El Diario de Granada

Se enamoró de quien no debía

Tiempo de lectura: 2 minutos

Luis Miguel Rodríguez Garzón

“Se enamoró de quien no debía” es una frase de Alejandro Jodorowsky referida a Dante y Beatriz en una reciente entrevista del pasado mes de febrero de este año 22.

No puedo por menos que estar de acuerdo con el escritor y cineasta chileno.

Son muchas las personas que se han enamorado de quien no debían. Y además en el peor momento y casi sin querer. Paso a paso y mirada a mirada.

Cada uno guardamos nuestra alma en nuestro almario. En él están almacenados los secretos inconfesables, esos que siempre se cuentan a los más allegados, y que, para descargar un poco la conciencia, estás deseando contar… aunque ni sean allegados…, ni venga a cuento contarlos.

Pero hasta esos recuerdos, con todo lo que tienen de fuertes, intensos y profundos, tienden a diluirse con el paso del tiempo. Uno mismo los va modificando casi sin darse cuenta y la historia se va distorsionando hasta que, seguramente, acaba pareciéndose muy poco a lo que en realidad fue.

Aquello que tuvo tanta fuerza como para poner en peligro la salud, el trabajo, la estabilidad emocional y hasta la continuidad de la propia familia, ya parece la vivencia que, de otra persona, has hecho tuya.

Y la realidad es que “aquella” fue otra persona. Alguien que poco tiene que ver con quien es ahora. Los años te transforman. Sobre todo porque entonces había futuro y hoy ya solo va quedando pasado.

Aquella ¿otra persona? solo pudo hacer lo que hizo. Le faltó coraje para evitarlo y le sobró deseo por conocer algo que intuía que había y que nunca había experimentado.

Y ahora, muchos años después, lamenta el daño causado a tantas personas y hasta a sí mismo, y aún así, no está seguro de que, de poder volver atrás, y a pesar de saber las consecuencias posteriores que tuvo “la historia” de su vida, volvería a caer en la misma maravillosa trampa porque sigue siendo lo mismo de débil.

Esto me lo contó un amigo – con los ojos muy brillantes – que lo había vivido mucho tiempo atrás.

Con él di vueltas en la altísima noria de Londres. Un lugar en el que, con toda facilidad, a los secretos y a las palabras se los lleva el viento … en el idioma de Shakespeare.

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