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El alcalde sigue sin pedir perdón de forma explícita a la concejal de Vox de la que dijo que estaba “como una chota”

El alcalde Francisco Cuenca.

En la manifestación feminista del 25N en Granada el alcalde Francisco Cuenca estaba en primera línea portando una de las pancartas y colgando vídeos sobre la lacra de la violencia hacia las mujeres. Apenas unas horas después se despachó con una concejal de Vox, en pleno debate de una moción sobre la violencia machista, diciendo que “está como una chota”. Es una expresión que utilizamos a diario, pero se espera de nuestros representantes públicos que en el ejercicio de sus funciones se comporten y guarden el decoro. Vale, una salida de tono la puede tener cualquiera, lo que no es admisible es que no se disculpara expresamente y utilizara circunloquios, porque despreciar en un pleno municipal a una compañera no es la imagen que debe dar un alcalde de una ciudad como Granada.

Este mismo año, el concejal socialista de San Vicente del Raspeig (Alicante) José Luis Lorenzo presentó su renuncia al acta de edil tras filtrarse una conversación en la que insultaba a la secretaria municipal, y el propio alcalde de esta localidad condenó los hechos y se mostró inflexible en su “repulsa y condena”.

Y en Alcorcón, por ejemplo, una concejal socialista pidió la dimisión del alcalde popular por llamarla “imbécil”.  “El alcalde ha perdido toda legitimidad para ostentar el puesto de máxima responsabilidad al frente de la administración, no sólo por su incompetencia en la gestión sino por su incapacidad para ejercer sus responsabilidades desde el respeto y la tolerancia”, defiende la aludida. En el caso de Granada nadie ha pedido su dimisión, pero sí algo tan razonable como unas disculpas de Cuenca. No hacerlo es caer en el pecado capital de la soberbia.

Los insultos se están instalando en la vida pública y los protagonizan personas de todo color político. Si el “estás como una chota” hubiera sido dirigido a una concejal socialista todos habrían salido en tropel para condenar las palabras y exigir la dimisión del ‘bocachancla’ de turno. En el caso que nos ocupa todo se habría arreglado con una rápida rectificación y con pedir disculpas. Y es que, como dice el concejal Manuel Olivares, no se puede ser el primero en la manifestación del 25N y, unas horas después, insultar a una concejal.

También el PP, a a través del concejal Ruiz Cosano no quiso pasar por alto este lance. Cosano, que estuvo muy lúcido y rápido de reflejos, dijo que en la moción sobre la violencia machista tenía preparado un discurso, como mínimo, tan elocuente como el de la concejal de Podemos-IU, pero que no podía pasar por alto el exabrupto del alcalde. Nadie en la bancada de la izquierda, los mismos que se rasgan las vestiduras por las formas de Macarena Olona, se ha pronunciado al respecto.

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