La ministra de Podemos de Derechos Sociales, Ione Belarra, ha enviado al Ministerio de Asuntos Exteriores con una serie de propuestas para promover una «agenda de paz» en la región

Ione Belarra con Irene Montero.

G. C. / 29 de enero de 2022

Si hay un estereotipo que se repite es el de una miss recién coronada pidiendo la paz mundial con ojos vidriosos como máxima anhelo. Y la ministra de Podemos de Derechos Sociales, Ione Belarra, ha mostrado el síndrome de Miss Universo con la carta que ha enviado al Ministerio de Asuntos Exteriores en la que, también con el síndrome de Mahatma Gandhi, aunque en este caso no ha hablado de ayuno, ha propuesto una serie de medidas para promover una «agenda de paz» en la región. Aquí tenemos el tercer síndrome, el de jipi de los sesenta y el amor fraternal, algo ante lo que Vladimir Putin y la OTAN quedarán sin argumentos y tendrán que poner fin la escalada de tensión en la frontera de Ucrania.

Una receta parecida a la que tenía Pablo Iglesias para acabar con el ISIS, planteando un quimérico «embargo de armas» y fomentar la coordinación internacional de los países afectados. La fórmula seguramente no le llegó a Abu Bakr al-Bagdadi , que hasta hubiese hasta esbozado una sonrisa mientras se filmaba la degollación de un preso infiel. También con la Guerra de Yugoslavia hubo manifestaciones de la izquierda clamando contra la intervención de la OTAN, aunque se estuvieran produciendo matanzas étnicas y los muertos fueran enterrados por miles en las cunetas.

Ahora, la receta de la secretaria general de Podemos es la retirada «mutuamente acordada» de tropas, garantizar la «prohibición» de venta de armas y material bélico en casos de conflicto y violaciones de derechos humanos y reforzar o «agilizar» los procesos de acogida de solicitantes de asilo en España y la UE. ¿Garantizar la prohibición de venta de armas? ¿Qué necesidad tiene Rusia de que le vendan armas si con el arsenal que posee podría acabar con la vida en la Tierra con apretar un botón?

La guerra no le interesa a nadie pero, en los tiempos que corren, Putin podría justificar mejor que cualquier otro país la llegada de féretros por una posible guerra. Y si hay un asunto en el que de verdad hay que mostrar unidad es en estos casos casi prebélicos. Lo contrario es beneficiar al enemigo.

Pero claro, lo primero es saber quién es el enemigo y no confundirse. Porque en caso contrario se puede entrar en la lista de amigos de Putin, entre los que se encuentra Donald Trump. ¿Se acuerdan de él? Y es que todavía hay muchos que hubiesen preferido que Ivan Drago hubiera ganado a Rocky Balboa, pero como decía Russell Crowe en Master ad Commander, en la guerra siempre hay que elegir el «animal menor».

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