Los perros de compañía han vuelto a poner a la ciencia en jaque: un proyecto impulsado en Cantabria demuestra que, con un entrenamiento adecuado y algo de juego, pueden identificar el cáncer de pulmón en muestras de aire exhalado con una precisión asombrosa. Esta investigación, que arrancó en 2016 y se ha desarrollado en colaboración con el hospital Valdecilla, propone una herramienta diagnóstica complementaria sencilla y de bajo coste basada en la olfacción canina.
Tras años de trabajo, entrenamientos y ensayos controlados, los resultados ya presentados en congresos internacionales abren la puerta a integrar la capacidad olfativa de los perros en procesos clínicos, especialmente donde la detección temprana puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Metodología: cómo convirtieron el juego en una prueba diagnóstica fiable
Recogida y preparación de las muestras
El equipo sanitario del hospital se encargó de recoger las muestras respiratorias de pacientes con y sin cáncer. Las exhalaciones se depositaron en filtros específicos, se conservaron en frío y se catalogaron de forma que ni los entrenadores ni los evaluadores supieran qué muestra era positiva: un diseño doble ciego para asegurar la validez científica.
Entrenamiento de los perros
El aprendizaje se basó en el refuerzo positivo y en el juego. Los animales fueron habituados a señalar la presencia del olor asociado al tumor mediante una respuesta conductual clara (pararse frente al filtro). El proceso incluyó:
- Sesiones de juego diarias con recompensas alimenticias.
- Uso de un dispositivo en forma de carrusel con ocho brazos para colocar muestras de forma aleatoria.
- Repeticiones sistemáticas hasta estandarizar la reacción deseada.
Resultados científicos: cifras y fiabilidad que llaman la atención
El estudio procesó más de 5.800 muestras en total. Cada perro analizó 1.169 muestras, de las cuales 174 pertenecían a personas con cáncer de pulmón y 995 a voluntarios sanos. En conjunto, el grupo canino alcanzó una precisión tal que los investigadores califican el ensayo como uno de los más completos realizados hasta la fecha.
- Más de 5.800 muestras analizadas entre todos los perros.
- Cada animal olfateó 1.169 filtros.
- Muestras de pacientes con cáncer: 174. Muestras de controles sanos: 995.
- Resultados concordantes en todos los perros que participaron en el ensayo final.
Los responsables del proyecto destacan una sensibilidad y especificidad prácticamente totales, cifra que refuerza la posibilidad de considerar esta técnica como prueba complementaria dentro de rutas diagnósticas más amplias.
Los protagonistas: perros, cuidadores y roles dentro del equipo
El programa fue concebido por dos guías caninos con experiencia en la Policía Nacional: una de ellas, veterinaria, dirigió la carga científica; el otro se responsabilizó de la preparación emocional y técnica de los perros. Trabajaron en estrecha coordinación con investigadores del instituto de Valdecilla y con el servicio de oncología del hospital.
Perros que participaron
- Laia
- Dobby
- Chester
- Iñaki
- Fredi
- (Rommel, un mestizo de ocho años, no llegó a participar en la fase final por fallecimiento)
La selección canina comenzó con una convocatoria abierta: alrededor de 150 familias presentaron a sus perros, se aplicaron pruebas de compatibilidad y se dejó una preselección de 30 candidatos de la que salieron los animales finales. La diversidad de edades y razas era intencionada, para demostrar que no hace falta un perro de élite: un animal doméstico bien entrenado puede servir.
Protocolo de trabajo y control de calidad
La estandarización fue clave. Los ensayos se realizaron con un protocolo cerrado: cada ronda del carrusel contenía entre cero y dos muestras positivas colocadas al azar, mezcladas con las de los controles sanos. Las sesiones se grabaron y archivaron, lo que permitió auditar cada actuación y validar los resultados con datos objetivos.
- Uso de vídeos para documentar y verificar cada jornada.
- Registro estadístico riguroso para calcular tasas de acierto.
- Aplicación de medidas para evitar sesgos humanos (doble ciego).
Obstáculos superados: financiación, pandemia y logística
El proyecto no avanzó en línea recta: la falta de recursos fue un reto constante y la irrupción de la pandemia de covid-19 obligó a detener temporalmente algunas fases. Aun así, la perseverancia del equipo y la colaboración institucional permitieron retomar el trabajo y completar las pruebas.
Apoyos y colaboradores
La iniciativa recibió respaldo de entidades públicas y privadas que facilitaron medios y recursos. Entre los colaboradores se incluyen fundaciones, empresas sanitarias y organismos locales que creyeron en la propuesta y contribuyeron a su desarrollo.
- Instituciones sanitarias y de investigación (hospital Valdecilla, Idival).
- Fundaciones y asociaciones locales.
- Entidades privadas y donaciones que ayudaron a financiar el entrenamiento y la logística.
Presentación pública y proyección clínica
Los hallazgos fueron compartidos en foros internacionales de oncología, lo que ha despertado el interés del mundo médico por incorporar herramientas no invasivas y de bajo coste en la detección precoz. Los investigadores consideran que la olfacción canina podría funcionar como prueba complementaria para identificar casos que requieran estudios adicionales.
Ventajas operativas
- Rápida ejecución de cribados masivos.
- Bajo coste comparado con otras técnicas avanzadas.
- Posibilidad de aplicar el método con perros domésticos entrenados.
Aspectos éticos y bienestar animal en el centro del proyecto
Desde el inicio se puso especial énfasis en el trato respetuoso de los animales: sesiones cortas, premios y juego constante. Los entrenadores destacan que la motivación del perro proviene del disfrute de la actividad, no de la obligatoriedad, y que el vínculo afectivo con sus guías es fundamental para mantener el rendimiento.
El equipo ha documentado no solo los aciertos, sino también los momentos difíciles y las rutinas diarias que han permitido sostener la salud física y emocional de los perros durante el proceso.
Material audiovisual y registro científico
Horas de grabaciones y registros estadísticos forman parte del archivo del estudio, creando un banco de datos que servirá para replicar el protocolo en otros centros y para ampliar la investigación hacia otros tipos de tumores o condiciones médicas que dejen huella olfativa.
Este material ya se emplea como evidencia de la reproducibilidad del método y como soporte para las futuras propuestas de integración clínica, formación de nuevos equipos y proyectos multicéntricos que exploren la aplicabilidad a gran escala.
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Álvaro Segarra es un periodista que sigue de cerca la actualidad española. Sus artículos abordan sociedad, cultura y eventos nacionales con un estilo directo que permite a los lectores comprender los temas del país.






