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Medio centenar de refugiados de Ucrania encuentra una nueva vida en Loja

Tiempo de lectura: 4 minutos

El autobús solidario lojeño ha llegado de vuelta al municipio tras más de 8.000 kilómetros de recorrido

Llegada de los refugiados.

Carlos Molina / Loja | 16 de marzo de 2022

Loja vuelve a ser ejemplo de solidaridad y lo hace con el empuje de diferentes organismos, instituciones, ONGs y ciudadanos en general. El autobús solidario lojeño ha llegado de vuelta al municipio tras más de 8.000 kilómetros de recorrido, distancia que separa al municipio granadino del campo de refugiados más cercano a Varsovia. Se completa así una expedición de ayuda al pueblo ucraniano que sufre el éxodo de millones de personas provocado por la guerra. 

Sentimientos encontrados en un recibimiento en el Hotel Abades Loja que queda para la historia de la ciudad del Poniente Granadino. Tras dejar miles de kilos de ayuda humanitaria en su destino, el autobús solidario lojeño ha vuelto con 51 refugiados a los que dar cobijo. Entre ellos vienen 15 menores y dos mayores, siendo el resto mujeres y tan solo tres hombres. 

La llegada se ha producido poco después de las 10 horas de la mañana de este 17 de marzo con la expectación merecida por tal momento. Representantes de Cruz Roja, Cáritas, Ayuntamiento de Loja y vecinos en general esperaban la llegada de la comitiva. Los primeros en bajarse han sido los cuatro lojeños que iban al frente de la expedición, José Luis Sánchez, concejal del Ayuntamiento de Loja, su hija Bea, y el empresario, Miguel Cerrillo, que ha vivido la experiencia junto a su hijo del mismo nombre. Las lágrimas han sido inevitables al ser recibidos como auténticos héroes por sus familiares. 

Tras ellos han comenzado a bajar los refugiados. Una ovación los ha recibido entre carteles de bienvenida escritos en su idioma. Para ayudar a tal encuentro se ha contado con la ayuda de traductores ucranianos afincados en la provincia. Bajaban los menores, mujeres, mayores y hombres con lo justo de equipaje. Entre lo poco han podido recuperar también venían cuatro mascotas. Los pequeños han sido los más ovacionados y no le faltaron detalles como golosinas y juguetes. 

Julián Martín, propietario de Grupo Abades, los ha recibido junto con parte de su familia a la entrada del hotel. Una vez en las mesas del comedor les ha dado la bienvenida y les recuerda que son unos huéspedes muy especiales. “No nos hubiera gustado que estuvierais aquí pero ahora haremos que en estos días estéis como en vuestra casa”, les ha comentado Martín con emoción antes de que la intérprete facilitará la comunicación. En este hotel estarán los días necesarios antes de optar por las más de una treintena de familias lojeñas que se han ofrecido para su acogida. 

El Ayuntamiento de Loja se ha volcado con esta odisea solidaria. La primera teniente de alcalde, Matilde Ortiz, les dio la bienvenida al municipio y les afirmó que el consistorio hará todo lo que esté en su mano para que se encuentren en las mejores condiciones. “Queremos que os sintáis como unos lojeños más”, ha exclamado la edil añadiendo que desde las distintas áreas del consistorio se ha trabajado para poner en marcha un protocolo de atención. El objetivo es contar con atención educativa para menores, atención para inserción por parte de Cruz Roja y una atención sanitaria que desde la llegada ya se ha precisado. 

La solidaridad del pueblo lojeño se ha canalizado en la Parroquia de Santa Catalina. En tres días se ha conseguido recoger miles de kilos de productos de primera necesidad que coparon el autobús que viajó a la frontera ucraniana. Tal fue la movilización que decenas de palés han quedado almacenados a la espera de poder ser enviados. El esfuerzo de clasificar y empaquetar productos lo sabe muy bien el párroco, Juan Carlos Burgueño, que dentro de la labor de Cáritas también ha querido dar la bienvenida a los refugiados. “Estáis en vuestra casa y os ayudaremos en todo lo que podamos”, ha reseñado el sacerdote convencido del apoyo de la ciudadanía lojeña.

Aún con mucha emoción contenida por lo vivido, los cuatro lojeños que han vivido esta misión les daban la bienvenida a esa tierra de la que tanto les hablaron durante el viaje. José Luis Sánchez, su hija Bea y los dos Miguel Cerrillo, han comentado la experiencia vivida calificándola de “agridulce”. Recuerdan cómo poco a poco han ido conociendo la vida de estas personas y no olvidan sus miradas pérdidas y los silencios eternos. Sin duda lo califican como el viaje de sus vidas, aquel que no les hubiera gustado realizar pero del cual se sienten orgullosos. 

El autobús partió de Polonia lleno de desconocidos y llegó a Loja siendo una gran familia. En esa labor de comunicación durante el viaje ha ayudado  María, una ucraniana traductora que domina el español gracias a su labor de guía turística en Kiev. María solo desea que pronto la guerra acabe y que los lojeños les devolvamos la visita para conocer su “hermosa” capital. “No tenemos palabras para todo lo que estamos viviendo, solo puedo decir mil gracias”, ha afirmado cansada y emocionada. 

Y no menos importante es la experiencia vivida por los cuatro conductores de la empresa local, Autocares Balerma. Con lágrimas en los ojos recuerdan como tenían que abstraerse de lo que veían por el espejo retrovisor para poder realizar de la mejor forma posible su trabajo. No olvidan ver su autobús rodeado de personas que querían subirse en él para olvidar el horror de la guerra. 

Ahora quedan días de descanso tras un largo viaje. Loja les recibirá en actos y eventos y cumplirá con los primeros pasos de ayuda en materia sanitaria. A continuación se organizará, según cada caso, su mejor opción para su inserción en la vida del municipio. Aún queda un largo camino que recorrer, pero la guerra ya queda más lejos. 

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