La nave Orion y su tripulación han partido en una misión que recupera la presencia humana más allá de la órbita baja terrestre tras más de cinco décadas. Aunque no habrá alunizaje, el vuelo de Artemis II marca un punto de inflexión: probar sistemas, forjar experiencia para estaciones y bases en la Luna y allanar el camino hacia Marte. La expectación es palpable entre ingenieros, científicos y el público internacional.
Cinco astronautas —en realidad cuatro dentro de la cápsula— han iniciado un trayecto que combina riesgo técnico, ambición geopolítica y un simbolismo histórico: la misión elevará a la humanidad más lejos que cualquier tripulación desde 1972 y dejará huella en la historia social de la exploración espacial.
Qué busca lograr Artemis II: objetivos y significado histórico
Artemis II no aterrizará en la superficie lunar, pero cumple funciones esenciales para la ambición lunar de largo plazo. Sus objetivos principales incluyen verificar sistemas críticos en condiciones reales de vuelo tripulado, validar procedimientos de la cápsula Orion y reunir datos para misiones posteriores que sí aterrizarán y montarán una base permanente.
Además, la misión tiene un carácter simbólico relevante: dos miembros de la tripulación pasarán a la historia como la primera mujer negra y el primer hombre negro que viajan hacia la Luna, un hito en la diversidad de la exploración espacial.
El despegue y la mecánica del cohete: así funciona el SLS
Una bestia de ingeniería
El cohete Space Launch System (SLS) es el artefacto que impulsa a Orion fuera de la gravedad terrestre. Con una altura cercana a los 108 metros y una capacidad de empuje que se mide en millones de kilos, el SLS fue diseñado para llevar cargas pesadas y tripulaciones más allá de la órbita baja.
Fases del lanzamiento
- Impulso inicial: dos cohetes de combustible sólido acoplados al cuerpo proporcionan el empuje primario necesario en los primeros minutos.
- Propulsión central: el núcleo del cohete utiliza combustible líquido (hidrógeno y oxígeno) a temperaturas criogénicas, alrededor de -200 °C, para alimentar los motores RS-25.
- Etapa final: los cuatro motores RS-25, heredados del transbordador espacial, sostienen la aceleración hasta alcanzar velocidades cercanas a los 40.000 km/h que permiten escapar de la atracción terrestre.
El proceso de repostaje y comprobación de sistemas fue especialmente crítico en las horas previas al despegue; retrasos previos se atribuyeron a fugas de hidrógeno detectadas durante pruebas, un desafío técnico que el equipo tuvo que superar para permitir la ventana de lanzamiento.
La tripulación y la vida a bordo: diez días dentro de una “minivan” espacial
Cuatro astronautas comparten un volumen interior que los medios han comparado con el espacio de un minibús. Durante aproximadamente diez días vivirán, comerán y trabajarán en la cápsula Orion mientras completan la travesía de ida y vuelta.
Rituales y precauciones antes del vuelo
- Cuarentena preventiva: la tripulación pasó días aislada antes del lanzamiento para minimizar el riesgo de infecciones que pudieran afectar la misión.
- Revisiones técnicas: comprobaciones secuenciales de sistemas vitales, con especial énfasis en propulsión, comunicaciones y soporte de vida.
- Procedimientos de emergencia: simulacros de abortos y contingencias para garantizar respuestas rápidas ante cualquier fallo.
En la primera jornada, Orion realizará dos órbitas alrededor de la Tierra para verificar que todos los sistemas funcionen correctamente antes de iniciar la fase translunar que durará cuatro días.
La trayectoria y lo que podrán ver: acercamiento al lado lejano de la Luna
El perfil de la misión contempla una aproximación que llevará la cápsula a pasar a unos 7.400 kilómetros de la superficie lunar, alcanzando una distancia máxima de alrededor de 400.000 kilómetros desde la Tierra —un récord para una misión tripulada moderna—.
Durante este sobrevuelo, la tripulación tendrá la oportunidad de observar la cara oculta de la Luna durante varias horas, un privilegio pocas veces disfrutado por astronautas en la historia. Aunque no hay plan de aterrizaje en esta misión, la información que recojan servirá para diseñar las maniobras, comunicaciones y operaciones de misión que sí tocarán suelo lunar en vuelos posteriores (previstos para 2028 y más allá).
Orion y el módulo de servicio europeo: cómo se sustenta la misión
La cápsula Orion alberga a los tripulantes y, acoplado a ella, el módulo de servicio construido por la Agencia Espacial Europea suministra propulsión, energía, agua y oxígeno. Este módulo es fundamental para maniobras translunares y para el retorno seguro del equipo.
- Soporte vital: alimentación, almacenamiento de agua y sistemas de CO2 diseñados para misiones de varios días.
- Propulsión: motores y tanques que permiten las correcciones de trayectoria durante el viaje hacia y alrededor de la Luna.
- Sistemas de retroceso: configuraciones para el reingreso y el amerizaje seguro en la zona prevista frente a la costa de California.
Del sobrevuelo a la base lunar: la estrategia a futuro y la competencia internacional
Los datos y la experiencia recogidos en Artemis II forman parte de una estrategia mayor para establecer presencia sostenible en la Luna. Los planes han variado con el tiempo: la prioridad actual favorece la construcción de una base permanente en la superficie sobre un puesto orbital intermedio.
En este entramado geo-espacial también hay un componente competitivo: varias naciones, incluida China, mantienen programas lunares ambiciosos con metas a la vista antes de 2030. Para acelerar la ejecución, la agencia ha designado responsables técnicos y equipos de coordinación internacionales que lideren el montaje y la logística del asentamiento lunar.
Retorno y perfil de reentrada: la “trayectoria libre” de regreso
El regreso de la misión seguirá una conocida como trayectoria libre, en la que Orion utilizará la gravedad terrestre para asistir en la vuelta, reduciendo la necesidad de grandes consumos de combustible. El amerizaje está programado en aguas frente a San Diego, California, donde equipos de recuperación esperan para asistir a la cápsula y a sus ocupantes.
Durante la reentrada se pondrán a prueba los escudos térmicos y los procedimientos de separación del módulo de servicio, elementos clave que deben funcionar sin fallo para garantizar la seguridad de la tripulación.
Artículos similares
- Artemis II: por qué los vídeos del sobrevuelo lunar tienen baja resolución
- Hierro en la luna: descubren por qué se oxida
- Avión alemán aterriza de emergencia en Bilbao tras muerte de pasajero mayor
- Superluna espectacular: última vez hasta 2042
- Bola de fuego sobre España y Portugal captada en vídeo

Álvaro Segarra es un periodista que sigue de cerca la actualidad española. Sus artículos abordan sociedad, cultura y eventos nacionales con un estilo directo que permite a los lectores comprender los temas del país.






