Derbis no siempre lo son, dice Escudé

El derbi sevillano vuelve a poner a la ciudad en estado de alerta: calles, bares y oficinas se llenan de colores y conversaciones encendidas. Para quien ha vivido la experiencia desde dentro, no se trata solo de un encuentro futbolístico, sino de una celebración que se extiende a la vida cotidiana y convierte a Sevilla en un mosaico pasional cada vez que Sevilla FC y Real Betis se enfrentan.

Julien Escudé, defensa que dejó huella en el club nervionense, ha contado en varias ocasiones cómo ese pulso entre vecinos y aficionados marcó su carrera y su vínculo con la capital andaluza. Sus recuerdos ofrecen una mirada íntima sobre por qué este choque es distinto a cualquier otro en España.

Escudé: vivir la ciudad y sentir el derbi como algo más que un partido

El exjugador francés, que ganó varios encuentros frente al rival verdiblanco, destaca que la rivalidad se palpa fuera del estadio. Para él, el derbi no es solo 90 minutos; es la convivencia diaria en una ciudad donde las camisetas se exhiben en bares y en recepciones y donde las conversaciones se tapan con cánticos y memorias compartidas. La rivalidad aquí forma parte del paisaje urbano, y eso la hace única.

La afición sevillista: emoción, tradición y agradecimiento

Escudé recuerda con emoción las reacciones de los seguidores tras victorias importantes y pone el foco en la relación entre equipo y socios. Según su experiencia, el vínculo se forja en momentos que trascienden el resultado: entregar alegrías colectivas, ver lágrimas de emoción en el estadio y sentir el afecto de familias enteras que viven el fútbol como rito. Para muchos, el estadio es un espacio familiar y sagrado, donde abuelos, madres y niños comparten la misma pasión.

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Qué aprendió Escudé como forastero en Sevilla

  • Valor de la tradición local: entender por qué la afición transmite tantas emociones y agradecimientos.
  • La importancia de compartir triunfos con la ciudad: la gratitud que sienten los socios hacia quienes defienden la camiseta.
  • La experiencia humana del fútbol: más allá de los trofeos, el impacto social y cultural de pertenecer a un club.

El ritual del estadio: del vestuario al himno que eriza la piel

Uno de los recuerdos más nítidos para Escudé es el momento previo a salir al césped en el Ramón Sánchez-Pizjuán. Describe el paso por el túnel, la sensación al escuchar el Himno del Centenario y la mirada compartida entre compañeros, instantes que transforman el nerviosismo en una energía colectiva. Ese himno funciona como un disparador emocional que prepara para la batalla deportiva.

Elementos que hacen único el escenario

  • La acústica del estadio: los gritos y cánticos se sienten como una masa unida.
  • La estética bajo el cielo andaluz: el contraste del césped con un cielo despejado y la sensación de plaza pública.
  • Las escaleras y el túnel: momentos íntimos que preceden al espectáculo.

Cómo el derbi trasciende generaciones y temporadas

Más allá de la actualidad deportiva, el choque entre Sevilla FC y Real Betis actúa como hilo conductor entre distintas épocas: veteranos que recuerdan títulos, jugadores que vivieron épocas gloriosas y nuevas hornadas que se enfrentan a la propia presión de la historia. Escudé subraya que algunos compañeros de hoy no han vivido ciertos triunfos pasados, y por eso también es tarea de los que sí los vivieron transmitir esa memoria colectiva.

En definitiva, para quienes visten la camiseta o simplemente la respetan desde la grada, el derbi sevillano es una experiencia que combina competencia, identidad local y una pasión que se repite cada vez que el Himno suena y las puertas del túnel se abren.

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