El exduque de Palma ha señalado a los periodistas que son «cosas que pasan»

Urdangarin a su llegada a su puesto de trabajo.

G. C.

Esta vez no hay «cese temporal de la convivencia», el eufemismo que utilizó la Casa Real para dar a conocer la separación de la infanta Elena y Jaime de Marichalar. La infanta Cristina, que ha mantenido contra viento y marea su matrimonio con Iñaki Urdangarín, casos Noos y rumores de infidelidades mediante, se ha encontrado con el imponderable de que su todavía esposo ha iniciado una relación sentimental con una compañera de trabajo, también casada. Después de ser cazados paseando de la mano, el exjugador de balonmano no ha negado ola evidencia cuando ha sido preguntado por los medios. «Vamos a gestionarlo de la mejor manera posible. Es una dificultad que gestionaremos con la máxima tranquilidad y punto, como siempre hemos hecho», ha respondido Urdangarín, que ha tomado ejemplo de su suegro y ha encontrado también una amiga entrañable.

Su pareja, compañera de trabajo en el bufete vitoriano en el que trabaja el exduque de Palma, también ha llegado al despacho pero no ha hecho ninguna declaración.