La OTAN ha certificado que España alcanzó en 2025 el objetivo de destinar el 2% de su producto interior bruto (PIB) a gasto en defensa, un avance que pone fin a años de debate sobre el compromiso presupuestario español con la Alianza. El cambio supone una recuperación notable respecto al cierre de 2024 y sitúa al país dentro del grupo de aliados que cumplen la meta mínima acordada.
Al mismo tiempo, desde Bruselas llegan mensajes de presión para que los socios eleven aún más su inversión militar: el secretario general de la OTAN ha pedido un esfuerzo sostenido hacia un umbral superior pactado el año pasado. Ese empuje reaviva la discusión sobre prioridades de seguridad, capacidad operativa y equilibrio fiscal en varios gobiernos europeos.
Qué representa para España llegar al 2% del PIB en defensa
Pasar de un 1,42% en 2024 a un 2% en 2025 supone tanto un gesto político como un reajuste real de recursos. Para Madrid, alcanzar este porcentaje responde a compromisos con la Alianza y a la necesidad de mejorar capacidades militares tras años de tensiones globales.
- Incremento presupuestario: más fondos para material, formación y despliegues.
- Prioridad operativa: expectativas de mayor participación en ejercicios y misiones conjuntas.
- Flexibilidad acordada: España negoció con la OTAN un marco que le permite orientarse por objetivos de capacidad y fijó un techo interno del 2,1% del PIB.
Cómo se sitúa España frente a otros aliados y qué países permanecen en niveles bajos
Aunque España ha cumplido la meta del 2%, no se encuentra entre los mayores inversores. En el informe de la OTAN aparecen varios socios que igualmente alcanzaron el 2% en 2025:
- Bélgica
- Albania
- Canadá
- Portugal
Estos países comparten la marca del 2% pero siguen lejos de los niveles más ambiciosos reclamados por algunos actores dentro de la Alianza. El dato coloca a España en un escalón intermedio: cumple, pero sin alcanzar la ambición máxima que piden ciertos socios.
Tendencia europea del gasto militar y proyecciones para 2025
El documento de la OTAN subraya una tendencia general al alza en Europa y Canadá. La media prevista para 2025 se eleva a 2,33% del PIB, frente al 1,97% registrado el año anterior. Ese salto refleja una respuesta colectiva a riesgos geopolíticos y a presiones diplomáticas externas.
Factores que impulsan el aumento:
- Reajuste de prioridades de seguridad tras crisis internacionales.
- Mayor gasto en equipamiento y modernización de fuerzas.
- Compromisos políticos adquiridos en cumbres aliadas.
La llamada de Mark Rutte: avanzar hacia el 5% y reforzar la alianza transatlántica
El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha señalado un crecimiento claro de la inversión entre los aliados y ha vuelto a enfatizar la necesidad de proseguir ese camino. Según sus declaraciones, espera que los países muestren “un rumbo definido hacia el objetivo del 5%”, una cifra impulsada en la cumbre de La Haya.
La frase clave de Rutte recalca que una alianza transatlántica fuerte es indispensable “en tiempos de incertidumbre global”, poniendo el foco en la colaboración entre Europa y Estados Unidos para disuadir amenazas y mantener capacidades conjuntas.
Origen del objetivo del 5% y su impacto
El objetivo más ambicioso —elevar el gasto hasta el 5% del PIB— cobró fuerza tras la insistencia del presidente de Estados Unidos en la pasada cumbre. No es una obligación automática, pero ha creado una presión política que varios gobiernos están evaluando: aumentar el gasto a esos niveles requeriría cambios presupuestarios significativos y prioridades redistributivas.
Consecuencias políticas y retos domésticos tras la subida del gasto
Elevar el presupuesto de defensa tiene efectos inmediatos en la política interna. Para España, las decisiones implican equilibrar la agenda social y las inversiones en bienestar con las demandas de seguridad internacional. Entre los retos principales figuran:
- Reasignación de recursos públicos sin erosionar servicios esenciales.
- Garantizar que el incremento presupuestario se traduzca en mejoras operativas y no solo en cifras nominales.
- Mantener consenso parlamentario y apoyo ciudadano frente a críticas por prioridades.
Acuerdo de flexibilidad y enfoque por capacidades
La negociación de un margen de maniobra hasta el 2,1% del PIB permite a España justificar el cumplimiento sin adoptar el umbral del 5% como objetivo inalcanzable. El argumento del Gobierno se centra en cumplir metas de capacidad militar, no solo alcanzar un porcentaje en abstracto. Esa estrategia busca compatibilizar obligaciones internacionales con realidades presupuestarias nacionales.
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Álvaro Segarra es un periodista que sigue de cerca la actualidad española. Sus artículos abordan sociedad, cultura y eventos nacionales con un estilo directo que permite a los lectores comprender los temas del país.






