El Diario de Granada

Macarena Olona, la política sin photoshop

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Perfil de la candidata de Vox a la Junta de Andalucía, que se presenta por Granada

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Macarena Olona, esa mañana en la procesión del Corpus.

D. G. / Granada | 16 de junio de 2022

Los candidatos que ponen su cara en los carteles electorales suelen aparecer como si fueran su propio muñeco de cera por los excesos del photoshop. Macarena Olona, por contra, aparece en las banderolas que pueblan Andalucía con una foto en la que no ha escondido los brillos en la cara o las pequeñas arrugas de expresión. Es la apuesta de una política sin filtros, de gatillo fácil en las redes sociales, de las que no saltan los charcos y chapotean alegremente. Es el blanco y el negro, el ying y el yang, la espontaneidad y la calculada precisión, la dama de hierro y la dulzura personificada. La candidata de Vox a la Junta de Andalucía está en la recta final de la campaña al volante de la ‘macareneta’ con un destino final marcado en su Google Maps: San Telmo.

La candidata de Vox es a estas alturas una celebrity, aunque cuando llegó a Granada en 2019 como número uno al Congreso era una gran desconocida para la mayoría. La misma que ahora tarda media hora en cruzar una calle por el asedio de sus simpatizantes pedía permiso de forma educada hace apenas tres años para repartir los flyers de Vox a los paseantes. La misma que ahora tiene más de 380.000 seguidores en Twitter no tenía cuenta y se la tuvo que abrir Onofre Miralles, que ahora tomará su relevo como diputado por Granada en el Congreso.

Ahora se ha puesto de moda que sus seguidores le pidan en Twitter que les felicite su cumpleaños, algo que ella hace ipso facto, al tiempo que sigue manteniendo relación con muchos de los que se pusieron en contacto con ella durante lo más crudo de la pandemia, cuando abrió su particular teléfono de la esperanza  para atender llamadas de seis a ocho de la tarde, de todo aquel que tuviera la necesidad de hablar.

Es de sobras conocida su devoción por la Virgen de la Macarena de Sevilla y desde hace muchos años, antes de ni siquiera soñar con la política, cuando tenía algún problema o alguna encrucijada cogía su coche y se iba a Sevilla a rezarle. Lo que sí es totalmente desconocida es su devoción por Fray Leopoldo, el santo limosnero de Granada, un sentimiento que le ha transmitido su abuela Lucía, que es de Jaén

Los que la conocen subrayan que se siente muy granadina, en parte porque gracias a ser diputada por Granada ha encontrado una forma de estar en el mundo y de aprovechar sus conocimientos jurídicos tras largos años de estudio y preparación, que la han llevado a conseguir tumbar parte de los dos estados de alarma decretados por el Gobierno por la pandemia del Covid.

Y la misma a la que decenas de personas le han ofrecido en Granada su casa para que se empadrone tras la polémica desatada en Salobreña, llegó sin conocer prácticamente a nadie. En ese primer momento fue su amigo Daniel Portero, hijo del fiscal superior del TSJA asesinado por ETA en Granada y presidente de Dignidad y Justicia, quien le facilitó esta entrada en la ciudad en un primer momento. Olona, en su condición de abogada jefe del Estado en el País Vasco, había trabado una fuerte amistad con la familia Portero en su lucha común contra el mundo etarra y abertzale. Otra de sus fijaciones es la lucha implacable contra la corrupción, como demostró en la investigación de la trama en la empresa pública Mercasa que le valió ser fulminada por el Gobierno.

Como ella misma reconoce, Iván Espinosa de los Monteros la reclutó a través de Linkedin y se lanzó a una tierra que era en gran parte desconocida para ella, pero que ahora considera como su hogar y a la que se siente conectada con un cordón umbilical. Y lo curioso es que, pese a su vitalidad desbordante, sus colaboradores quedaron en un primer momento extrañados porque tenía que parar a descansar a mediodía y, por la noche, paraba temprano para irse a dormir. No se lo dijo a nadie, pero tenía un embarazo de riesgo que llevó con total discreción. Claro, en la repetición electoral de noviembre, casi siete meses después, ya era más que evidente y no pudo participar en la campaña, aunque no paró de dar entrevistas y de atender sus redes sociales. Tanto que hasta mejoró sus resultados de apenas unos meses antes.

Poco a poco se fue convirtiendo en una de las figuras más reconocibles de Vox. En esta legislatura ha presentado más de 10.000 iniciativas, lo que demuestra que en el trabajo es una estojanovista convencida, quizás su única concesión al socialismo. De hecho, es capaz de estar un sábado a mediodía haciendo la compra y, apenas 48 horas después, tener preparada de forma concienzuda una PNL. Esta febril actividad no ha sido ninguna sorpresa ya que, como abogada jefe del Estado entre 2013 y 2017, presentó más de un millar de recursos contencioso-administrativos contra ayuntamientos, leyes y concentraciones en el País Vasco

Esto ya era previsible viendo su trayectoria, lo sorprendente ha sido su facilidad para poner motes a los miembros del gobierno, como la ministra “fashionaria” en alusión a Yolanda Díaz o el ministro “perejil”, el apelativo por el que ya muchos conocen a Félix Bolaños.

 Los que la conocen dicen que es una mujer de gustos sencillos, que se pirra por unos calamares a la romana y que, cuando quiere desconectar, se refugia en su familia. Hace días estuvo en el concierto de Pablo Alborán y en su play list hay sobre todo canciones de esas que meten energía en el cuerpo. De hecho, desconocía a su llegada a Granada quién era José Manuel Soto, hasta que no le quedó más remedio porque cada acto se cerraba con la canción Yo soy español del autor de Por ella.

Es además una persona extremadamente autoexigente, algo que trasmite a sus colaboradores más cercanos, que en todo caso subrayan que siempre se dirige a ellos con extremada sutileza, pero con las ideas más que claras. Sus allegados también resaltan su sentido del humor, como cuando paseaba por Sevilla con un vestido escotado y un sacerdote se paró a saludarla. “Me ha dicho el páter que voy muy elegante, ya voy tranquila”, dijo a sus acompañantes mientras se recolocaba el escote del vestido”.

Así es Macarena Olona, ángel para unos y demonio para otros. Lo que nadie puede dudar es que es una política accesible al cien por cien, de las que no se limitan a besar al niño de turno de en campaña. Tanto es así que, en la pasada Semana Santa, estaba comiendo en un restaurante de la Costa de Granada y subió una foto a su Twitter. Al poco sonó el teléfono en el establecimiento y una señora preguntaba por Macarena. “Es que he visto en las redes sociales dónde estaba y he aprovechado para llamar y poder conocerla”, le dijo una voz desconocida al otro lado del teléfono. Y Macarena Olona dejó que se le enfriara su plato de calamares a la romana para conversar unos minutos.

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