Gonorrea resistente a antibióticos aumenta en Europa

La detección de gonorrea resistente al antibiótico ceftriaxona en varios países de Europa ha encendido las alarmas entre especialistas en salud pública. A pesar de que por ahora el peligro para la población general se considera limitado, expertos del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) advierten que la expansión de estas cepas podría dejar pocas alternativas terapéuticas.

Las autoridades sanitarias hacen hincapié en la necesidad de reforzar pruebas, vigilancia y campañas de prevención para frenar la transmisión. A continuación se desglosan los hallazgos, los grupos más vulnerables, el origen de los brotes y las medidas recomendadas para contener la propagación.

Situación actual: aparición de cepas resistentes y su significado

Desde 2022, varios Estados miembros han informado la presencia de infecciones por Neisseria gonorrhoeae con resistencia a la ceftriaxona, el antibiótico de primera línea en el tratamiento de la gonorrea. Aunque la cifra de detecciones todavía no sitúa el riesgo en niveles altos para la población general, la emergencia de resistencia antimicrobiana reduce la eficacia de los tratamientos disponibles y complica el manejo clínico de la enfermedad.

Quiénes corren más riesgo y por qué

Los profesionales del ECDC identifican perfiles de mayor vulnerabilidad donde la probabilidad de adquirir y transmitir cepas resistentes es más elevada. Entre estos grupos destacan:

  • Personas con relaciones sexuales sin protección con parejas ocasionales o nuevas.
  • Personas con múltiples parejas sexuales o cambios frecuentes de pareja.
  • Trabajadores y trabajadoras sexuales y sus clientes.
  • Viajeros que regresan de regiones con alta circulación de cepas resistentes.

En términos generales, el riesgo para la población sexualmente activa en la Unión Europea y el Espacio Económico Europeo se mantiene bajo, pero aumenta significativamente en los contextos anteriores debido a patrones de exposición y a la importación de variantes resistentes.

Origen geográfico y patrones de introducción en Europa

Los análisis epidemiológicos del ECDC apuntan a la importación como la vía predominante de entrada de cepas resistentes en el continente. En particular, muchos casos detectados han sido vinculados a viajes o contactos sexuales con personas procedentes del sudeste asiático, donde la circulación de variantes resistentes ha sido documentada con mayor frecuencia.

Cómo se detectan y rastrean las cepas

  • Vigilancia microbiológica en laboratorios nacionales y centros de referencia.
  • Pruebas de susceptibilidad a antimicrobianos para identificar resistencias específicas.
  • Investigaciones epidemiológicas para establecer cadenas de transmisión e importaciones.

Medidas recomendadas por las autoridades sanitarias

El ECDC propone un paquete de acciones destinadas a mantener la gonorrea como una enfermedad tratable y a minimizar la expansión de cepas resistentes. Entre las principales recomendaciones figuran:

  • Fortalecer la vigilancia de la resistencia a los antimicrobianos mediante un diagnóstico sistemático y notificación oportuna.
  • Realizar pruebas de susceptibilidad siempre que sea posible para guiar el tratamiento adecuado.
  • Promover mensajes claros y continuos sobre sexo seguro: uso de preservativos y reducción de parejas de riesgo.
  • Fomentar cribados regulares en personas con parejas nuevas o múltiples y en grupos de riesgo.
  • Garantizar acceso rápido a atención y tratamiento cuando haya síntomas o exposición conocida.

Impacto epidemiológico y contexto de la enfermedad

La gonorrea es una de las principales infecciones de transmisión sexual de origen bacteriano en el mundo, con decenas de millones de casos estimados anualmente. En 2024, los registros en la UE/EEE superaron las 106 000 notificaciones, la cifra más alta desde que se inició la vigilancia en 2009. Si no se aborda adecuadamente, la infección puede derivar en complicaciones graves como enfermedad inflamatoria pélvica, infertilidad o embarazos ectópicos.

Qué implica para los sistemas de salud

  • Necesidad de protocolos clínicos adaptados a resistencias emergentes.
  • Mayor inversión en laboratorios y capacidad de diagnóstico molecular y fenotípico.
  • Campañas de educación dirigidas a poblaciones de riesgo y profesionales sanitarios.

Las autoridades y los proveedores de salud deben coordinar acciones para identificar rápidamente los casos resistentes y contener su propagación, manteniendo la efectividad de los tratamientos existentes mientras se buscan alternativas terapéuticas.

Fuente: Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) / AGENCIA SINC

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