización benéfica y la defensa de OpenAI
En el litigio, Musk sostiene que Sam Altman y Greg Brockman habrían desviado la misión benéfica para convertirla en un proyecto lucrativo sin su consentimiento, llegando a afirmar que le “robaron una organización benéfica”.
Por su parte, los abogados y portavoces de OpenAI han respondido que las acciones que hoy cuestiona Musk estaban alineadas con la necesidad de asegurar fondos y mantener competitividad frente a otros actores en el campo de la IA. Sostienen también que Musk buscaba un control que habría llevado la organización por otro camino.
Cronología esencial: fechas y decisiones clave
- Agosto de 2017: reunión de cofundadores para debatir una estructura comercial.
- Finales de 2017: gestos y tensiones previas al retiro de Musk de la toma de decisiones.
- Febrero de 2018: Musk abandona formalmente el consejo y detiene donaciones periódicas.
- Años siguientes: creación de la subsidiaria comercial de OpenAI y acuerdos de inversión con grandes socios tecnológicos.
- 2024 en adelante: el conflicto desemboca en juicios y testimonios públicos que documentan lo ocurrido.
Impacto en la percepción pública de la gobernanza en IA
El caso arroja interrogantes sobre cómo deben estructurarse las organizaciones que investigan inteligencia artificial avanzada: ¿es compatible una misión pública con mecanismos de financiación privados? ¿Quién decide el control y la ética cuando el capital y la posibilidad tecnológica se aceleran?
Las declaraciones de actores clave, las notas personales que han salido a la luz y los documentos presentados en el tribunal ofrecen una radiografía de las tensiones entre visión tecnológica, poder financiero y responsabilidad institucional en uno de los sectores con mayor impacto global en la próxima década.
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Tomás Villalba es un periodista especializado en ciencia y tecnología. Sus artículos destacan la inteligencia artificial, el espacio, la robótica y las innovaciones digitales que están transformando el mundo. Con un estilo claro y preciso, ayuda a los lectores a comprender los avances que influyen en su vida diaria.






