Luis Miguel Rodríguez Garzón

¡ Qué suerte la nuestra !

Aquellos que fuimos niños de la posguerra en España, ahora somos adultos de guerra en Europa.

Y no, no teníamos ningún interés en revivir viejas escenas fotografiadas -y ahora actualizadas- de bombardeos, civiles masacrados, soldados abatidos y ciudades y maquinarias infernales destrozadas. También explosiones e incendios asesinos.

Antes fueron recuerdos imborrables de nuestros padres y ahora son una realidad televisada, radiada y fotografiada minuto a minuto que tampoco olvidaremos nosotros.

Y la gran incertidumbre: ¿ se extenderá ?, ¿ dará lugar a una ( la última ) gran guerra nuclear ?

Entre guerra y guerra hemos levantado países y trabajado a fondo. También hemos ido consiguiendo -año a año- mejorar nuestras vidas y las de los nuestros. No ha sido gratis. Pero tal vez por eso mismo, más valorado y disfrutado.

Ahora no podemos perderlo todo de un solo golpe seco y certero. De ninguna manera. Y menos por una conquista de tierras de las que sólo el Mundo es dueño.

Fronteras inventadas que, como alambradas electrificadas, nos separan a los pueblos como si de otros seres distintos se tratara … y nos odiáramos.

No tenemos remedio. La Humanidad es así e individualmente poco podemos hacer salvo la firme convicción de que no queremos vivir permanentemente asustados.

Rememos contra corriente por mucho que nos cueste el doble llegar a puerto. Pero es que es allí donde esperan impacientes los que nos preceden. Esas personas que tienen el derecho y que necesitan tener un futuro satisfactorio para seguir avanzando.

El Mundo está loco.

¿ Lo ha estado siempre ?