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Científicos de la Universidad de Granada advierten de que las compras compulsivas son una patología tan grave como el alcoholismo o la drogadicción en una de cada diez personas

Cuidado con las compras navideñas.

D. G. / Granada

Ser mujer, estudiante y tener un trabajo aumenta las posibilidades de sufrir adicción a las compras navideñas, una patología tan grave como el alcoholismo o la drogadicción en una de cada diez personas. Así lo refleja un estudio realizado por investigadores del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la Universidad de Granada (UGR), que advierten de que el número de adictos a las compras compulsivas es cada vez mayor.

En la sociedad actual, las compras no siempre se realizan principalmente para satisfacer necesidades básicas como alimentación, vivienda, ropa, atención médica, cuidado personal y mobiliario de primera necesidad. “Comprar puede llegar a ser patológico, con consecuencias muy negativas para el sujeto – advierte Francisca López Torrecillas, catedrática del departamento de Personalidad, Evaluación y Tratamiento Psicológico de la UGR y autora principal del estudio”.

No en vano, otras investigaciones recientes han encontrado similitudes entre las compras compulsivas con otras patologías como el juego patológico, el abuso de internet y / o del teléfono móvil, comer en exceso y la adicción al sexo. Entre los efectos comunes que se han observado entre todas estas adicciones se encuentran la tolerancia, el síndrome de abstinencia y el craving (ansia).

Las compras compulsivas (o adicción a las compras) se caracterizan por la necesidad irresistible de comprar de forma masiva objetos superfluos, acompañados de sentimientos de ansiedad, irritabilidad o malestar, con consecuencias adversas como el endeudamiento. Tras el alivio momentáneo al realizar la conducta adictiva, la persona experimenta sentimientos de culpabilidad: se trata de compras repetidas que no se pueden controlar a pesar de sus consecuencias negativas para la persona afectada.

Relación con la personalidad

“En un estudio que hemos realizado recientemente, hemos encontrado cuatro componentes que son claves para el diagnóstico de patología de adicción a compras o compra compulsiva. Estos componentes son: 1) Síndrome de abstinencia, definido como la ocurrencia de emociones o efectos físicos desagradables en el cese de compras; 2) Pérdida de control, entendida cuando la persona afectada intenta sin éxito reducir la actividad de compra. 3) Tolerancia, o tendencia a aumentar el tiempo dedicado a las compras y 4) Craving (ansia, antojo, deseo), que es la necesidad incontrolada de querer comprar”, apunta la catedrática de la UGR.

“También hemos encontrado que la adicción a las compras depende de la personalidad, es decir, ciertas características de personalidad, como ser sensible o amable, predicen la aparición de los cuatro criterios que hemos identificado que componen la adicción a las compras”, apunta López Torrecillas.

Así, el síndrome de abstinencia (definido como sentimientos que van desde el malestar hasta la indisposición psicosomática) se relaciona de manera directa con la sensibilidad (que refleja si una persona es compasiva y comprensiva con los demás) y la tensión (probabilidad de dejarse llevar por la impulsividad, la urgencia del tiempo e impaciencia).

El segundo criterio, la pérdida de control (capacidad reducida para regular y controlar el comportamiento de uno e intento sin éxito reducir la actividad de compra) se relaciona con las variables de razonamiento (indica la capacidad cognitiva y el intelecto), conciencia de las reglas (indicativa de actitudes hacia la autoridad y la probabilidad de obediencia), sensibilidad, tenacidad y dureza mental (los individuos de mentalidad dura no están abiertos a otros puntos de vista, a nuevas experiencias o a personas inusuales).

El tercer criterio es la tolerancia (tendencia a aumentar el tiempo dedicado a las compras), y está relacionado positivamente con la variable ausencia de calidez (falta de amabilidad hacia los demás).

El cuarto criterio indicado por los investigadores de la UGR es el craving (ansia por algo) que se relaciona con las variables calidez (amabilidad hacia los demás), razonamiento (indicativo de capacidad cognitiva e intelecto), aprensión (ausencia de seguridad en uno mismo o de inseguridad) y perfeccionismo (autodisciplina exagerada).

La catedrática de la UGR advierte que la publicidad y el adelanto de las rebajas no ayudan en absoluto a solucionar el problema de la adicción a las compras navideñas. “Es más, enganchan cada vez a un mayor número de personas, por lo que es necesario realizar un control administrativo, como ya se ha empezado a hacer con el tema de la anorexia”, concluye.

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