Calor extremo amenaza la salud de las mujeres, alertan enfermeras de urgencias

El aumento de las temperaturas trae consigo algo más que noches de insomnio: multiplica los riesgos para personas mayores y obliga a los servicios sanitarios a adaptarse. Expertos en urgencias están advirtiendo sobre perfiles concretos de alta fragilidad y sobre las consecuencias sanitarias y sociales que emergen cada verano.

Las estadísticas y la experiencia clínica muestran que no todos los ancianos reaccionan igual al calor. Detrás de las cifras hay historias de soledad, viviendas sin climatización y tratamientos que aumentan la probabilidad de descompensaciones. Comprender quiénes son los más expuestos y qué hacer para prevenirlo es clave para reducir ingresos en urgencias y evitar cuadros graves.

Quiénes son los mayores más vulnerables al calor y por qué

Los profesionales señalan un perfil especialmente sensible: mujeres mayores de 75 años que viven solas en zonas urbanas, con enfermedades crónicas y varios medicamentos concomitantes. Varios factores biológicos y sociales explican esa mayor vulnerabilidad.

  • Menor capacidad fisiológica para regular la temperatura: las mujeres, en promedio, presentan mecanismos de sudoración y redistribución térmica menos eficaces que los hombres.
  • Reserva hídrica reducida: la cantidad de agua corporal tiende a ser menor en las personas mayores, lo que facilita la deshidratación.
  • Comorbilidad y polimedicación: enfermedades cardiovasculares, insuficiencia renal o tratamientos que alteran la termorregulación elevan el riesgo de descompensación.
  • Factores sociales: pensiones más bajas, aislamiento social y viviendas sin aire acondicionado aumentan la exposición.

Cómo impacta el verano en los servicios de urgencias

El calor modifica la demanda asistencial de manera predecible pero heterogénea según el territorio. En líneas generales, los servicios de urgencias registran un incremento de visitas en los meses cálidos.

  • Aumento medio de la actividad: entre un 10% y un 20% en muchos centros, con picos que pueden llegar al 50% en hospitales de zonas costeras durante jornadas de gran afluencia turística.
  • Diferencias geográficas: las urgencias urbanas y las de pueblos costeros observan patrones distintos por población flotante y tipos de incidentes.
  • Patologías más frecuentes: golpes de calor, quemaduras solares, lesiones en playa (picaduras de medusas o de otros animales marinos), otitis, cistitis estival, intoxicaciones y traumas por accidentes de ocio.
  • Movilidad y siniestralidad: cuando aumenta el desplazamiento de personas, suben también los accidentes de tráfico.

Aunque la carga global de trabajo suele ser mayor en invierno, las urgencias veraniegas tienden a resolverse más rápido que muchas patologías invernales, lo que no resta gravedad a los cuadros clínicos más severos como el golpe de calor.

El rol de la enfermería en Urgencias y la demanda de especialización

En el escenario estival, las enfermeras de emergencias son piezas clave en la atención, la coordinación y la educación para la salud. Desde la atención en ambulancias hasta la gestión telefónica y el triaje hospitalario, su intervención es indispensable para una respuesta eficiente.

  • Atención prehospitalaria en ambulancias y coordinación de recursos.
  • Triaje en servicios de urgencias para priorizar casos graves.
  • Consultas telefónicas y orientación básica a pacientes y familiares.
  • Acciones de prevención y educación sanitaria dirigidas a poblaciones vulnerables.

Por ello, asociaciones profesionales insisten en la necesidad de consolidar la especialidad de Enfermería en Urgencias y Emergencias mediante vías formativas estructuradas, como la formación de Enfermera Interna Residente (EIR) en esta área. La especialización permitiría una respuesta más especializada y coordinada frente a las crisis estacionales.

Teletrabajo y exposición laboral: qué precauciones tomar

La discusión sobre el teletrabajo cuando suben las temperaturas genera opiniones diversas. Para quienes trabajan en oficinas con climatización y utilizan transporte público adecuado, el riesgo puede ser bajo. Sin embargo, existe un grupo laboral especialmente expuesto.

  • Trabajadores al aire libre: personal de la construcción, agricultura, limpieza viaria y algunos servicios de reparto sufren exposición sostenida a calor extremo y requieren medidas preventivas específicas.
  • Medidas preventivas: turnos adaptados, pausas frecuentes en zonas sombreadas, hidratación programada, ropa adecuada y vigilancia de síntomas.
  • Riesgo emergente: la alteración de ecosistemas por el cambio climático favorece la aparición y expansión de nuevas enfermedades; por eso algunos expertos hablan ya de riesgos que podrían configurar una «pandemia climática».

Recomendaciones prácticas para proteger a personas mayores durante olas de calor

Actuar con rapidez y prevención reduce hospitalizaciones. Estas medidas son útiles tanto para cuidadores como para servicios comunitarios y redes sociales de apoyo.

  • Garantizar hidratación continua: ofrecer líquidos con frecuencia, aún si no muestran sed.
  • Revisar medicación: consultar con el médico sobre fármacos que aumenten la deshidratación o afecten la termorregulación (diuréticos, anticolinérgicos, algunos antihipertensivos).
  • Acondicionar el hogar: buscar zonas frescas, ventilar en horas de menos calor y, si es posible, utilizar sistemas de refrigeración o ventiladores.
  • Evitar la exposición solar directa en las horas centrales y promover ropa ligera y transpirable.
  • Establecer controles periódicos: llamadas o visitas a personas que viven solas para detectar signos tempranos de descompensación.
  • Conocer señales de alarma: mareo, pulso acelerado, confusión, vómitos o pérdida de conciencia requieren atención inmediata.

Campañas de sensibilización y coordinación entre servicios sanitarios

Iniciativas divulgativas y protocolos compartidos entre atención primaria, servicios de urgencias y emergencias, así como organizaciones sociales, mejoran la detección precoz y la respuesta ante olas de calor. Programas informativos dirigidos a la población mayor y a sus cuidadores ayudan a minimizar riesgos y a descongestionar servicios hospitalarios cuando los cuadros son leves.

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