Zendaya continúa marcando tendencia en alfombras rojas y presentaciones, reinventando el concepto de vestuario como relato. Su última ronda de apariciones, vinculada a La odisea de Christopher Nolan, apostó por una estética de raíces clásicas que pretendía evocar la figura de Atenea: blancos impolutos, telas vaporosas y cortes que recuerdan a los pliegues de la antigüedad.
Pero uno de esos looks ha desatado una discusión que va más allá de la moda: no se trata solo de una elección estilística, sino del uso de piezas con una carga histórica que algunos expertos consideran problemática. La atención se ha centrado en unos pendientes que, según especialistas, provienen de piezas arqueológicas muy antiguas y han reavivado el debate sobre procedencia y conservación del patrimonio.
El estilismo inspirado en la mitología que generó expectación
Para la premiere británica de La odisea, Zendaya escogió un vestido blanco diseñado por Jacquemus: corte halter, drapeado impecable y un pañuelo a juego en la cabeza. El conjunto, pensado para transmitir sofisticación mitológica, no pasó desapercibido por su elegancia ni por los accesorios que lo coronaban.
- Vestido: creación a medida de Jacquemus con silueta griega.
- Complementos: pañuelo en la cabeza y unos llamativos pendientes dorados.
- Concepto: method dressing centrado en un discurso visual coherente con la película.
Los medallones: antigüedad, procedencia y descripción
Los pendientes no eran reproducciones modernas: se trata de medallones de oro atribuibles a piezas fechadas aproximadamente en el primer milenio a.C., lo que los sitúa alrededor de los 3.000 años de antigüedad. La firma Baron London reconoce que las joyas formaban parte de su colección privada y las identifica como piezas procedentes de Irán, atribuídas al trabajo de artesanos antiguos y adquiridas a través de intermediarios en el mercado de arte.
Características técnicas
- Material: oro.
- Estado: integradas en un engaste moderno que, según la marca, no altera la pieza original.
- Apariencia: medallones circulares con iconografía antigua, adaptados como pendientes.
Voces contrarias: arqueólogos y defensores del patrimonio
La utilización de estos medallones ha provocado críticas de profesionales del patrimonio y arqueología. Entre los argumentos planteados destacan preocupaciones por la trazabilidad, la posible extracción ilícita y el daño que la demanda de antigüedades puede provocar en los yacimientos.
- Riesgo de que las piezas procedan de expolio y, por tanto, de mercados ilegales.
- La sustracción de objetos arqueológicos suele afectar la integridad de los yacimientos, impidiendo investigaciones científicas posteriores.
- El uso ornamental de bienes culturales puede representarse como una fetichización del pasado, transformando patrimonio en símbolo de estatus.
Expertos como la arqueóloga citada por medios y divulgadores en redes han subrayado que, aunque no exista una prueba pública de un despojo ilegal, la exhibición y comercialización de piezas de este tipo alimenta un mercado que dificulta la protección del patrimonio. Además, voces del campo académico han señalado el impacto cultural: cuando se arrebatan objetos a una comunidad, se hiere su identidad y memoria histórica.
Argumentos a favor: la postura de Baron London y el debate público
Baron London ha defendido el uso de los medallones afirmando que el engaste aplicado es “no invasivo” y que exponer estas piezas a una audiencia masiva puede contribuir a la visibilidad del arte antiguo iraní. Para la marca, mostrar las joyas en eventos de alto perfil es una manera de poner en valor un legado poco conocido y abrir conversaciones sobre su conservación.
- Posición de la firma: la integración de piezas originales con monturas contemporáneas permite preservar la integridad física de los objetos.
- Difusión cultural: evento mediático como plataforma para relatar la historia artística de Irán.
- Alternativa propuesta por algunos: uso de réplicas fieles que respeten la autoridad científica y la protección del patrimonio.
Implicaciones legales, éticas y culturales
La discusión abarca aspectos jurídicos, morales y sociales que conviene distinguir:
- Legalidad y documentación: la tenencia legal de una pieza no exime de la necesidad de documentos que acrediten su procedencia y transferencia lícita a lo largo del tiempo.
- Ética de exhibición: ¿es apropiado emplear objetos arqueológicos reales como complementos de moda en eventos públicos?
- Conservación científica: la extracción y circulación de antigüedades puede privar a la comunidad científica de contextos imprescindibles para la investigación.
- Identidad cultural: el desarraigo de bienes culturales puede suponer un ataque a la memoria colectiva de los pueblos de origen.
Reacciones en redes y entre profesionales del arte
En plataformas digitales la controversia ha sido intensa: algunos usuarios defienden la intención de visibilizar el arte iraní a través de grandes audiencias, mientras que otros se suman a las voces de arqueólogos y historiadores que piden responsabilidad y trazabilidad. Divulgadores culturales han insistido en que, cuando el patrimonio circula sin controles, se fomenta un mercado que termina dañando sitios arqueológicos y comunidades locales.
Algunas opiniones públicas han sugerido soluciones prácticas, como:
- Preferir réplicas fieles en pasarelas y alfombras rojas.
- Exigir certificados de procedencia y transparencia en la compra-venta de antigüedades.
- Colaborar con instituciones científicas y museos para garantizar la protección y el estudio de piezas patrimoniales.
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Claudia Cañadas es una periodista especializada en moda. Analiza tendencias, examina el trabajo de los diseñadores y ofrece consejos prácticos para un estilo personal y seguro.






