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El equipo docente de la UGR aplica un método comunicativo para cubrir las necesidades básicas de quienes necesitan estas clases

D. G. / Granada | 6 de junio de 2022

Profesorado del Departamento de Lengua Española de la Universidad de Granada imparte de forma voluntaria clases de español a personas refugiadas que han huido de la invasión rusa en Ucrania. En la coordinación de esta iniciativa trabajan el decano de la Facultad de Relaciones Laborales y Recursos Humanos, Francisco José Díaz Bretones; y el director del Departamento de Lengua Española, Antonio Manjón-Cabeza Cruz.

Actualmente, tres grupos de estudiantes se benefician de la acción. Cada grupo cuenta con alrededor de 25 participantes. Uno de ellos está dedicado a la enseñanza de escritura y lectura del alfabeto latino. El curso prevé 36 horas de clase hasta el mes de junio. El equipo docente aplica un método comunicativo para cubrir las necesidades básicas de quienes necesitan esta formación.

La profesora del Departamento de Lengua Española Edyta Waluch de la Torre explica cómo surgió la iniciativa: “Nos dimos cuenta de la cantidad de gente que llegaba a Andalucía y, en concreto, a Granada. Entre los profesores de varias facultades de la Universidad de Granada reflexionamos sobre las consecuencias que podría traer la invasión rusa en Ucrania y discutimos las formas de ayuda que podíamos llevar a cabo”.

Gracias a estas clases, el profesorado ayuda a las personas refugiadas a disponer de herramientas para comunicarse en español, recursos que les abren puertas de participación en la vida social y en la búsqueda de actividades laborales.

“Esta situación de la guerra en Europa nos sorprendió y conmovió enormemente. Ayudar a las personas refugiadas de manera tan repentina, con traumas visibles, tras haberlo perdido todo y dejado toda su vida a 5.000 kilómetros de donde estamos, constituye un reto no solo didáctico, también fuertemente emocional”, detalla la profesora Edyta Waluch. El perfil de los refugiados es muy diferente: estudiantes, jóvenes con formación universitaria, gente mayor de trabajos rurales, adolescentes, contables, mineros o amas de casa. “Sin embargo, y muy a pesar de la situación, todos demuestran una fuerte necesidad y ganas de integración en la sociedad española. Esperamos ayudar como podemos: a través de nuestras herramientas profesionales, de aquellas que mejor sabemos hacer (enseñar), así como con nuestra actitud humanista, humana y humanitaria”, concluye Waluch.

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