El artista onubense llega a la capital con la gira ‘Hay que vivir el momento’

Inés Mingorance | Granada | 13 de mayo de 2022

Tras dos años con las entradas en un cajón, los fans de Manuel Carrasco han podido desempolvarlas y pasarlas por el escáner este viernes noche para disfrutar al fin de un concierto que fue aplazado en 2020 y en 2021 y en el que el onubense celebró sobre el escenario la simultanea victoria del CB Granada y su ascenso a la ACB.

Comparar este “Hay que vivir el momento”, eslogan escogido como leitmotiv de la gira, con la aclamada y reconocida como mejor gira del 19 “La Cruz del Mapa” no tiene mucho sentido; nos ha pasado una pandemia por encima que ha cambiado sin duda nuestro modo de vivir la cultura, la música y los grandes espectáculos. En el coso sin embargo no cabía un alfiler, las entradas estaban agotadísimas, tanto que la misma tarde del concierto se pusieron a la venta las zonas de baja visibilidad.

Ni distancias, ni mascarillas, ni gel, con enorme naturalidad el público cantó, bailó y gritó vengando los recuerdos de tanta cohibición almacenada. Carrasco, que repetía una y otra vez “por fin, Granada” “ya teníamos ganas” sí tuvo una reflexión para introducir “Prisión Esperanza”, un tema que compuso durante el confinamiento y que, asegura, le ha costado muchas horas de indecisión incluir o no en el repertorio del directo. Finalmente lo hizo, según argumentó, por una poderosa razón: homenajear a los que tanto nos ayudaron y a los que ya no están. Al margen de esto, el concierto del onubense se vivió con la intensidad a la que nos tiene acostumbrados

Un espectáculo de buena música, indudablemente, aderezado con saltos, sudor, zapateos, vueltas y revueltas al más puro estilo OT y lanzamiento de chaqueta al suelo que desembocaron en los gritos de deseo de las adolescentes (y no tan adolescentes) apostadas en la valla, a sus pies, con carteles que él mismo se encargaba de leer y hacer realidad: “mi mayor deseo es un abrazo tuyo” y allá que subió a la minifaldera afortunada al escenario para hacerla cantar y abrazarla, no una, sino varias veces. “Es mi cumpleaños” y allá que cantó al unísono el público el “happy birthday” español bajo la batuta de un sonriente director de orquesta. “Hoy ni malafollá tenemos” leía en otra cartulina el artista, a lo que contestaba afirmado con seriedad que los granadinos eran uno de sus mejores públicos.

En lo que respecta a sus canciones, pasó lo que suele pasar, los mega éxitos que lo han llevado al firmamento de estrellas de nuestro país en el que se encuentra, fueron coreados con entrega y decibelios por un público que se iba adaptando igualmente a los ritmos flamencos que tanto le gustan al cantautor y que, cuando llegaban las que los carcas llamábamos “lentas” antiguamente, encendían, brazo estirado al frente, los mecheros del siglo XXI en forma de linterna del móvil.

Y es que los smartphones se han convertido en parte indispensable del kit de conciertos, ya sea para grabar (aunque no está permitido) y guardarlo como recuerdo, como para el postureo instagramero o para hacer partícipes a quienes se han quedado en casa con videollamadas en directo, la cuestión es que es prácticamente imposible encontrar 30 centímetros cuadrados sin pantallas encendidas, algunas para lanzar mensajes tan emotivos como la dedicatoria en directo al son de “Mujer valiente” que recibían muchas personas, así pudimos mirar de soslayo cómo una amiga le recordaba su fuerza a la doctora Gloria Roldán, que, como tantas otras es a buen seguro digna protagonista de la canción que Carrasco les dedica a las pacientes de cáncer. Es la magia que tiene escribir cómo él escribe, directamente al centro de gravedad de nuestra vida cotidiana y alentándonos a la vez a no ‘dejar de soñar’. Y con lo que sueñan, por cierto, sus fans en con tener ya entre las manos (iba a decir su nuevo cd pero vuelvo a quedarme antigua: en las plataformas de streamig, podscats y música, sería más ajustado a la actualidad)

Un álbum que llegará este 2022 y cuyo adelanto interpretó ilusionado “Fue” así se llama el tema que calificó como puerta de entrada a su próximo trabajo, por la reacción del público parece que no llega con la fuerza de otros singles que enseguida se te metían en la piel, pero sirvió como aperitivo hasta tener el disco completo.

En el tramo final nos regaló una composición propia, que ya interpretó en su último concierto aquí, y que lo llevó a recorrer a través de una letra original los monumentos y celebridades granadinos, de la Alhambra a Lorca, Morente o Carlos Cano. En esta edición con una estrofa añadida que arrancó las merecidas carcajadas del público afirmando, no muy desencaminado, con respecto al AVE, que ahora que por fin lo ponen aquí llegamos a Málaga más tarde. Y como de improvisar debe saber todo autor que se precie, alguien debió soplarle al oído que nuestro club de baloncesto acababa de ascender a la ACB, y sobre la marcha, convirtió el éxito deportivo en una loa y esta en una ovación.

Parece que Carrasco es capaz de conseguir que nadie salga de sus espectáculos descontento y sin signos de cansancio a pesar de llevar ya dos horas sobre las tablas, volvía una y otra vez para satisfacer las peticiones del público, así se marcharon contentas tras mucho pedirlo Nadia y Marcela que, con bonitos acentos de allende los mares, esperaban una y otra vez “Qué bonito es querer”, un himno a la amistad con el que, ya sí, despidió el concierto con el público arriba bajo una suelta de enormes globos de colores.

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