El Diario de Granada

Análisis del investigador Miguel Caballero sobre Lorca y la política

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Mucho se ha teorizado sobre Lorca y su posición política, la mayor parte basado en especulaciones e intereses varios, sin que hasta ahora se haya aportado luz desde la óptica de la realidad histórica y documentada

Análisis del investigador Miguel Caballero sobre Lorca y la política, Análisis del investigador Miguel Caballero sobre Lorca y la política
Federico García Lorca.

Miguel Caballero / Granada

 Mucho se ha teorizado sobre Lorca y su posición política, la mayor parte basado en especulaciones e intereses varios, sin que hasta ahora se haya aportado luz desde la óptica de la realidad histórica y documentada.

 El acercamiento más evidente y claro del poeta a la política a través de la cultura, se produciría durante la II república, el día 27 de octubre de 1932 a instancias del entonces ministro de Instrucción Pública Fernando de los Ríos, el poeta es nombrado por el consejo de ministros, vocal de la Junta Nacional de Música, organismo creado apenas tres meses después de la proclamación de dicha república, la misión de la misma era la difusión de la música popular a través de todas las ciudades y pueblos de  España además de la creación de los premios Nacionales de Música, quedando adscrito al ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes .

El poeta y otros dos vocales sustituirían a los maestros Falla, Halffter y Guridi que se trasladaban a vivir respectivamente a Granada, Paris y Bilbao, cesando en sus cargos de vocal ya que el reglamento de dicha junta requería como condición inexcusable vivir en la ciudad de Madrid.

El poeta dimitiría de su cargo el 26 de julio de 1934 después de haber permanecido en dicho cargo 21 meses;  trece meses del llamado Bienio Reformista en cuatro gobiernos de coalición diferentes, dos de Azaña, uno de Lerroux y otro de Martínez Barrio y bajo la supervisión de los ministros De los Ríos y Barnes; y otro periodo, sin perder continuidad, de ocho meses durante el llamado Bienio Negro en que habría tres gobiernos hasta su dimisión en julio, dos de Lerroux y otro de Samper teniendo como ministros al político-medico granadino Pareja Yebenes, Madariaga y Filiberto Villalobos.

La dimisión de los componentes de la junta en pleno, incluida la del poeta de dichos cargos no tendría nada que ver con cuestiones políticas y si con razones funcionales y de falta de presupuesto en la misma, impulsadas por el ministro Villalobos, dejando dicha junta vacía de contenido y relegada a una sola misión y presupuesto de promover el premio nacional de música, la única actuación de dicha junta en el segundo semestre de ese año de 1934. Los componentes de esa Junta durante esta época estaba compuesta por personas de mucha valía en el mundo musical y de distintas sensibilidades políticas.

Por otra parte la creación y dirección del teatro universitario La Barraca al que el poeta denominaba textualmente “falansterio”, sería otro ejemplo de colaboración y compromiso del poeta con la  cultura de efímera segunda república, el proyecto de llevar el teatro a todos los pueblos y ciudades de España, pervivió durante todo el periodo republicano, en cualquiera de los dos” bienios”, hasta el inicio de la guerra civil, en que los “barracos” también se dividieron en dos bandos. El hecho de que Lorca se inspiraría para su creación en los llamados Carros de Tespis de la Italia mussoliniana y en otra experiencia previa en la Rusia bolchevique, es prueba de su pragmatismo al igual que su activa participación en la comisión, en que se integraban políticos monárquicos e intelectuales de la época, que traería los restos de Ganivet a Granada desde Riga en 1925.

 El hecho de haber sido secretario personal del ministro de los Ríos en ocasiones muy puntuales, como haber sido invitado en unión de Benavente a la Italia de Mussolini en un congreso del llamado Convenio Volta en octubre de 1935. Donde se invitaron a los cincuenta mejores dramaturgos del mundo y que  tuvo en cuenta la siguiente premisa oficial del citado convenio: Para la invitación no se han tenido en cuenta títulos ni cargos, sino solo las obras, el valor personal de cada uno y la resonancia que cada nombre pudiera tener en su propio país y en el mundo, demuestra su altura de miras sobre la política y por ultimo reseñar que en diario republicano El Sol en su edición especial del 14 de abril de 1933, conmemorando el segundo aniversario de la república, recogía diversos artículos y textos de los políticos, intelectuales, poetas, músicos  etc. Lorca no aportaría ningún texto de loa a dicha celebración, solo aporto un poema surrealista de índole sexual, titulado: Canción de la muerte pequeña, muy acorde con esa época literaria.

Lo que demuestran estos hechos históricos, es que el poeta sí tuvo un compromiso cultural con un régimen político que  fue la república, pero y mientras no se demuestre históricamente, nunca tuvo un compromiso partidista, aun no se han encontrado documentos que le vincularan con ningún partido político ya fuera de militancia, de apoyo, de artículos en periódicos, de manifiestos o de participación en algún mitin.

El hecho de tener amigos en todo el espectro político es sintomático, mínimos ejemplos son desde los falangistas y posterior alto cargo franquista  Ximenez de Sandoval, escritor y diplomático y compañero de promoción de su hermano Francisco, el poeta Luis Rosales, el escritor Romero Murube, o comunistas como Alberti o Neruda. Otro amigo fue el diplomático derechista Morla Lynch que acogería en la legación diplomática chilena en Madrid, durante meses a facciosos nacionalistas perseguidos, entre ellos uno de los protagonistas reales de la represión que da lugar al Romance a la guardia civil española, un capitán de la guardia civil.

Esta es la grandeza del poeta y que debemos  poner en valor, su independencia política activa, partiendo de cada cual tiene sus ideas intimas y personales, el poeta las tendría sin duda, pero para él se quedaron en su intimidad, zona muy delicada para penetrar  especulando, y que merece respetarse. Tener empatía con los más oprimidos, como es el caso del poeta, no es propiedad de ninguna idea política, es ante todo un sentimiento personal y humano de cada uno de nosotros que quiera tenerlo.

Ante lo escuchado y leído estos últimos meses sobre la apropiación indebida de la figura de Lorca con fines políticos, durante los que se han estado fabricando falsos carnets de afiliación con la fotografía del poeta, por parte unos partidos y los contrarios, solo queda decir. Señores políticos dejen a Lorca en paz, lean sus obras, considérenlo un icono cultural de todos los españoles y no  arrastren su figura por la ciénaga de la política de las banderias de la partitocracia.

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