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El Gobierno le ha dado la puntilla a Granada suprimiendo los trenes AVE de refuerzo con Madrid en las fechas clave de Navidad

Reunión por las conexiones ferroviarias de Granada.

Don Vito Corleone siempre le insistía a su hijo Michael en que había que tener cerca a los enemigos. Sin embargo, Paco Cuenca y Pepe Entrena no están afiliados al PSOE para tener vigilados de cerca a los responsables de Renfe y al Ministerio de Transportes y Movilidad, que se han vuelto a reír en la cara de los granadinos tras suprimir el refuerzo en la conexión AVE con Madrid en los días clave de Navidad. Para el Gobierno, Entrena y Cuenca son sus Tessio y Clemenza, los caporegines de Granada. Aunque ahora quieran aparecer como si fueran de la familia Tataglia.

Y qué decir del delegado del Gobierno en Andalucía, el exalcalde de Baza Pedro Fernández, que hace sólo unos días aparecía ufano ante los medios para subrayar que este refuerzo de fin de semana, a falta todavía de recupera el tercer enlace diario con la capital de España y el AVANT a Sevilla, era de “carácter permanente” y estaba “muy pensado para traer al viajero el viernes y que vuelva el domingo”. Más que seguir la máxima de Don Vito, el alcalde, el presidente de la Diputación y el delegado del Gobierno deberían seguir esa máxima de que hay que temer más al fuego amigo.

Claro, luego salen a defender unos presupuestos del Estado que ningunean a Granda y adoptan la pose del Grupo Salvaje de Peckinpah, diciendo que van a defender los intereses de Granada mirando de reojo las elecciones autonómicas que están al caer, para intentar demostrar que el PSOE andaluz y granadino vela por los intereses de la provincia sin importar las siglas. Un retabillo de don Cristóbal.

Y es que, a estas alturas, los socialistas granadinos ya echan en falta al purgado exministro de Trasportes José Luis Ábalos. Hijo de torero -El Carbonerito-, Ábalos juró lealtad eterna a Entrena después de que este le invitara a una corrida de José Tomás en Granada, y meses más tarde hasta reabrió la línea de Moreda sólo para dar la razón a Entrena y compañía sobre una conexión deficitaria y nada competitiva en los tiempos actuales. Como curiosidad, los diputados por Granada tomaron ese primer viaje a Madrid y, a la semana siguiente, ya estaban volando en primera clase, porque el viaje era de casi seis horas.

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