El Levi’s Stadium de Santa Clara se convirtió anoche en una prolongación del Caribe cuando Bad Bunny subió al escenario del descanso de la Super Bowl con un guiño inesperado: un vestuario íntegramente firmado por Zara. En un acto que mezcló música, reivindicación y moda, el artista optó por una marca masiva en vez de una casa de alta costura, enviando un mensaje que resonó tanto entre las audiencias como en la industria textil internacional.
La actuación, plagada de invitados y momentos emblemáticos, no solo será recordada por su impacto musical y político, sino también por la elección estética que convirtió a una firma española en protagonista de una de las retransmisiones más vistas del planeta.
Por qué la elección de Zara marcó la noche de Bad Bunny
La decisión de vestir prendas de una cadena accesible tuvo un doble efecto: acercar la moda a un público masivo y situar a Zara en el centro de una conversación global. La exposición que supone la Super Bowl —con decenas de millones de espectadores en EE. UU. y una audiencia internacional aún mayor— convierte cualquier elección de vestuario en noticia de alcance mundial.
Además, la colaboración puso de relieve el papel de Inditex en un espectáculo con un fuerte componente político y de identidad cultural. Según las informaciones, Bad Bunny dejó una nota de agradecimiento y una camiseta a cada trabajador de las fábricas en Arteixo, gesto que reforzó la conexión entre el artista y la marca española.
El espectáculo, los aliados y los mensajes que acompañaron la pasarela musical
Sobre el escenario, Bad Bunny estuvo rodeado de figuras de la cultura y el entretenimiento que contribuyeron a amplificar sus mensajes de unidad continental. Entre los rostros que aparecieron con él estuvieron:
- Lady Gaga
- Pedro Pascal
- Karol G
- Ricky Martin
Durante su intervención, el cantante enumeró países de América —desde Canadá hasta Argentina— en un claro llamamiento a la solidaridad regional. Ese discurso, junto al uso de prendas accesibles, se interpretó como una voluntad de incluir y conectar con audiencias diversas.
Vestuario: diseño sencillo, impacto escénico
Trabajando con sus estilistas habituales, Storm Pablo y Marvin Douglas Linares, Bad Bunny presentó un vestuario pensado para la acción y la cámara. La producción de las piezas fue rápida pero cuidadosa, con ajustes hechos para resistir los movimientos intensos del show.
Primer look: minimalismo deportivo en tono crema
Para la apertura, el cantante eligió un conjunto en tono crema que combinaba elementos formales y deportivos: camisa con corbata, un jersey de aire deportivo, pantalones tipo chino y zapatillas blancas. En la espalda figuraba el apellido materno, ‘Ocasio’, y el número 64, un detalle que aludía al año de nacimiento de su madre. El resultado fue una estética sobria pero reconocible, con la impronta personal de Bad Bunny.
Segundo look: blanco total y elegancia coreografiada
En su segundo cambio de vestuario —el que acompañó el famoso baile con Lady Gaga— el artista reapareció con un traje blanco compuesto por una americana cruzada de doble botonadura y pantalón ancho. La simplicidad cromática funcionó como firma identitaria y permitió que la coreografía y la presencia escénica dominaran la narrativa visual.
Accesorios que completaron el discurso de estilo
El estilismo no se limitó a la ropa: los complementos reforzaron la mezcla de alcance popular y lujo que caracterizó la noche.
- Gafas: un modelo de Miu Miu valorado en torno a los 400 euros.
- Reloj: un Audemars Piguet Royal Oak Selfwinding en oro amarillo de 18 quilates con esfera de malaquita, cuyo precio de catálogo ronda los 70.000 euros.
- Zapatillas: la BadBo 1.0, su primera colaboración con Adidas, presentada en blanco total y lanzada comercialmente el mismo día del espectáculo.
Edición limitada y simbolismo en las sneaker drops
La colaboración con Adidas puso sobre la mesa un elemento de marketing estratégico: la BadBo 1.0 sale en edición limitada, con solo 1.994 pares —una cifra que remite al año de nacimiento de Bad Bunny—, reforzando la conexión personal entre el artista y su merchandising.
Repercusiones para Zara e Inditex: visibilidad y debate
Para la compañía presidida por Marta Ortega, participar indirectamente en el evento supuso un espaldarazo mediático de enorme valor. No solo es la primera vez que una de sus marcas forma parte tan directamente de la Super Bowl, sino que lo hace en un contexto cargado de mensajes sociales y culturales.
La cobertura global convierte la presencia de Zara en un caso de estudio sobre cómo las marcas accesibles pueden capitalizar apariciones masivas sin renunciar a la identidad popular. Fuentes de la industria calculan que la exposición generada en un evento de este calibre tiene un valor publicitario difícil de cuantificar.
Producción y confección: detrás del escenario
La logística para vestir a un artista de la talla de Bad Bunny en un evento con coreografías y cámaras en directo exige rapidez, ajustes in situ y selección de materiales que respondan a la intensidad del show. Las prendas utilizadas combinaban confección ágil con detalles pensados para primer plano —costuras, proporciones y tejidos que mantienen su forma en movimiento—.
Ese trabajo técnico fue clave para que el vestuario funcionara tanto en planos lejanos como en los encuadres más íntimos, permitiendo que cada salto o giro contara como recurso escénico dentro de la narrativa del espectáculo.
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Claudia Cañadas es una periodista especializada en moda. Analiza tendencias, examina el trabajo de los diseñadores y ofrece consejos prácticos para un estilo personal y seguro.






