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El hombre de nacionalidad senegalesa intentó abusar de la víctima en los servicios

Imagen de archivo de una patrulla de la Policía Nacional.

D. G. / Granada | 23 de mayo de 2022

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado la pena de siete años de prisión y otros siete de libertad vigilada para un hombre de nacionalidad senegalesa por agredir sexualmente a una mujer en el baño de un pub de la ciudad de Granada después de que ella se negara de forma reiterada a mantener relaciones sexuales con él.

En la sentencia, a la que ha tenido acceso Europa Press, la Sala de lo Civil y Penal del TSJA desestima el recurso del acusado por entender, entre otros extremos, que “no existe duda” de que era él la persona a la que la víctima denunció por la agresión sexual y que su versión de los hechos es “sólida”, sin incurrir en contradicción alguna, y goza de coherencia, a lo que se suman el resto de pruebas aportadas a la causa.

Por ello, al alto tribunal confirma el fallo dictado contra el acusado por la Sección Primera de la Audiencia Provincial de Granada, que también le condena a indemnizar a la víctima en 8.000 euros y le prohíbe acercarse o comunicarse con ella durante nueve años.

Los hechos se remontan a la una de la madrugada del pasado 29 de marzo de 2018, cuando el acusado se acercó junto a otro individuo a la víctima y una amiga en el interior de un pub situado en la plaza de San Agustín. Ambos entablaron conversación “de inmediato” y comenzaron poco después a “besarse” tras lo que decidieron apartarse de la barra para ir a una zona “algo más reservada en la que, pasados unos minutos, el acusado le pidió mantener relaciones sexuales íntimas”.

La chica se negó, pero él insistió “pese a la reiterada negativa” de la víctima hasta el punto de agarrarla de la muñeca y tirar de ella hacia la zona de los servicios del local, situada cerca del lugar en que se hallaban.

Tras franquear una primera puerta metálica que daba acceso a un corredor en el que se encontraban los servicios, hizo entrar a la chica en el servicio destinado a personas con discapacidad y, tras cerrar la puerta y situarse contra la misma, “comenzó a quitarle a la ropa” con el objetivo de agredirla sexualmente.

En un momento dado, la joven pudo zafarse, salir rápidamente del servicio y dirigirse a la barra donde se encontraba su amiga, a quien le puso de manifiesto que “había vivido una experiencia horrible y que se había sentido violentada”, según consta en la sentencia, contra la que cabe recurso de casación.

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