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El hombre de 64 años fue denunciado por los peatones por conducir de forma temeraria por el Centro ede Granada

Foto de archivo de la Policía Local.

M. Zugasti / Granada

Una unidad de la Policía Local fue requerida la noche del sábado por varios peatones; “Un Mercedes negro acaba de pasar a toda velocidad, zigzagueando, se ha saltado el semáforo y hemos tenido que correr cuando cruzábamos el paso de peatones para que no nos atropelle”, aseguraban.

Eran las 23:00 horas y el vehículo circulaba por Acera del Darro en dirección Puerta Real. Aún había muchas personas paseando y disfrutando del alumbrando navideño en el centro de Granada. La patrulla salió en la dirección indicada y vieron el el vehículo indicado dando acelerones y frenazo.

Le dieron el alto antes de llegar a Puerta Real. El conductor, un hombre de 64 años, “nada más verlo supimos que nos iba a dar la noche; y así fue”, relata la Policía Local. Tenía más que síntomas evidentes de haber ingerido bebidas alcohólicas. No había bebido mucho, había tenido que beber muchísimo. Estaba muy ebrio y su actitud dejaba mucho que desear. Cuando le informaron que le iban a someter a la prueba de la alcoholemia les miro de forma “arrogante” y “de quien se cree superior al resto de los mortales”. Soltó un “yo no soplo en ninguna parte”. Y no lo hizo. Se negó rotundamente todas las veces que le informaron de su obligación y de las consecuencias de no hacerlo.

No llevaba ninguna documentación encima, por lo que para poder identificarlo le informaron de que lo iban a llevar a comisaría. “Armó un espectáculo y se resistió a montarse en el patrulla, pero una vez que conseguimos que se montara dentro del vehículo para realizar el traslado, nos dijo: “abridme la puerta que voy a vomitar”. Le abrimos la puerta y aprovecho para salirse del coche y tirarse al suelo para gritar. Nuevamente formó un espectáculo y nos costó volver a meterlo. Lo llevamos a Comisaría. Una vez mientras que realizábamos la diligencia de identificación le dijimos que esperara sentado en una silla .Ya parecía más calmado, pero lo que hizo a continuación nos dejó helados .Se quitó la mascarilla que le dimos, porque no llevaba ninguna, cerró los ojos y se dejó caer de cabeza al suelo. Se abrió una brecha considerable en la frente. No paraba de sangrar. Llamamos al 061. Lo asistieron y llevaron al hospital del PTS. No fue nada grave, pero la sangre es muy escandalosa…Afortunadamente toda la escena quedó grabada por las cámaras de seguridad de Comisaría. Quería librarse a toda costa de que le instruyéramos diligencias por conducir bajo los efectos del alcohol, pero no fue así. Sí las hicimos: por conducir ebrio y por negativa. Dos delitos”.

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