Niños en España: seis de cada diez usan redes sociales pese a la ley

Los pediatras, psicólogos y oftalmólogos llevan años alertando sobre los riesgos de permitir que niños pequeños usen móviles, tabletas y ordenadores sin límites. Sin embargo, una encuesta reciente de la Fundación Eroski revela que esas advertencias no están calando: una proporción importante de niñas y niños de entre 8 y 12 años navega a diario sin supervisión y, en muchos casos, posee su propio smartphone desde edades tempranas.

El estudio, realizado entre 2.581 alumnos de primaria en distintos puntos de España, muestra hábitos digitales que chocan con las recomendaciones sanitarias y con la intención del regulador de reforzar la protección de menores en el entorno digital. Los datos ponen de relieve tanto la normalización del acceso precoz a redes sociales como la ausencia de controles parentales efectivos en numerosos hogares.

Principales cifras sobre el uso de pantallas entre 8 y 12 años

La encuesta desglosa varios indicadores que ayudan a entender la dimensión del fenómeno. Entre los hallazgos más relevantes destacan:

  • 1 de cada 4 menores de 8 a 12 años usa el móvil y navega por internet sin restricciones parentales.
  • Cerca de un tercio de los alumnos ya tiene un teléfono inteligente en su poder, habitualmente facilitado por padres o familiares.
  • Dos de cada tres chicos y chicas hacen un uso excesivo de pantallas, es decir, superan el límite que recomiendan muchos pediatras (aprox. una hora al día en edades tempranas).
  • Alrededor del 50% ve televisión entre una y tres horas o más diariamente; el 30% dedica más de una hora al móvil; y hasta el 12% pasa más de tres horas al día pegado a su smartphone.

Redes sociales: cuentas activas y normas incumplidas

Uno de los hallazgos que más preocupa a expertos y legisladores es la presencia masiva de menores en redes sociales. La investigación revela que la práctica totalidad de los alumnos consultados hace uso habitual de plataformas sociales y que hasta el 60% dispone de una cuenta propia en una o varias de esas redes.

Esto contrasta con las políticas de muchas plataformas y con la intención del Gobierno español de endurecer la protección legal de los menores: el proyecto de ley sobre protección de los menores en el entorno digital pretende prohibir el registro de usuarios por debajo de los 16 años y obliga a los operadores a implantar controles de edad más efectivos.

Accesos y permisos dentro del hogar

  • El 60% declara tener sus propias claves de acceso y contraseñas.
  • El 48% reconoce usar cuentas de sus padres con permiso, lo que revela una normalización del acceso pese a las restricciones de edad.

Riesgos detectados: contenido inadecuado y efectos emocionales

Los profesionales de la salud infantil alertan sobre las consecuencias de la exposición temprana a contenidos no aptos. La encuesta aporta cifras que confirman esos temores:

  • El 43% de los encuestados asegura haberse sentido asustado o impactado por imágenes o textos vistos en pantallas.
  • 1 de cada 5 ha topado con mensajes de odio o insultos en internet.
  • Alrededor del 10% ha visto vídeos que muestran violencia o peleas.

Según especialistas, la exposición a materiales traumáticos, el riesgo de ciberacoso y la vulneración de la intimidad pueden afectar el desarrollo cognitivo, emocional y social de los menores si no existe supervisión adulta.

Supervisión parental: brechas y prácticas recomendadas

La encuesta pone de manifiesto que muchos progenitores no aplican medidas preventivas básicas: uno de cada cuatro menores usa dispositivos sin restricciones ni supervisión. Además, la percepción de los niños es que los adultos están más pendientes de gestionar sus propios dispositivos que de controlar el uso de los hijos.

Medidas prácticas que recomiendan los expertos

  • Establecer reglas claras sobre horarios y duraciones de uso: priorizar actividades sin pantallas antes de permitir acceso.
  • Instalar y mantener activados controles parentales y filtros de contenido en todos los dispositivos.
  • Compartir espacios comunes para la navegación y supervisar el tiempo online con acompañamiento activo.
  • Hablar con frecuencia sobre privacidad, riesgos de compartir datos y cómo reaccionar ante el acoso o contenido violento.
  • Reforzar hábitos de sueño y ejercicio que no dependan de las pantallas.

Responsabilidades de plataformas y de las políticas públicas

Más allá del hogar, la protección de menores en internet exige respuestas tecnológicas y normativas. La Fundación Eroski y profesionales sanitarios insisten en dos líneas de actuación:

  1. Que las empresas tecnológicas implementen sistemas de verificación de edad fiables y herramientas que bloqueen contenido inadecuado para menores.
  2. Que las administraciones impulsen programas educativos y campañas dirigidas a familias y centros escolares para promover un uso seguro y responsable de las pantallas.

Alejandro Martínez, director de la Fundación Eroski, advierte que la combinación de uso temprano, falta de límites y acceso sin supervisión aumenta la necesidad de políticas públicas y planes educativos que fomenten entornos digitales seguros para la infancia.

Qué pueden hacer los docentes y las escuelas

Los colegios tienen un papel clave en la alfabetización digital y en la prevención de daños asociados al mal uso de las tecnologías. Entre las acciones sugeridas se incluyen:

  • Integrar en el currículo contenidos sobre ciberseguridad, privacidad y convivencia digital.
  • Formar a profesorado y familias para reconocer señales de alarma (ciberacoso, ansiedad por el uso de redes, cambios de conducta).
  • Coordinar protocolos de actuación ante incidentes online y ofrecer recursos de apoyo psicológico cuando sea necesario.

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