Aceite de oliva repesca consumidores de orujo y girasol tras caída de precios

Los precios del aceite han vivido un vuelco que ha sorprendido a productores y consumidores: de picos históricos a una caída pronunciada en cuestión de meses. Las estadísticas oficiales y los informes del sector dibujan una campaña 2024-2025 marcada por una abundante cosecha y un clima más benigno que han cambiado la dinámica del mercado.

Ese reequilibrio ha tenido efectos concretos en los volúmenes vendidos y en las preferencias de compra: el aceite de oliva recupera protagonismo, el orujo reduce su ritmo y el girasol muestra signos de desaceleración. A continuación, un repaso detallado a cifras, causas y estrategias comerciales que explican esta transformación.

Evolución de precios y factores detrás del ajuste

Las cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) ponen en evidencia la volatilidad reciente: durante la primavera de 2024 el precio del aceite de oliva subió con fuerza (con alzas interanuales que llegaron a niveles cercanos al 70% en marzo-abril), pero a partir de finales de ese año la tendencia se invirtió.

Durante 2025 se intensificó la caída: a cierre de 2024 ya se apreciaba un descenso del entorno del 12,3% y, según los datos más recientes, entre enero y septiembre de 2025 el precio acumuló una reducción aproximada del 34,5%. Entre las razones principales se señalan:

  • Mayor producción: la campaña 2024-2025 alcanzó alrededor de 1,41 millones de toneladas, muy por encima de las 855.600 toneladas de la campaña anterior.
  • Climatología favorable: lluvias en primavera y temperaturas menos extremas que han beneficiado al fruto.
  • Reequilibrio de oferta y demanda: con más aceite disponible, el virgen extra ha ganado atractivo frente a alternativas como el orujo y el girasol.

Comercialización según ANIERAC: repunte del aceite de oliva

Los datos de la Asociación Nacional de Industriales Envasadores y Refinadores de Aceites Comestibles (ANIERAC) reflejan ese movimiento en el mercado. La campaña oleícola 2024-2025 (del 1 de octubre al 30 de septiembre) cerró con un incremento notable del producto comercializado, impulsado sobre todo por el aceite de oliva de calidad superior.

  • Comercialización total de aceite de oliva aumentó alrededor de un 34%, acercándose a los 300 millones de litros.
  • El aceite virgen extra fue el segmento que más creció, con una subida superior al 48% hasta situarse en unos 142,65 millones de litros.
  • Por el contrario, el aceite de orujo registró una caída notable en ese mismo periodo, situándose en torno a los 20,9 millones de litros, lo que supone un descenso próximo al 25%.

Si se analiza el acumulado por años naturales, en los nueve primeros meses de 2025 se habían comercializado aproximadamente 230,8 millones de litros de aceite de oliva (frente a 237,22 millones a cierre de 2024), lo que indica que el volumen puesto en el mercado este ejercicio terminará superando al del anterior.

El aceite de orujo: ajuste en el mercado y perspectiva internacional

Aunque la comercialización del orujo cayó, las empresas del sector subrayan que su posición sigue siendo sólida. Desde la industria se recuerda que, pese al retroceso reciente, el volumen comercializado en la última campaña se sitúa por encima de la media de los últimos cinco años.

Fuentes del sector señalan que la reducción del orujo responde a una recuperación del aceite de oliva tras dos campañas con precios excepcionalmente altos, que llevaron a parte del consumo a buscar alternativas más económicas.

Algunos datos relevantes sobre la dimensión exportadora del orujo y su producción:

  • Producción total (campaña 2023-2024): alrededor de 112.974 toneladas.
  • El 80% de lo elaborado en España se vende internacionalmente, presente en más de 130 países.
  • Principales mercados exteriores: Italia, Estados Unidos, México, Portugal y Reino Unido.

Para los responsables del sector, la estrategia pasa por compaginar refuerzo en el mercado doméstico y continuidad en la exportación: dos vías consideradas estratégicas y complementarias.

Qué opinan los expertos: inflación, psicología del consumidor y retorno al virgen extra

Analistas y consultores apuntan a varios elementos que explican la dinámica de consumo: el aceite de oliva fue un vector clave de la inflación alimentaria reciente y, cuando los precios subieron con fuerza, muchos hogares cambiaron a alternativas más baratas.

Guillermo Sagnier, socio de la consultora Simon-Kucher, destaca que la corrección de precios ha permitido una rápida recuperación del consumo en las categorías tradicionales del aceite de oliva, con un notable impulso del virgen extra.

  • Elasticidad del precio: pequeñas variaciones en el coste afectaron considerablemente la demanda.
  • Economía del comportamiento: las percepciones y reacciones emocionales del consumidor frente a la información pública influyeron en las decisiones de compra.
  • Retorno a hábitos: en un entorno de precios más estable, se espera que los volúmenes vuelvan a niveles habituales de consumo doméstico.

Según expertos, la estabilización de precios favorece que parte del consumo vuelva a las distintas categorías de aceite de oliva, con especial presión al alza sobre el virgen extra.

Situación del aceite de girasol: menor ritmo que el año pasado

El aceite de girasol muestra una dinámica menos vigorosa que en la campaña precedente. Aunque ANIERAC refleja un ligero crecimiento interanual en la campaña 2024-2025 (cerca del 3,44%), los trimestres comparables con 2024 presentan salidas inferiores en litros.

  • En trimestres clave del año pasado las salidas fueron de 91,47 y 88,17 millones de litros.
  • En 2025 esos trimestres se situaron en torno a 85,17 y 86,48 millones de litros, respectivamente.
  • Acumulado hasta la fecha supera los 257 millones de litros, frente a los 267,44 millones del mismo periodo en 2024; el último trimestre, coincidente con la entrada del nuevo aceite, puede aún reducir la diferencia.

Estrategias comerciales: hostelería, hogar y oportunidades de mercado

Las compañías productoras y envasadoras redefinen sus objetivos comerciales para adaptarse al nuevo escenario:

  • Refuerzo en hostelería nacional: la restauración sigue siendo el principal destino del aceite de orujo por su rendimiento en frituras y su estabilidad en cocina profesional.
  • Expansión internacional: mantener y consolidar los mercados de exportación, donde España ya tiene una presencia notable.
  • Segmentación del consumo doméstico: el orujo mantiene un uso selectivo en hogares —fundamentalmente para fritos y hornos— mientras que el aceite de oliva recupera protagonismo en el resto de las recetas.

Desde el sector se subraya que, ante la nueva abundancia de aceite y la normalización de precios, las empresas deben seguir adaptando su oferta y comunicación para capturar la recuperación del consumidor y consolidar tanto las ventas internas como las externas.

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