Chanel: sandalias sin suela y otras tendencias imposibles en los desfiles

Las pasarelas siguen siendo el terreno donde la moda se permite probar lo inaudito: piezas que captan titulares, encendiendo debates y dejando imágenes que circulan sin pausa por redes. En la reciente colección Crucero 2026/27, Chanel ha vuelto a poner el foco sobre el calzado con una propuesta que reta la definición misma de zapato: sandalias que prescinden de la suela.

Lo que en la vida cotidiana buscamos como confort y funcionalidad, en la pasarela se sustituye por provocación y concepto. La creación de Matthieu Blazy —una estructura que abraza el talón sin base bajo la planta— ha reavivado la conversación sobre hasta dónde puede llegar el diseño cuando el objetivo es llamar la atención más que acompañar el paso.

Chanel y las taloneras sin planta: diseño, intención y reacción

La pieza que desfiló en París no se parece a una sandalia convencional. Es, más bien, una especie de talonera: un armazón reducido que se fija al tobillo con tiras finas y deja la planta del pie al contacto directo con el suelo. En algunos casos, el componente es metálico y rematado con motivos icónicos de la maison, como la camelia.

En la pasarela hubo dificultades para que permanecieran en su sitio, a pesar de medidas antideslizantes, lo que subrayó la idea de que la intención no es la durabilidad ni la comodidad. Estas piezas funcionan como imagen y como declaración estética, pensadas para ser observadas, fotografiadas y discutidas más que para caminar durante todo el día.

Calzado extremo en perspectiva: de los armadillo shoes a las zapatillas desgastadas

La propuesta de Chanel se inserta en una larga tradición de calzado conceptual que prioriza la forma sobre la función. Algunos ejemplos relevantes:

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  • Alexander McQueen y sus armadillo shoes (Primavera/Verano 2010): plataformas de formas imposibles que transformaron la manera de entender el equilibrio y la escenografía en pasarela.
  • Balenciaga, con sus pares deliberadamente sucios y gastados: una apuesta por el storytelling del desgaste, vendiendo lo usado como objeto de lujo.
  • Colaboraciones como la de Glenn Martens con H&M, que llevaron las botas hasta la ingle, desdibujando la frontera entre prenda y complemento.

Cada una de estas creaciones cumple una función similar: generar conversación, crear iconografía y, en muchos casos, convertirse en piezas deseadas por coleccionistas y celebridades.

El calzado como espectáculo: estrategias detrás del diseño polémico

Más allá del impacto visual, existen motivos comerciales y culturales para estas apuestas. Las casas de moda exploran el límite entre arte y producto para conseguir varios efectos:

  • Obtener cobertura mediática inmediata y viral en redes.
  • Posicionar la marca como vanguardia y generar conversación sobre su dirección creativa.
  • Crear objetos de deseo mediante la escasez, la exclusividad o la colaboraciones con figuras públicas.

Impacto en redes y en la prensa

Las imágenes de un zapato “incompleto” o de unas botas que funcionan más como pantalón que como prenda práctica se propagan rápidamente. El debate entre admiración y rechazo alimenta la visibilidad, y esa polarización es precisamente lo que buscan muchas maisons: transformar un accesorio en noticia.

Cuando el calzado se asemeja a la joyería

En estos casos, la línea entre zapato y adorno se difumina. Elementos metálicos, remates decorativos y fijaciones que no aportan soporte estructural convierten a la pieza en un objeto escénico. La función pasa a segundo plano; el valor reside en la narrativa que transmite.

Del desfile al armario: ¿qué partes se quedan con nosotros?

No todo lo que se ve en la pasarela termina integrándose en el vestuario diario, pero sí suele influir en pequeñas adaptaciones: materiales, tonos, detalles decorativos o siluetas. La tendencia barefoot, por ejemplo, ya había impulsado modelos con menos estructura bajo la planta del pie; la versión de Chanel es su interpretación más extrema.

Algunas formas en que las pasarelas terminan afectando la moda de calle:

  1. Adaptación de elementos estéticos (joyería en el calzado, hebillas exageradas).
  2. Reinterpretación en clave comercial: versiones más prácticas y asequibles de una idea conceptual.
  3. Influencia en fotógrafos, estilistas y campañas que reproducen la iconografía de la pasarela.

Celebridad, rareza y mercado: cómo se transforman en objetos icónicos

Ciertos zapatos van más allá de su uso y se convierten en piezas de museo o artículos de colección. La historia demuestra que la combinación de aparición pública por parte de una celebrity, producción limitada y una fuerte historia detrás puede catapultar una pieza al estatus de icono. Un caso paradigmático fueron los armadillo shoes de McQueen, vinculados a actuaciones y videoclips que incrementaron su valor simbólico.

La estrategia es clara: la controversia y la escasez aumentan el aura de exclusividad, y eso tiene repercusión tanto en subastas como en la percepción de marca.

¿Moda radical o simple provocación? Reflexiones sobre la utilidad

La moda suele oscilar entre utilidad y provocación. En un extremo están las prendas diseñadas para la vida cotidiana; en el otro, los objetos conceptuales que existen principalmente como declaraciones estéticas. Las sandalias sin suela de Chanel pertenecen claramente a este segundo ámbito: cumplen una función simbólica más que práctica, y su objetivo es provocar una reacción —sea fascinación o rechazo— en el espectador.

Sin embargo, esas mismas provocaciones alimentan la creatividad de diseñadores, fabricantes y consumidores, incentivando que se prueben nuevas soluciones que, con el tiempo, pueden dar lugar a tendencias más llevables.

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