Artículo publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Earth Science

D. G. / Granada | 25 de mayo de 2022

Una investigación en la que participa la Universidad de Granada (UGR) ha revelado que los primeros pobladores de Europa trabajaban la piedra de manera muy diferente en los yacimientos de Barranco León y Fuente Nueva 3 de Orce (Granada), enclaves separados por apenas 4 kilómetros. Este trabajo, publicado en la prestigiosa revista Frontiers in Earth Science, arroja luz sobre sobre cómo los primeros pobladores de Europa gestionaron las materias primas con las que fabricaban sus herramientas.

Una de las razones por las que nuestros antepasados pudieron sobrevivir en la región de Orce fue su capacidad para tomar elementos de la naturaleza y transformarlos en herramientas que les facilitaban su vida cotidiana y su subsistencia. Y tras años de excavaciones sistemáticas e investigaciones multidisciplinares, los yacimientos de Barranco León y Fuente Nueva 3, datados respectivamente en 1,4 y 1,2 millones de años, han aportado abundantes registros líticos y faunísticos que ofrecen una gran cantidad de información sobre los grupos humanos que habitaron Orce en estos remotos tiempos.

Estos yacimientos al aire libre estaban situados en los “humedales de Orce”, un entorno con abundantes fuentes de agua dulce, en las inmediaciones de un gran lago salino. Este contexto, rico en agua y vegetación, sustentaba a una gran cantidad de animales, incluidos megaherbívoros como los elefantes y los hipopótamos, así como una serie de carnívoros, entre los que destacan las hienas gigantes y los tigres de dientes de sable.

Calizas y sílex para sobrevivir

Este paisaje también era favorable para los homínidos, que evidentemente encontraron la zona de su agrado por la abundancia de materias primas fácilmente disponibles con los que fabricaban sus herramientas. Los homínidos recogieron y utilizaron el sílex y la piedra caliza de la zona, prefiriendo esta última, principalmente, para tareas de percusión pesada, y el primero para obtener lascas de pequeño tamaño que aparentemente se utilizaban para cortar la carne y las vísceras de los cadáveres de animales.

Los resultados de este estudio ponen de manifiesto que, a pesar de que Barranco León y Fuente Nueva 3 están distanciados 4 kilómetros el uno del otro, sus situaciones geológicas y crono-climáticas difieren de manera que afectan sutilmente -pero de manera significativa- a la forma en que los homínidos aprovecharon los recursos líticos obtenibles en su entorno. Así, combinando los datos de los conjuntos líticos con las observaciones de los estudios geológicos y los análisis petrográficos, los autores revelan características que permiten perfilar con mayor precisión las peculiaridades de cada yacimiento en función de los tipos de actividades que los homínidos realizaban.

En Barranco León, se obtuvieron cantos rodados de piedra caliza de diversos tamaños y nódulos de sílex directamente en un contexto deposicional único de alta energía y se explotaron in situ. Por su parte, en Fuente Nueva 3 se explotaron bloques de caliza, complementados con algunos cantos rodados procedentes, posiblemente, de un curso de agua cercano, mientras que el sílex de relativa buena calidad se trajo al yacimiento desde fuentes secundarias cercanas y a veces se recicló in situ para producir las lascas de pequeño tamaño.

Un radio de acción de diez kilómetros

En este trabajo se ha confirmado que el radio de acción de nuestros antepasados era muy reducido. Así, la precisa localización de las fuentes de suministro de las rocas talladas, permite afirmar que se situaban a menos de 10 kilómetros de los yacimientos. A ello debemos sumar que no se han localizado materias primas que provengan de fuera de la Cuenca de Guadix-Baza.

Una buena parte de los materiales provendría de la cercana Sierra de la Umbría, donde se localiza una antigua mina sílex conocida por su explotación durante la Edad del Cobre (hace aproximadamente 5.000 años) y denominada La Mina de la Venta. Deborah Barsky confirma que sí, que “el pedernal” proveniente de esta localización se utilizó hace cerca de 1,4 millones años. No obstante, el lugar más lejano en el que los primeros habitantes de Orce se pudieron adentrar fue El Yunco. Así pues, lo más probable es que los homínidos recogieran el sílex en los yacimientos y sus alrededores.

Fuente Nueva 3, la primera planta de reciclaje

Desde hace tiempo se sabe que cuando las condiciones climáticas se endurecen, los humanos tendemos a aprovechar más y mejor los recursos. Así, una de las diferencias más interesantes que el presente trabajo pone de manifiesto es que durante el tiempo de uso de Fuente Nueva 3 se observa que diversas piezas líticas talladas fueron recicladas. Mientras, en Barranco León, los homínidos tallaron pequeños nódulos de sílex que encontraron en el sitio.

¿Cuáles pudieron ser las razones? “Quizás que el clima empeoró de forma significativa”, apunta Deborah Barsky. “Debemos confirmarlo con otros análisis, pero en un artículo reciente sobre el tamaño de las ranas, ya planteamos que en Fuente Nueva 3 el clima sería bastante más seco y más frío que en Barranco León”, apostilla Jiménez Arenas. Así, los resultados de los estudios líticos de Barranco León y Fuente Nueva 3 van en la misma línea que los datos paleoecológicos, sugiriendo una flexibilidad adaptativa de los homínidos de Orce que le ayudó a mantener sus poblaciones en la misma zona incluso bajo condiciones climáticas muy diferentes.

A modo de conclusión, este estudio recién publicado muestra cómo la materia prima desempeñó un papel fundamental en la configuración de los comportamientos de los homínidos, proporcionando un venero para nuevas interpretaciones y revelando facetas desconocidas del Olduvayense europeo. A la vez, confirma, una vez más, el lugar que ocupan los yacimientos de Orce en la comprensión de las formas de vida de los primeros pobladores de Europa.

Junto a Deborah Barsky y Juan M. Jiménez-Arenas han participado en este artículo Stefania Titton (investigadora Margarita Salas-Universitat Rovira i Virgili), Amèlia Bargalló (investigadora Juan de la Cierva-Incorporación, IPHES-CERCA), Robert Sala Ramos (director del IPHES-CERCA), Sophie Grégoire y Thibaud Saos (investigadora e investigador del EPCC-CERPT, Francia), Alexia Serrano-Ramos (doctoranda de la UGR) y José A. Solano-García (doctor por la UGR y director de las actividades arqueológicas en Barranco León), Oriol Oms (profesor de la Universitat Autónoma de Barcelona) e Isidro Toro-Moyano (exdirector del Museo Arqueológico de Granada).

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