Las infecciones de transmisión sexual (ITS) se han disparado en los últimos años y ya no pueden considerarse un problema aislado: afectan a amplias franjas de la población y exigen respuestas claras y accesibles. Conocer cómo, cuándo y dónde hacerse las pruebas es una herramienta básica para proteger la salud individual y colectiva.
La enfermera de Práctica Avanzada en Enfermedades Infecciosas, Teresa Martínez, aporta recomendaciones prácticas para normalizar las revisiones y facilitar que cualquier persona con vida sexual activa disponga de información y recursos fiables.
Quién debe plantearse hacerse pruebas de ITS (y por qué)
Cualquier persona sexualmente activa, independientemente de la orientación sexual o de la edad, debería considerar hacerse pruebas regularmente. La percepción errónea de que las ITS afectan solo a determinados grupos ha contribuido a la desinformación. En la realidad, infecciones como la clamidia, la gonorrea, la sífilis o el VIH se detectan tanto en población heterosexual como en población LGTBIQ+.
- Adolescentes y adultos: si mantienen relaciones orales, vaginales o anales deben valorar cribados periódicos.
- Personas con parejas nuevas o múltiples: incrementan el riesgo y deben someterse a test con más frecuencia.
- Quienes presentan síntomas: cualquier signo compatible con una ITS exige consulta rápida.
Métodos de diagnóstico: qué pruebas existen y cómo se realizan
Los chequeos de ITS son, en su mayoría, sencillos y de fácil acceso. Muchas pruebas permiten la autoobtención de muestras en casa o la realización en consulta sin procedimientos complejos.
Pruebas habituales y forma de recogida
- Exudado faríngeo: un hisopo se pasa por la garganta hasta la región de la campanilla para recoger la muestra.
- Exudado vaginal: similar a introducir un tampón; se usa un hisopo para rotar y recoger secreciones.
- Exudado rectal: el hisopo se introduce unos centímetros en el recto (aprox. 2 cm) y se realizan rotaciones.
- Muestra de orina: se recoge la primera micción de la mañana en un recipiente estéril para detección de ciertas bacterias.
- Pruebas rápidas de VIH: disponibles en farmacias y centros sanitarios; con una gota de sangre ofrecen resultado en ~15 minutos.
Pasos prácticos para autocolección
- Leer las instrucciones del kit o las indicaciones del centro sanitario.
- Lavar y secar las manos antes de manipular el material.
- Utilizar el hisopo de manera suave, siguiendo las rotaciones indicadas (tres vueltas suele ser la recomendación estándar).
- Depositar la muestra en el contenedor estéril y etiquetarla si es necesario.
- Entregar la muestra en el punto de recogida indicado o enviar según las instrucciones del servicio.
Es importante esperar el período de ventana correspondiente para algunas pruebas; por ejemplo, para las pruebas rápidas del VIH se recomienda esperar al menos tres semanas tras una relación de riesgo para aumentar la fiabilidad.
Cuándo hacer los controles: frecuencia según riesgo y síntomas
La periodicidad de los controles depende del nivel de exposición y de la presencia de síntomas. Establecer una rutina de revisiones ayuda a detectar infecciones de forma precoz y reducir la transmisión.
- Relaciones frecuentes o parejas nuevas: cada tres meses es una pauta razonable.
- Relaciones esporádicas o parejas estables: cada seis meses o, como mínimo, una vez al año si no hay síntomas.
- Ante la aparición de signos: acudir cuanto antes; los síntomas facilitan la orientación diagnóstica.
Sintomatología: señales de alarma que no conviene ignorar
Las manifestaciones varían según el agente causante, pero hay cuadros habituales que deben llamar la atención y motivar una consulta.
- Gonorrea: secreción acuosa o purulenta por la uretra, vagina o ano que puede manchar la ropa interior.
- Clamidia: sensación de ardor al orinar, necesidad frecuente de micción y, en ocasiones, inflamación de ganglios inguinales.
- Sífilis: lesiones indoloras en piel o mucosas que a veces pasan desapercibidas; manchas o úlceras sin dolor.
- Mpox: malestar general inicial, dolores musculares y aparición de pequeñas lesiones cutáneas que crecen y evolucionan a costras.
- Herpes genital: erupción dolorosa o ampollas en la zona genital.
- Infecciones por hongos: flujo vaginal espeso, blanquecino y prurito intenso.
Dónde hacerse las pruebas en España: recursos públicos y alternativas privadas
La oferta varía entre comunidades autónomas, pero existen vías claras para acceder a pruebas y asesoramiento. El primer paso aconsejado es contactar con los servicios de atención primaria.
- Centros de salud: solicitar cita con el médico de familia o la enfermera de referencia para explicar síntomas y recibir orientación sobre las pruebas a realizar.
- Unidades especializadas: en algunas ciudades hay centros específicos que ofrecen cribados gratuitos o a bajo coste (por ejemplo, unidades de infecciones sexuales en grandes urbes).
- Farmacias: comercializan pruebas rápidas (entre ellas, test de VIH) y pueden informar sobre su uso y periodo ventana.
- Servicios para menores: menores de 16 años con síntomas deben pedir cita con enfermera o pediatra; la atención está disponible y orientada a resolver dudas de jóvenes.
En comunidades como Madrid o Barcelona existen centros públicos con programas específicos donde se realizan pruebas y seguimiento. Consultar la red sanitaria local permite conocer puntos de diagnóstico, horarios y protocolos de derivación.
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Inés Redondo es una periodista especializada en salud y bienestar. Explica de manera sencilla los avances médicos y comparte consejos prácticos para mejorar la calidad de vida.






